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Diccionario etimológico y toponímico
San Sebastián. Guipúzcoa   Agosto 2019
ETAPA 2: Centro histórico I Playa de la Concha I Ondarreta I Igueldo I Monte Urgull
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Hace años había visitado San Sebastián en invierno, con lluvia, frío, poca luz... Ahora regresaba a finales de agosto, con mucho sol, calor y temperatura agradable. Era el cóctel ideal para empaparnos de la ciudad con calma, recorriéndola de punta a punta por la playa de la Concha, en trenecito y a pie, desde el río Urumea hasta Ondarreta y el monte Igueldo. También nos aupamos a lo más alto del monte Urgull, presidido por el castillo, que ofrece las mejores vistas de la ciudad y la bahía.

TOPÓNIMO DE SAN SEBASTIÁN: Como ocurre con Santander, Santarem (Portugal), Santurce, Santurde, Santoña o San Vicente de la Barquera, el topónimo de San Sebastián estaría escrito en una lengua prerromana que se hablaba en la península Ibérica hace miles de años y de la cual derivan el euskera y buena parte del castellano.
SANDE = "arenal" + BATZ = "reunión" + AN = "grande".
SANDEBATZAN > SANDEBASTAN > SAN SEBASTIAN
sería "una gran concentración de arena".
Javier Goitia lo explica muy bien en su web Eukele. Y yo lo corroboro. Lo vi en un audiovisual que proyectaron en el castillo del monte Urgull. El río Urumea, a lo largo de varios siglos, saturó de arena su desembocadura y absorvió al monte Urgull, que hasta entonces era una isla. En el actual casco histórico se formó un istmo y esa gran saturación/unión de arena se conoció como SANDE BATZ AN.

TOPÓNIMO DE DONOSTI: Donosti es el nombre vascuence con el que se conoce a la ciudad, y también haría referencia a esa montonera de arena:
DON = "duna, arena" + OST = "posterior" + A = "artículo euskérico".
DONOSTA > DONOSTIA
sería el probable cambio y haría alusión al primitivo asentamiento que se fundó en el recién formado istmo.

Los dos nombres: Sandebatzan y Donostia, estarían escritos es protoeuskera. En el caso de Sandebatzan, lo único que ha hecho el castellano es adaptarlo a una voz conocida: San Sebastián. Podríamos decir que ha santificado el nombre. En España, los topónimos de buena parte de los pueblos que contienen las voces SAN/SANTA/SANTO no tienen nada que ver con el santoral. La Iglesia se ha encargado de lavarles la cara.


San Sebastián sansebastian2
Palacio Miramar


Consejos e información útil

  • Trayectos a pie:
    1/ Centro histórico a pie y circuito en trenecito.
    2/ De la Concha a Ondarreta.
    3/ El Peine de los Vientos (Igueldo).
    4/ Monte Urgull.
  • Alojamiento: Hotel Ametzagaña, en San Sebastián.
  • Lo mejor:
    - El almuerzo en la bodega Donostiarra, calle Matia, 36, en Ondarreta.
    - Un magnífico baño en la playa de la Concha.
    - Las vistas de San Sebastián desde el palacio Miramar y desde el Castillo de la Mota(monte Urgull).
  • Lo peor:
    - La cena a base de pinchos en la taberna Vergara, en el centro histórico. No estuvo a la altura.


Primer día

Paseo Nuevo y Puerto

Llegamos a las afueras de San Sebastían procedentes de Estella (Navarra). Gracias a la inestimable ayuda del navegador, dimos con la pensión Amatzagaña, un complejo hotelero de dos estrellas ubicado al sur de la ciudad. Agazapado en una verde colina y rodeado de un nudo de carreteras, Amatzagaña debía acogernos cinco noches sólo en régimen de alojamiento.

Esa misma tarde, una vez nos instalamos en el hotel, volvimos al vehículo y marchamos prestos hacia San Sebastián. Aparcamos por la parte de atrás del monte Urgull (paseo Nuevo), pues sabíamos que a última hora del domingo el estacionamiento era gratuito. Y aquí comenzó un interesante recorrido que nos condujo desde el paseo hasta el puerto pesquero. Al otro lado comenzaba la playa de la Concha y el centro histórico, plagado de tascas, bares y tabernas donde se exhibían exquisitos pinchos. En el bar Bartolo degustamos algunos de estos pequeños manjares, por supuesto, regados con txacolí, el vino vasco por excelencia.





Segundo día

Centro histórico

Existen varios aparcamientos vigilados en San Sebastián, todos con precios muy altos (más de 20 euros las doce horas), y nosotros lo estacionamos bajo la catedral del Buen Pastor. Desde aquí inicamos la visita a la ciudad y comenzamos por el río Urumea y sus puentes. Antes de llegar al centro histórico, cerca de la plaza de Oquendo, adquirimos tres billetes para realizar un recorrido turístico en trenecito por todo San Sebastián. La experiencia fue grata.

A continuación accedimos al centro histórico, salpicado de calles peatonales jalonadas de tascas y tabernas. Vimos las plazas del Mercado y de la Constitución (de corte neoclásico) y las iglesias de San Vicente y Santa María. Salimos del entramado de calles yendo a parar al Ayuntamiento, que también es el origen de la playa de la Concha, la más popular y concurrida de San Sebastián.





Ondarreta e Igueldo

Era mediodía cuando iniciamos la caminata por el paseo de la Concha hacia Ondarreta, barrio donostiarra que posee una bonita playa. En el centro de la bahía, compartiendo escenario con las playas y con los montes Igueldo y Urgull, destacaba la boscosa isla de Santa Clara, abordada por esporádicos turistas. En Ondarreta nos falló el restaurante que habíamos elegido para comer, pero en la comercial calle Matía dimos con la pequeña y familiar bodega Donostiarra, cuya especialidad eran las tortillas de patata. Por cierto, están exquisitas.

Al final de la playa de Ondarreta, en el lugar donde el monte Igueldo se da la mano con el mar, vimos el Peine del Viento, tres esculturas de hierro modeladas por el genial Eduadro Chillida. A continuación, de regreso al centro histórico de San Sebastián, nos detuvimos en los jardines del palacio de Miramar. El edificio, de estilo inglés, fue mandado construir por la reina María Cristina. Finalmente, pusimos la guinda al pastel tomando refrescantes baños en la playa de la Concha, de aguas sorprendentemente limpias y no muy frías. Quién nos lo iba a decir.





Monte Urgull

A media tarde, tras el reconfortante baño en la playa de la Concha y un breve paso por el muelle, iniciamos el ascenso al monte Urgull, en lo que debía ser un paseo tranquilo y diáfano. Pero Urgull esconde muchas sorpresas: un cementerio inglés, varias zonas de baterías, miradores y, en lo más alto del cerro, un castillo coronado por una enorme figura religiosa.

Un pequeño autobús de línea, el 39, rodea el monte Urgull desde el boulevard hasta la explanada del castillo. Es ideal para personas mayores, impedidas o para aquellos que le tienen pánico a las pendientes. No era nuestro caso. Y en poco más de una hora, tras visitar el cementerio inglés y algunas baterías, llegamos a los pies del castillo de la Mota, en cuyo interior localizamos un centro de interpretación. Las vistas de San Sebastián desde lo más alto del edificio fueron maravillosas, sobre todo en un día como aquél, despejado y sin brumas.




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