José Cánovas
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Egipto

El año 2000, el último del siglo XX, volé a Egipto para descubrir el país de los faraones. En una semana tuve tiempo suficiente para admirar algunos de sus monumentos más célebres y, aunque se trataba de un viaje organizado, en compañía de otros viajeros me las ingenié para realizar algunas excursiones al margen de la mayorista, que resultaron ser todo un acierto.


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Lago Nasser
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Pirámide de Yóser. Sakkara

Consejos e información útil

Aquí tenéis algunas recomendaciones que os serán útiles:

  • Los monumentos más turísticos de Egipto se visitan en una semana. Os recomiendo que realicéis cuatro días de crucero y tres de estancia en El Cairo.
  • Las pirámides de Giza se abren al público por temporadas. Averiguad cuál de ellas estará abierta cuando realicéis vuestro viaje.
  • Las excursiones están a la orden del día. A nosotros nos ofrecieron seis: Abú Simbel, templo Filé, poblado nubio, museo egipcio y un pack doble compuesto por Sakkara + Menfis por un lado y Ciudadela + mercado Al Khalili por el otro. Nosotros sólo contratamos el poblado nubio.
  • En El Cairo, os recomiendo que toméis un taxi por un día entero (acordad precio previamente) y visitéis Sakkara y Menfis.
  • El carné de estudiante os será muy útil para obtener descuentos en recintos arqueológicos.
  • Al final del crucero por el Nilo tendréis que dejar propina para los camareros. Reservaos algunos euros o dólares.
  • De hecho, las propinas están a la orden del día en Egipto. El guía las solicitará para dárselas a conductores de trenecitos, barcas, minibuses...
  • No preocuparos por el cambio de divisas. Los guías suelen llevar libras consigo y os harán buen precio.
  • Llevad bolígrafos y lápices de colores. Los niños egipcios se pirran por ellos.
  • Os aconsejo que llevéis siempre encima una botella de agua. También os será útil en el hotel y el barco, os servirá para enjuagaros los dientes cuando os los cepilléis.

Mapa completo de la ruta





Etapas del viaje



luxor Ruta 1: Tumbas y templos de Lúxor

Valle de Reyes y Reinas, Memnón y templos de Lúxor y Karnak
Primer y segundo día

    La primera jornada tanscurre en la apacible Lúxor, a orillas del Nilo. En la orilla oriental la villa aloja los templos de la antigua Tebas (Lúxor y Karnak) y en la orilla occidental, en pleno desierto egipcio, visitamos el valle de las Reinas, el valle de los Reyes y los colosos de Memnón.


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    Templo de Lúxor


    Ruta

    • Trayectos:
      - Avión Barcelona-Lúxor.
      - Minibús a los recintos arqueológicos.
      - Barca para cruzar el Nilo.
      - Autobús de Lúxor a Esna.
    • Alojamiento:
      - Barco-hotel Silver Moon.
    • Lo mejor:
      - Los templos de Lúxor y Karnak.
      - Las tumbas reales.
    • Lo peor:
      - Madrugón de campeonato el primer día (cinco de la mañana).
      - Nuestro guía no quería cambiarnos billetes de dólar con desperfectos.
      - Una de las camas de nuestra habitación era una tumbona.

    1er día: Vuelo a Lúxor

    Aterrizamos en el aeropuerto de Lúxor por la tarde. Un autobús nos condujo hasta la orilla oriental del Nilo. allí nos aguardaba el Silver Moon, el barco-hotel que durante cuatro días devendría en nuetra morada y fonda.


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    Barco Silver Moon

    2º día: Tumbas y templos de Lúxor

    El siguiente día, tras un madrugón de órdago (cinco de la mañana), emprendimos las visitas a la antigua Tebas junto al guía Kilani. Un minibús nos trasladó a la orilla oriental y de inmediato iniciamos la visita al Valle de la Reinas. Entramos en las tumbas de la reina Chiti y de la reina Amón-Her-Jepesef.

    La segunda parada en la ruta por el desierto egipcio fue en el templo de Hachepsut, el primer edificio de la humanidad levantado en plantas. En la segunda planta contemplamos los mejores grabados en piedra.

