José Cánovas
Viajero








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Norteamérica

Sueño americano
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Sueño americano

Mi sueño americano, dos viajes a las dos costas de Estados Unidos, vio la luz dos otoños de dos años consecutivos de finales de siglo. En ambos viajes, en compañía de mi colega Isidoro, la improvisación jugó un importante papel. En la costa este nos movimos en los autobuses plateados de la compañía Greyhound, esos que suelen aparecer de vez en cuando en el celuloide, además de en un flamante Potiac Sunfire rojo; mientras que en la costa oeste, algo más de la mitad de la ruta la realizamos en un Chevrolet Cavallier.


Mapa de Norteamérica


Sin embargo, el sueño americano tal y como lo conocemos: ganar dinero y fama, no era el objetivo principal de los viajes -bueno, en Atlantic city y en Las Vegas sí gasté algunas monedas en las tragaperras, aunque no hubo suerte-. Mi principal anhelo se vio colmado de sobras visitando ciudades como Nueva York, Washington, Las Vegas o San Francisco; y enclaves naturales tan impresionantes como las cataratas del Niágara, el cañón del Colorado o el parque Yosemite. De todas formas, aquí os muestro un ejemplo de lo que dio de sí mi particular sueño americano:


En las calles de Nueva York Museos del Smithsonian. Washington Limusina en Washington Pontiac Sunfire en Washington En las afueras de Washington En el paseo de la Fama. Hollywood En el paseo de la Fama. Hollywood Estudios Universal. Delorean, Regreso al Futuro Estudios Universal. Apolo XI Chevrolet Cavallier en Santa Mónica Chevrolet Cavallier en Calico, Mojave En Las Vegas En el tranvía de San Francisco




Mis rutas


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COSTA OESTE EE.UU.
Noviembre 1999

nueva york

COSTA ESTE EE.UU.
Noviembre 1998












Norteamérica



Costa Oeste de EE.UU.

Un año después de haber recorrido la costa este de Estados Unidos, me aventuré a hacer lo propio con la costa oeste. En poco menos de dos semanas, a bordo de un estupendo Chevrolet Cavallier recién estrenado, me moví como pez en el agua por California, Nevada y Arizona, visitando parques nacionales de primer orden, como el Gran Cañón del Colorado, e importantes ciudades, caso de Las Vegas, San Francisco y Los Ángeles.


Usa oeste

Consejos e información útil

Aquí tenéis algunas recomendaciones prácticas:

  • En el aeropuerto de Los Ángeles existe un servicio de taxis-furgoneta (shuttles) que os llevará de forma gratuita al hotel o albergue juvenil que hayáis elegido.
  • En los albergues de juventud suelen dormir personas con pocos recursos. No os asustéis por su apariencia.
  • En muchísimos bares y comercios seréis atendidos en castellano por empleados de origen mexicano o, como allí los llaman, latinos.
  • En los albergues de juventud podréis contratar excursiones, como por ejemplo a los estudios Universal de Los Ángeles, que inlcuyen la entrada y transporte a un precio ventajoso.
  • No olvidéis portar una tarjeta de crédito. Os será muy útil y, además, os permitirá reservar el coche de alquiler.
  • En San josé y Silicon Valley los precios de los moteles son muy caros.

Y en cuanto al coche de alquiler:

  • No es necesario reservar el coche por Internet. Podéis alquilarlo directamente en el aeropuerto. Incluso os atenderán en castellano.
  • Para abaratar costes, os recomiendo que alquiléis un coche los días que realmente lo vayáis a utilizar. Según la ruta que hagáis, podreís prescindir de él si, como yo, pasáis algunos días en Los Ángeles y San Francisco.
  • Complementando a lo dicho anteriormente, es mejor que recojáis el coche en una ciudad y lo devolváis en otra. Para ello también os aconsejo que voléis por ejemplo a Los Ángeles y regreséis a casa desde San Francisco. De esta manera realizareís una ruta más completa.
  • Controlar las distancias. Una milla son aproximadamente 1,5 kilómetros.
  • El precio del galón varía bastante. En el desierto de Mojave las pocas gasolineras que dan servicio son más caras.
  • Casi todos los coches, incluso los más baratos, suelen llevar marchas automáticas y velocidad de crucero. Esto os facilitará la conducción.
  • En California todas las autopistas son gratuitas. También lo son las que llevan a Las Vegas (Nevada) y el Gran Cañón del Colorado (Arizona).
  • En las áreas de servicio de las autovías, tal y como ocurre en las películas, hay moteles de carretera que tienen habitaciones a buen precio.

