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Diccionario etimológico y toponímico
Roma en tres días. Italia   Octubre 2012
ETAPA 1: Foros Imperiales I Coliseo I Trastévere I Plazas Navova, Popolo y España I Castillo San Angelo I Termas de Caracalla
Escapada: Ciudad del Vaticano
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Cuando se dispone de tres días para realizar un viaje y has fijado tu objetivo en una ciudad europea, lo ideal es no ir muy lejos para aprovechar mejor el tiempo. La encantadora y eterna Roma, tan amada y repudiada a lo largo y ancho de su dilatada historia, fue la urbe elegida. Isabel y yo ya habíamos estado en Roma con anterioridad, visitando sus principales monumentos, y por eso creímos menester descubrir aquellos lugares que se nos habían quedado en el tintero. Yo soy de los que cree que nunca debes verlo todo la primera vez que visitas un lugar, es mejor dejarte cosas para regresar más adelatne. Y Roma, que no te la acabas ni en un mes, es un claro ejemplo.

roma Coliseo
El Coliseo


Consejos e información útil

  • Trayectos:
    - Avión Barcelona-Roma Ciampino.
    - Autobús Aeropuerto-Roma Termini.
  • Circuitos:
    Día 1: Estación Termini, termas de Diocleciano, Foros y Coliseo.
    Día 2: Pl. España, Pl. Popolo, Vía del Corso, Mausoleo de Augusto, plaza Cavour, Ciudad del Vaticano , castillo San Angelo, Pl. Navona, Panteón, Área Sacra Argentina, Pl. Colonna y Fontana de Trevi.
    Día 3: Termas de Caracalla, Coliseo, Circo Máximo, Sta. Mª de Cosmedín, Isla Tiberina, Teatro Marcelo, Gueto Judío, Pl. Farnese, Plaza Fiori, Plaza Navona, Panteón y plaza Venecia.
  • Alojamiento: B&B Domus Domas de Roma.
  • - Pros: muy céntrico, junto a la estación Termini. Buen precio.
    - Contras: las paredes de la habitación eran de papel de fumar.
  • Lo mejor:
    - El mausoleo de Adriano y sus vistas de Roma.
    - Las termas de Caracalla, ¡impresionantes!.
    - La pizzería "el Antico Forno", en el Gueto; exquisito almuerzo a buen precio.
  • Lo peor:
    - Colas kilométricas para visitar la Capilla Sixtina. Por tercera vez, me quedé sin entrar.



Primer día

1. Estación Termini y termas de Diocleciano

A primera hora de la mañana, después de haber aterrizado en el aeropuerto de Ciampino y arribado en autobús a Roma Termini, realizamos una primera toma de contacto con la ciudad que nos llevó, tras un breve desayuno, a admirar las impresionantes termas de Diocleciano. Luego, por la Vía Nazionale nos aproximamos a la zona arqueológica de los Foros Imperiales.


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Estación Termini
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Termas de Diocleciano


2. Foros Imperiales y Coliseo

Iniciamos la visita a los Foros Imperiales por el Foro de Trajano, presidido por la columna trajana. De allí pasamos al Foro de César y al Foro Romano, que cuenta restos de palacios y el arco de Settimio Severo. Entre el foro y el monumento de Vittorio Emanuele II, construido en mármol, se encuentra la plaza de Campidoglio, que constituye un excelente mirador de los foros. En esta plaza encontraréis el monumento de la loba que amamanta a Rómulo y Remo.

La avenida de los Foros Imperiales finaliza en el Coliseo, quizá el monumento romano más admirado de todos los tiempos, y que no visitamos por haberlo hecho en una anterior ocasión. Aunque no entréis, os recomiendo que admiréis la genial obra hasta extasiaros, que la rodeéis y que la contempléis a cierta altura, desde la calle Parco del Celio.

Por cierto, en las inmediaciones del Coliseo, junto a la iglesia de San Vito, descubrimos casualmente el arco de Galieno o Porta Esquilina, una de las puertas de las murallas Servianas.


Via Nazionale Columna Trajana Foro de Trajano Foro de Trajano Foro de Trajano Foro de César Foro Romano Plaza Campidoglio Foro Romano: Arco Settimio Severo El Coliseo El Coliseo Arco de Galieno





Segundo día

El segundo día nos dimos un atracón de la Roma más clásica y barroca. Visitamos sus plazas más famosas: Popolo, España, Navona, Rotonda y la que alberga la Fontana de Trevi. También realizamos una pequeña incursión a la Ciudad del Vaticano, o lo que es lo mismo, al país más pequeño del mundo.