    No muy lejos, el minibús nos dejó en el Valle de los Reyes, la gran necrópolis de Tebas. El guía nos explicó que las tumbas del valle se abrían y cerraban por temporadas para preservarlas de la humedad que se origina en el interior. Ese día estaban abiertas cuatro tumbas: Ramsés III, Ramsés VI, Ramsés IX y la de Tutankamon; las tres primeras de acceso gratuito.

    Por último, en la fértil vega del Nilo, nos detuvimos en la explanada donde se levantan los dos colosos de Memnón. Estas enormes estatuas de piedra, de veinte metros de altura cada una, es lo único que queda en pie del templo funerario del faraón Amenhotep III, que se encuentra muy cerca del templo de Medinet Abu.



    El minibús se detuvo en un pequeño embarcadero del Nilo. Allí nos aguardaba una barcaza a motor que nos conduciría a la orilla oriental. Era la primera vez que navegábamos por el gran río africano y la sensación fue maravillosa.

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    Regreso a Lúxor en barca
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    Templo de Lúxor desde la barca

    Alcanzamos el embarcadero de Lúxor tras diez minutos de navegación por el Nilo. Y moviéndonos a pie, penetramos en el templo de Lúxor, emplazado cerca de la orilla, que estaba presidido por el colosal obelisco de Ramsés II. El guía nos explicó que Tebas (actual Lúxor) se construyó junto a un meandro del río y que fue refugio de los primeros cristianos coptos huidos de los romanos, de hecho el templo les sirvió de capilla. Pudimos ver algunos grabados de santos en las paredes. También vimos un dibujo que representaba a Alejandro Magno. El templo destacaba por la gran columnata y por los patios de Amenofis III y Ramsés II. En este último había unas estatuas que representaban al faraón caminando.

    Antiguamente, los templos de Lúxor y Karnak estaban unidos por el Dromos, una vía de cinco kilómetros de longitud que estaba adornada con cientos de esfinges con cuerpo de león o carnero y cabeza humana. Junto al pilón del templo de Lúxor pudimos ver algunas de ellas.



    El autobús nos trasladó cómodamente hasta el templo de Karnak, que como nos dijo Kilani, es un templo de templos, ya que fueron varios los faraones que dejaron su huella arquitectónica en él. El dromos, jalonado con esfinges de carnero, precedía la entrada al templo. Todo en Karnak era descomunal, desde los obeliscos de Tutmosis I y de su madre, la reina Hatshepsut, hasta la sala hipóstila, pasando por el gran escarabajo de la suerte, la estatua Pianky o la columna de Taharqa.



    A las 16:45, formando parte de una larga comitiva de autobuses, partimos de Lúxor por la carretera de Asuán. Fuimos en paralelo al río Nilo, remontándolo hasta Esna. Allí nos esperaban todos los barcos, dispuestos a sortear los siete metros de desnivel de la esclusa de Esna.

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    Esclusa de Esna
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    Esclusa de Esna


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crucero Ruta 2: Crucero por el Nilo

De Esna a Asuán: templos de Edfú y Kom Ombo
Tercer y cuarto día

    El tercer día comenzó soleado y caluroso. Se trataba del crucero propiamente dicho. Viajamos desde Esna hasta Kom Ombo; admiramos el gran Nilo desde la cubierta del barco, visitamos los templos de Edfú y Kom Ombo y durante la madrugada del cuarto día navegamos hacia Asuán, la puerta de entrada a la mítica Nubia.


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    Travesía entre Edfú y Kom Ombo


    Ruta

    • Trayectos:
      - Crucero Esna-Edfú.
      - Templo de Edfú en calesa.
      - Crucero Edfú-Kom Ombo.
      - Crucero Kom Ombo-Asuán.
    • Alojamiento:
      - Barco-hotel Silver Moon.
    • Lo mejor:
      - La muralla del templo de Edfú.
      - El crucero vespertino por el Nilo.
    • Lo peor:
      - Calles sin asfaltar en Edfú. Tragamos polvo a mansalva viajando en la calesa.
      - Vimos el templo de Kom Ombo de noche.

    El barco se encontraba atracado en el puerto de Edfú. Tras tomar el desayuno, varias calesas se encargaron de llevarnos, por calles polvorientas y rebosantes de vida, hasta las proximidades del templo de Edfú, cuya entrada estaba custodiada por un impresionante pilón de unos ocho pisos de altura que contenía grabados egipcios.

    El guía Kilani nos explicó que Edfú fue un templo religioso dedicado al dios Orus (halcón) y que fue utilizado mayormente por sacerdotes. En la actualidad, Edfú es uno de los templos egipcios que mejor se conserva y también uno de los más visitados, como quedó patente ese día. En el templo pudimos ver la estatua de Orus, la columnada sala hipóstila, las murallas con exquisitos grabados, la Capilla Decorada y el Santuario donde fue hallada la réplica de la barca de Orus (la original se encuentra en el museo egipcio).



    Por la tarde, después de almorzar en el comedor del barco, zarpamos hacia Kom Ombo remontando el Nilo. La plácida y calurosa travesía me aportó buenos minutos de felicidad; tomé el sol en la azotea e incluso me dejé ver por el puesto de mando, aferrando el timón del Silver Moon. El desierto y la visión de barcos, falúas y pequeñas embarcaciones surcando el gran río africano ejemplificaba por sí sola la esencia del viaje por el país de los faraones.

    Al caer la noche atracamos en el puerto de Kom Ombo. Desde el embarcadero, alzando la vista sobre la colina, pudimos ver el templo homónimo iluminado por potentes focos. Kom Ombo fue un templo religioso gobernado por sacerdotes. En algunas de sus paredes los egipcios grabaron, haciendo alarde de sus conocimientos de medicina y astronomía, calendarios que recogían fiestas locales y aparatos médicos que hoy día todavía se utilizan. Los primeros calendarios que aparecieron en el mundo se confeccionaron bajo estos muros, hace más de dos mil años.

    Esa noche, tras la cena en el barco, tuvo lugar la fiesta de disfraces. Unas horas más tarde, sobre las 2:30, aquellos que habían contratado la excursión a Abu Simbel, no fue el caso, se pusieron de nuevo en pie para acometer una dura jornada.




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asuan Ruta 3: Asuán y Nubia

Poblado nubio, obelisco inacabado, lago Nasser y Asuán
Cuarto y quinto día

    Asuán es la ciudad más grande del sur de Egipto. Se halla frente a la isla Elefantina, en las inmediaciones de la primera catarata del río Nilo. Unos kilómetros más al sur, en tierras nubias, se encuentra la presa de Asuán, que retiene las aguas del gran río africano (lago Nasser).


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    Mausoleo de Aga Jan. Asuán


    Ruta

    • Trayectos:
      - Excursión en barca al poblado nubio de Nagaa Suhayl (i/v).
      - Autobús al obelisco inacabado y a la presa de Asuán.
      - Excursión en falúa alrededor de la isla Elefantina.
      - Autobús al aeropuerto de Asuán.
      - Avión Asuán-El Cairo.
    • Alojamiento:
      - Barco-hotel Silver Moon.
    • Lo mejor:
      - Remontar la primera catarata en barco a motor para visitar el poblado Nubio.
      - Contemplar la cantera donde los antiguos egipcios tallaban los obeliscos.
    • Lo peor:
      - La excursión en falúa se convirtió en un mercado ambulante, con cambio de divisas por parte del guía.
      - De camino a la presa de Asuán, pasamos muchos minutos en el interior de una joyería.

    4º día: Excursión a Nubia

    A primera hora de la mañana partimos de Asuán a bordo de una vieja barca a motor. Dejamos atrás la isla Elefantina para encarar los rápidos de la primera Catarata. En veinte minutos alcanzamos una playa nubia cubierta de fina arena del desierto. Mientras algunos miembros del grupo montaban en camello, nosotros permanecimos en la duna, contemplando el Nilo a la vez que adquiríamos algunas rababas (instrumento de cuerda).

    A continuación proseguimos Nilo arriba, hasta alcanzar Nagaa Suhayl, poblado nubio que fuera trasladado a este emplazamiento tras la construcción de la presa de Asuán. Recorrimos a pie el pueblo y visitamos una casa típica nubia. Tomamos té y en el interior de unas urnas de cristal vimos varias crías de cocodrilo. A mediodía regresamos al Silver Moon a tiempo de almorzar.