1. Plazas de Roma

Iniciamos la maratoniana jornada desplazándonos a pie desde la plaza Vittorio Emanuele II hasta la plaza de España. Pasamos por la calle de las Cuatro Fuentes y por la plaza de Barberini, presidida por la fuente del Tritón. La irregular plaza de España, con la iglesia y el obelisco en lo alto, sus escalinatas atiborradas de turistas y su fuente de la Barcaza, es uno de los escenarios más pintorescos de Roma.

A través de la Vía del Babuino alcanzamos la plaza del Popolo, obra de Valadier, arquitecto de Napoleón. Su obelisco central es el segundo más antiguo de la ciudad, data del faraón Ramsés II. En el lado sur se encuentran las iglesias del siglo XVII de Sta. Mª de Monte Santo y Sta. Mª del Milagro, que se diferencian solo en las cúpulas. En el lado norte, sobre la antigua muralla, veréis la milenaria Porta del Popolo, que se encuentra en perfecto estado.

La última parte de este circuito barroco continúa por la Vía del Corso. Allí vimos la iglesia de Ambrogio y Carlo; el mausoleo de Augusto, de forma circular y muros concéntricos, construido en el 28 a.C para acoger los restos del emperador, y junto al Tíber, el Ara Pacis Augustae, un monumento conmemorativo. Al otro lado del río, hicimos un alto en la plaza Cavour, que acoge el palacio de Justicia.





2. Vaticano y castillo San Angelo

Entre fuentes y plazas, hicimos un alto en el camino para visitar la Ciudad del Vaticano, el país más pequeño del mundo, que no llega a los 4.000 habitantes. La entrada al pequeño estado se realiza a través de la plaza de San Pedro, obra de Bernini. De forma elíptica, la plaza está rodeada por una gran columnata, rematada por 140 estatuas de santos. En el centro se alza un obelisco egipcio procedente del circo de Calígula y Nerón y en los lados hay dos fuentes diseñadas por Moderno.

A la basílica de San Pedro, una de las iglesias más grandes de la cristiandad, debéis dedicarle los minutos que uno crea conveniente, en función de su nivel religioso. En nuestro caso, tras recorrer a pie la nave central y visitar la cripta, nos dimos por satisfechos. Almorzamos en los aldedaños del Vaticano, zona atestada de buenos restaurantes con platos de pasta a precios razonables.

Cerca del Vaticano, junto al río Tíber, se alza el castillo de San Angelo, que alberga el mausoleo de Adriano. Bajo el mandato de Aureliano se convirtió en fortaleza. En sus distintas plantas podréis ver el patio del Ángel, las salas de Apolo, del Consejo, la biblioteca y la del Tesoro. Desde la terraza superior, junto al Ángel, divisamos una espléndida panorámica de la ciudad.





3. Plaza Navona, Panteón y Fontana de Trevi

El puente de San Angelo une el castillo homónimo con el corazón de la Roma barroca. A través de él llegamos a la plaza Navona, que ocupa lo que fue en el siglo I el estadio de Domiciano, en el que se celebraban carreras de carros y batallas navales. En el centro de halla la fuente de los Cuatro ríos, obra de Bernini. Las otras dos fuentes son las de Neptuno y la del Moro.

Cerca de Navona, en la plaza de Argentina, contemplamos varios templos del siglo III a.C. correspondientes al Área Sacra del Largo Argentina; y a tres o cuatro manzanas de este sitio arqueológico visitamos el Panteón, la muestra más clara de lo que llegó a ser la arquitectura romana. Fue mandado construir por Agripa hace unos dos mil años. Destruido por un incendio, lo reconstruyó Adriano y en el siglo VII fue transformado en iglesia. El interior nos impresionó por su descomunal cúpula.

Al ocaso, serpenteando por estrechas callejuelas, dimos con la plaza de la Colonna, dominada por la columna de Marco Aurelio, del año 180 d.C., para conmemorar sus victorias sobre los bárbaros del Danubio. Al caer la noche completamos la jornada acercándonos a la Fontana de Trevi, construida por Salvi en el siglo XVIII, que impresiona por sus grandes proporciones comparadas con la diminuta plaza. Como manda la tradición popular, lanzamos unas monedas a la fuente vueltos de espaldas. De esta manera aseguramos un feliz regreso a Roma.