    Por la tarde, montamos en autobús y nos dirigimos al sureste de Asuán para contemplar la cantera donde se encuentra el obelisco inacabado, un megalito que se fracturó antes de que lo separaran de la roca. La siguiente parada, de camino a la presa de Asuán, fue en una joyería especializada en realizar cartuchos de oro y plata. El guía kilani ya había realizado los encargos previamente y, como de costrumbre, pasamos en su interior más tiempo del deseado.

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    Obelisco inacabado
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    Obelisco inacabado

    La última visita del día corresponde a la presa de Asuán, de 3.600 metros de largo, 980 de ancho y 111 de alto, que retiene las aguas del Nilo. La presa dio origen al gigantesco lago Nasser, de 480 kilómetros de longitud, que se adentra en Sudán y que, de no ser por la ayuda internacional, habría anegado varios templos egipcios, como el de Filé, Abu Simbel o Kalabsa, que se encuentra en la orilla occidental, junto a la presa.

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    Presa de Asuán
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    Presa de Asuán

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    Lago Nasser desde la presa

    5º día: Asuán y vuelo a El Cairo

    El segundo día en Asuán, de buena mañana, navegamos otra vez por el Nilo, esta vez en falúa. Durante una hora rodeamos la isla Elefantina, avanzando lentamente, al compás del aire que golpeaba la vela de la embarcación. A partir de las diez realizamos una visita al centro de Asuán. Pasamos por el mercado, vimos la vieja estación de tren y caminamos por el paseo de la Corniche, que se asoma al Nilo.

    Pasamos la tarde sin mucho que hacer, paseando por Asuán y descansando en la terraza del barco, presenciando in situ un atardecer de infarto gracias a los elementos que más se asocian con Egipto: barcas y veleros surcando el azul del Nilo entre tonos ocres del cielo, con el contrapunto que ejercía el inmenso desierto como telón de fondo.



    A última hora de la tarde montamos en autobús y nos dirigimos al aeropuerto de Asuán, emplazado al noroeste de la presa de Asuán. Habíamos consumido los cuatro primeros días de viaje, los correspondientes al crucero por el Nilo. El Cairo nos aguardaba.


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yoengiza Ruta 4: El Cairo

Museo Egipcio, necrópolis de Giza, Sakkara, Menfis y Ciudadela
Sexto y séptimo día

    El hotel Las Tres Pirámides, en Giza, nos acogió durante la etapa de El Cairo. En dos días visitamos los principales punto de interés de la capital egipcia: necrópolis de Giza, museo egipcio, mercado Al Khalili y Ciudadela. Más al sur, también penetramos en Sakkara, uno de los recintos arqueológicos más antiguos de Egipto.


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    Pirámides de Giza


    Ruta

    • Trayectos:
      - Taxi al museo Egipcio.
      - Autobús a la necrópolis de Giza.
      - Taxi a Sakkara, Menfis, Ciudadela y mercado Al Khalili.
      - Avión El Cairo-Barcelona.
    • Alojamiento:
      - Hotel Las Tres Pirámides, en Giza.
    • Lo mejor:
      - Descender a las entrañas de la pirámide de Mikerinos.
      - Contemplar la esfinge y las pirámides de Giza al atardecer.
      - La pirámide de Yóser, en Sakkara, sin turistas.
      - El grupo que formamos tan maravilloso.
    • Lo peor:
      - Cruzar las calles cariotas; los conductores te sorteaban y no se detenían.

    5º día: Llegada a El Cairo

    Aterrizamos en el aeropuerto de El Cairo a las nueve de la noche, tras una hora escasa de vuelo. Un autobús nos condujo por caóticas calles hasta el hotel Las Tres Pirámides, en Giza, dando así por concluida una larga jornada que comenzó en Asuán.


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    Hotel Las Tres Pirámides. Giza
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    Hotel Las Tres Pirámides. Giza

    6º día: Museo Egipcio y pirámides de Giza

    Dos taxis, a razón de 20 libras cada uno, nos trasladaron a los diez miembros del grupo hasta la puerta del museo Egipcio. Esa mañana nos dimos un buen atracón de momias, bustos, piezas de alabastro y figuras recopiladas tras las continuas excavaciones acaecidas en los diferentes recintos arqueológicos. Aunque la sala que más nos impresionó a todos fue la que aocogía los enseres del rey Tutankamon, compuesta por la famosa máscara de oro que cubría la cabeza del joven faraón, los sarcófagos de oro, las barcas solares y uno de los guardianes que custodiaban su tumba, entre otras muchas cosas.


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    Museo Egipcio
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    Museo Egipcio

    Por la tarde marchamos hacia la meseta de Giza para admirar uno de los platos fuertes del viaje, la necrópolis de Giza, compuesta por las pirámides de Keops, Kefrén y Mikerinos, además de la Esfinge. Vimos los milenarios monumentos de cerca y de lejos, rodeamos la pirámide de Keops a pie y tuvimos la oportunidad de entrar en la pirámide de Mikerinos, la única que abría ese día.



    Por la noche, utilizamos los servicios de un taxi para acercarnos a Al Khalili, el mercado más popular de El Cairo, donde el regateo y la compra de pergaminos y piezas egipcias están a la orden del día. Lo único malo fue tener que aguantar el caótico tráfico que imperaba por doquier.

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    Mercado Al Khalili


    7º día: Sakkara, Menfis y Ciudadela

    El último día, gracias a los servicios de Abdul, un sexagenario taxista (20 libras por persona), conseguimos hacer realidad algunos objetivos que nos habíamos marcado, especialmente los ubicados al sur de El Cairo. El primero de ellos fue el conjunto funerario de Sakkara (20 libras), de la III Dinastía (2650 a.C.), donde además de admirar la pirámide de Yóser, tuvimos la oportunidad de visitar la mastaba de Mereruka (visir del faraón Teti), la pirámide de Teti (2300 a.C.) y la mastaba de Meren Ptah, hijo de Ramsés II, que vivió hacia el 1200 a.C. La pirámide escalonada de Yóser tiene seis mastabas superpuestas y fue mandada construir por Imhotep, arquitecto que sin saberlo, se convirtió en el creador de uno de los primeros edificios de la humanidad.

    Más al sur, a varios kilómetros de Sakkara, pudimos distinguir la pirámide romboidal o acodada, que junto a otras pirámides, forma parte del mausoleo de Dahshur, construido por orden del faraón Senefru allá por el año 2550 a.C.

    A continuación partimos hacia la vega del Nilo, en busca del museo Mit-Rahina, que contiene magníficas piezas recuperadas de Menfis, la antigua capital egipcia. El recinto destacaba por un enorme busto del faraón Ramsés II (en posición horizontal), además de otras estatuas de Ramsés II, sarcófagos, esfinges, etc...



    Tras la visita a los recintos arqueológicos, montamos en el taxi y partimos hacia El Cairo, la capital más caótica de toda África. A través de amplias avenidas fuimos a parar a la Ciudadela, presidida por la impresionante mezquita de Mohamed Alí. La Ciudadela se levantó en época de Saladino, en el siglo XII, y su interior acoge monumentos, mezquitas y varios museos, como el Militar o el de los Carruajes. Se trata de un magnífico mirador, con El Cairo a los pies y la mezquita Azul en primer término.

    La entrada a la Ciudadela costaba 20 libras (10 con el carné de estudiante) y te daba derecho a recorrer el recinto y a entrar en edificios como la espléndida mezquita de Farag Ibn Barquq, que era de reducido tamaño, pero que no por ello estaba carente de interés. En el centro había un gran patio rodeado de pórticos y de una sala hipóstila y el techo estaba a cielo abierto, por lo que la luz entraba directamente hasta el suelo.

    Entramos también en la vecina mezquita de Mohamed Alí, que se encontraba en el punto más alto de la Ciudadela y cuya puerta principal daba a un bonito jardín. Su interior impresionaba por la grandiosidad del espacio y por las grandes columnas. Caminamos sobre la alfombra roja llevando el calzado en la mano (no nos fiamos de dejarlo en la puerta), admirando la majestuosidad del templo.





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África



Túnez

Al año siguiente de haber viajado a Marruecos repetí continente y me decliné por visitar Túnez. Me gustó mucho la experiencia, pues este pequeño país norteafricano esconde maravillosos tesoros. Las ruinas romanas de ciudades como Dougga, Cartago o el anfiteatro de El Jem, comparten protagonismo con el desierto y los palmerales. De haber contado con mejores infraestructuras, es seguro que lo habría visitado por mi cuenta; de todas formas, para tratarse de un viaje organizado, el primero que realizaba en mi vida, la experiencia estuvo requetebién.