Tercer día

El último día también nos dimos un atracón de Roma. Iniciamos la ruta en las termas de Caracalla, proseguimos por la Roma Imperial (Coliseo, Arco de Constantino y Circo Máximo), con almuerzo pizzero en un mítico local del gueto judío, y concluimos en el Trastévere. Un último paseo hasta Termini, con la visita a lugares bucólicos, puso la guinda a nuestra estancia en la Ciudad Eterna.


1. Roma Imperial

Iniciamos la tercera y última jornada desplazándonos en autobús desde la plaza Vittorio Emanuele II hasta las termas de Caracala, un edificio civil y centro de esparcimiento para los romanos, que dejaron de funcionar cuando los godos cortaron los acueductos en el siglo VI.

Seguidamente nos acercamos al Coliseo, el mayor anfiteatro de Roma, encargado por el emperador Vespasiano en el 72 d.C. En sus aldedaños contemplamos dos interesantes arcos, el de Tito (82 d.C.) y el de Constantino, del año 315 d.C. Este último es uno de los monumentos mejor conservados de Roma.

Finalmente, sin apenas turistas que nos agobiaran, admiramos los restos del Circo Máximo, cuyas gradas podían acoger a más de 200.000 almas. Precisamente, desde la parte superior del graderío, pudimos contemplar una buena panorámica del Palatino, la parte más antigua de Roma, hogar de emperadores del calibre de Cicerón, Marco Antonio o Augusto.





2. Gueto y Trastévere

La segunda parte de este circuito gira en torno al río Tíber. En la ribera derecha, tras desfilar frente a la iglesia de Santa María de Cosmedín, accedimos a una zona monumental cargada de interesantes templos: templo de Vesta (s. VII a.C., uno de los más antiguos de Roma), Arco de Giano (s. IV a.C) y templo de la Fortuna Viril o templo de Portuno, del siglo I a.C.

A continuación cruzamos el puente Fabricio, que une el Gueto judío con la isla Tiberina. La isla fue un centro de salud desde que en el 293 a.C. se fundara en ella un templo dedicado a Escolapio. Regresamos a la orilla derecha para contemplar dos edificios ejemplares: el Pórtico de Octavia, del 27 a.C., y el Teatro de Marcelo, promovido por Julio César y acabado por Augusto entre los años 13 y 11 a.C. Por último, hicimos una pequeña incursión por el Gueto judío. Almorzamos en la plaza Costaguti, adquiriendo exquisitas porciones de pizza casera en la Pizzería Antico Forno, toda una institución en Roma.

A la izquierda del Tíber se encuentra el Trastévere, antiguo barrio con callejuelas empedradas que recorrimos a media tarde, con capuchinos incluidos en una de sus animadas terrazas. En la plaza central del barrio se alza Santa María del Trastévere, iglesia que data del siglo XII, aunque se asegura que fue la primera igleisa cristiana abierta al culto. Su interior no me dejó indiferente.





3. Del Trastévere a Termini

¿Qué se puede ver y hacer en Roma en tres horas? Por lo pronto, si queréis adquirir algunos souvenirs, como cuadros, os aconsejo que os deis un garbeo por la plaza Navona. Allí los tienen en cantidad y a buen precio. Eso sí, encontraréis a los pintores por la tarde.

Nuestro epílogo romano comenzó un poco antes, en Trastévere, cruzando el río Tíber y yendo a parar a la tranquila plaza Farnese, que alberga dos grandes bañeras que fueron traídas desde las termas de Caracalla. La ruta prosiguió por otra plaza, Campo dei Fiori, más agitada, cuajada de puestos de fruta, y concluyó en la citada plaza Navona, donde adquirimos nuestro preciado cuadro.

El último paseo por Roma no tuvo desperdicio. Comenzamos en plaza Navona, continuamos por el Panteón y nos detuvimos en la plaza Venecia, que acoge el monumento al rey Vittorio Emanuele II. A través de la avenida de los Foros Imperiales fuimos a parar a la calle Cavour, que nos condujo hasta la estación Termini. Un autobús nos trasladó, a última hora de la tarde, al aeropuerto de Ciampino.




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