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Sousa
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Anfiteatro El Jem

Consejos e información útil

Estos son algunos consejos que os doy para hacer más llevadero el viaje:

  • Si tenéis sed en el desierto de Douz, no preocuparos; los chicos del pueblo, montados en motos, os venderán refrescos escondidos entre las dunas.
  • Vale la pena recorrer en calesa el palmeral de Nefta.
  • Los hoteles del desierto disponen de piscinas en las que poder refrescaros al final de la jornada.
  • El aire acondicionado de los hoteles está a todo trapo. Llevaos medicinas para combatir posibles resfriados. En mi ruta por el país fueron muchos los viajeros que cayeron, sobre todo con dolor de garganta.
  • En el oasis de Chebika encontraréis abalorios y collares tradicionales a buen precio.

Mapa completo de la ruta

  • Trayectos:
    - Avión Barcelona-Sousa (i/v).
    1/ Costa Este: Sousa, El Jem, Matmata y la isla de Jerba.
    2/ El desierto: Douz, Chott el Jerid, Tozeur, Nefta, Chebika y Mides.
    3/ Norte del país: Kairouan, Túnez, Dougga, Cartago y Sidi Bou Said.
  • Alojamiento: Hoteles de tres y cuatro estrellas.
  • Lo mejor:
    - El lago salado de Chott Jerid.
    - El desierto de Douz y el palmeral de Nefta.
    - Sidi Bou Said y los restos romanos de El Jem y Dougga.
  • Lo peor:
    - Mi colega Jordi extravió su cámara de fotos en la isla de Jerba.

1/ Costa Este

El avión aterrizó a medianoche en el aeropuerto de Sousa, lo que originó que nos acostáramos a las tantas de la madrugada. Esto es lo ocurre cuando se viaja en un vuelo chárter. Los dos siguientes días nos movimos por la costa este mediterránea, visitando Sousa, el anfiteatro romano de El Jem, Matmata (en sus casas-cueva se rodaron escenas de la Guerra de las Galaxias, perdón, de Star Wars) y la isla de Jerba, frecuentada por turistas occidentales amantes de buenas playas. La isla acoge una de las pocas sinagogas con que cuenta Túnez.




2/ El desierto

Los tres siguientes días los dedicamos al desierto tunecino. Primeramente nos alojamos en Douz, la puerta de entrada a las dunas del Sáhara. A continuación atravesamos el inhóspito lago salado de Chott Jerid para visitar Tozeur y alojarnos dos noches en Nefta, cuyo hotel (Neptus) se encontraba al borde de un extenso palmeral.
Algunas excursiones que realizamos en todoterreno (opcionales) nos llevaron al oasis de Chebika y, en la cordillera del Atlas, cerca de la frontera con Argelia, a contemplar los desfiladeros de Mides y Tamerza.




3/ Norte del país

De camino hacia Túnez, la capital del país, nos detuvimos en Kairouan para recorrer la medina y visitar dos mezquitas: la del Barbero y la Gran Mezquita. La tarde la dedicamos a pasear por la atiborrada medina de Túnez, que destaca por su gran mezquita y por sus múltiples tiendas.

Al día siguiente emprendimos tres excursiones relacionadas con el mundo romano: la ciudad de Dougga, situada al este; el museo del Bardo, que guarda esquisitos mosaicos romanos, y, a orillas del Mediterráneo, Cartago una de las ciudades más importantes del norte de África en la antigüedad. Precisamente, cerca del mar, visitamos Sidi Bou Said, una de las poblaciones más bonitas de Túnez, repleta de fachadas pintadas en tonos azules y blancos.










África



Marruecos

A mediados de los noventa, junto a mi hermana Raquel y mi amigo Isidoro, crucé el estrecho de Gibraltar con la intención de descubrir Marruecos. Fueron diez días en los que visité las principales ciudades alauitas a bordo de eficientes trenes. Eso sí, para la cordillera del Atlas, reservada a los pueblos bereberes, montamos en un estupendo todoterreno. Este viaje está narrado en mi segundo libro: "Raíles 2: Estambul y Marrakech".


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Gran Mezquita de Casablanca
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Jemaa el Fna (Marrakech)

Consejos e información útil

Estos son algunos consejos que os doy para hacer más llevadero el viaje:

  • El tren es el medio ideal para conocer Marruecos por tu cuenta.
  • Los trenes de largo recorrido disponen de aire acondicionado.
  • Los hoteles son baratos. En algunos de ellos puedes regatear precios.
  • Tánger no es una ciudad fácil. No perdáis mucho tiempo en ella.
  • En algunas medinas es aconsejable contratar guías que os lleven por el buen camino.
  • Probad la gastronomía local: cuscús, cordero, té a la menta... Os encantará.

Mapa completo de la ruta






Ruta
  • Trayectos:
    - Tren desde Barcelona a Marrakech (i/v).
    - Barco desde Algeciras a Tánger (i/v).
    - Coche para la cordillera del Atlas (Valle de Ourika).
  • Alojamiento: Hoteles de dos y tres estrellas.
  • Lo mejor:
    - La plaza Jemaa el Fna de Marrakech.
    - La medina de Fez el Bali.
    - Descubrir el Alto Atlas y su pueblos bereberes.
    - Marruecos es un país muy barato.
  • Lo peor:
    - Aguantar a la comitiva de chiquillos aspirantes a guías que nos abordaban al llegar a las ciudades.

1/ La costa atlántica

Este viaje de quince días en tren comienza en Barcelona. Después de cruzar España de norte a sur, embarcamos a Marruecos desde el puerto de Algeciras. La primera etapa en suelo marroquí transcurre en Tánger, agitada ciudad que vive a caballo entre el océano Atlántico y el mar Mediterráneo, y que se mira en el espejo de Europa más que en el de África.

Dos ciudades atlánticas copan las dos siguientes jornadas: Casablanca y Tánger. En la primera admiramos la gran mezquita, emplazada junto al Atlántico, y en la segunda descubrimos su fastuosa medina, la torre de Hassan y el imponente mausoleo de Mohamed V.




2/ Marrakech y el Alto Atlas

Tres días estuvimos en Marrakech, la ciudad que se vanagloria de dar nombre al país y de ser la puerta de entrada al Alto Atlas. Pasear por la medina, visitar palacios, descubrir la fascinante plaza Jemaa el Fna o relajarnos en la Menara, entre cientos de palmeras, fueron algunas de las actividades que no quisimos perdernos.

Texto extraído de mi libro: Las opciones que teníamos de llegar al valle de Ourika, en el Alto Atlas, pasaban por encontrar un transporte; el problema era que no teníamos muy claro dónde conseguirlo. Camino de la plaza Jemaa el Fna....

TOPÓNIMO: Javier Goitia nos explica en su web Eukele el posible significado de Atlas, una voz que la mitología griega relacionaba con los atlantes. Los atlantes eran una tribu que habitaba el norte de África y debían hablar una lengua euskérica. Javier nos dice que Atlas proviene de:
ATE = "paso entre montañas" + AL = "carencia , ausencia" + AITX = "montes agrestes".
ATEALAITX > ATLAITX > ATLAS sería el probable cambio, y haría alusión a la cordillera donde escasean los puertos de montaña, como así es.
Si a la voz "ATLAS" le añadimos la palabra euskera HANDIKO = "el de más allá", tenemos:
ATLAITXHANDIKO > ATLÁNTICO, que podríamos traducir por el mar que está más allá del Atlas.




3/ El Medio Atlas

Texto extraído del libro: "Fez y Mequínez, emplazadas en pleno corazón de Marruecos, forman parte de estas hermosas tierras asentadas a los pies del Atlas Medio, con montañas que alcanzan una altitud máxima de 3.340 metros, donde las aguas de los ríos irrigan un vasto territorio salpicado de pequeñas aldeas." En Fez sucumbimos ante la belleza de sus dos medinas, Fel el Jedid y Fez el Bali; y en Mequínez descubrimos su impresionante muralla, que encierra una no menos interesante medina, plagada de puertas monumentales.

Regresamos a España cruzando nuevamente el estrecho de Gibraltar, entre Tánger y Algeciras, con anécdota incluida antes de embarcar. Esa misma tarde, tras subir al penúltimo tren de la jornada, visitamos Ronda, ciudad malagueña enclavada en lo alto de un profundo tajo.









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