Mapa completo de la ruta





Etapas del viaje



universal Ruta 1: Costa sur de California

Los Ángeles, Estudios Universal y Santa Bárbara
Del primer al cuarto día

    La primera etapa del viaje, de cuatro días de duración, transcurrió en la megaurbe de Los Ángeles, visitando el Distrito Financiero o Centro Histórico, Hollywood, Beverly Hills, Venice Beach y Santa Mónica. A las afueras, en el valle de San Fernando, disfruté de una jornada en los Estudios Universal y el último día lo dedicamos a Santa Bárbara, uno de los pueblos más bonitos de California, de marcado aire español.


    losangeles universal
    Estudios Universal


    Ruta

    • Trayectos:
      - Avión Barcelona-Los Ángeles, vía Fránkfurt.
      1/ Autobuses urbanos.
      2/ Furgonetas (shuttles): aeropuerto-hostel y a los Etudios Universal.
      3/ Coche de Los Ángeles a Santa Bárbara (i/v).
    • Alojamientos:
      - L.A. Hostel de Hollywood (American Hostel).
      - Youth hostel de Santa Mónica (International Hostel).
    • Lo mejor:
      - Presenciar la celebración de Halloween en la calle Hollywood.
      - Disfrutar como un enano en los Estudios Universal.
      - Tocar las aguas del océano Pacífico por primera vez en mi vida, en Santa Mónica.
      - El pueblo de Santa Bárbara, de marcado aire español.
    • Lo peor:
      - Jornadas calurosas en pleno mes de noviembre.

    1er día: Vuelo a Los Ángeles

    La jornada inaugural del viaje transcurrió, como no podía ser de otra manera, en el interior de aviones. El primer vuelo nos condujo, en dos horas, desde el barcelonés aeropuerto de El Prat hasta Fránkfurt, donde permanecimos algo más de dos horas, a la espera de embarcar en un enorme jumbo de dos plantas. Partimos a las cinco en punto. Desde el aire avistamos el norte de Islandia y la isla de Groenlandia, cubierta de un resplandeciente hielo perpetuo. Aterrizamos en Los Ángeles a las siete de la tarde. El vuelo duró diez horas justas, pero al volar hacia el oeste (con el sol), sólo habíamos perdido dos horas.


    frankfurt
    Aeropuerto de Fránkfurt. Nuestro avión

    En el aeropuerto angelino hallé una guía para mochileros con direcciones de hoteles y albergues juveniles como el L.A. Hostel de Hollywood. Llamamos por teléfono a este último y nos dijeron que tenían camas libres. Una furgoneta lanzadera (shuttle) nos condujo en media hora, de forma gratuita, hasta la misma puerta del hostel (número 6772 de la avenida Hawthorn), que curiosamente estaba a una manzana del Paseo de la Fama (calle Hollywood). Por lo pronto reservamos un par de noches.


    2º día: Hollywood, Beverly Hills y Distrito Financiero

    En el barrio de Hollywood, nos movimos a pie por la avenida de la Fama, pisando estrellas de renombrados actores y actrices. En el Teatro Chino vimos las más laureadas, entre ellas se hallaban las de Groucho Marx, Clark Gable, Rita Hayworth, Sophia Loren o Marilyn Monroe. Nos acercamos también hasta los estudios Paramount, pero nos dijeron que no realizaban visitas turísticas.

    Un autobús nos condujo por la avenida de Santa Mónica hasta Berverly Hills. Recorrimos a pie un tramo de la calle Cañón y cuando nos cansamos de ver lujosas mansiones nos dirigimos a Rodeo Drive, que acoge las tiendas más lujosas del emblemático barrio angelino. Muy cerca, junto a un mercado de fruta, vimos también el ayuntamiento de Beverly Hills, un edificio de escaso interés.

    Un segundo autobús nos llevó, por el boulevar Wilshire, hasta el Distrito Financiero de Los Ángeles. Caminamos entre los rascacielos más altos de la ciudad, entre ellos estaba el City Hall (Ayuntamiento), un alto edificio de 32 plantas que ocupaba una enorme manzana, construido en 1927. También vimos el pabellón Dorothy Chandler, uno de los tres centros artísticos más grandes de Estados Unidos, que en 1999 acogía casualmente la entrega de los Premios Oscar.

    Después de almorzar nos presentamos en la plaza Olvera o plaza del Pueblo, en el corazón del casco antiguo. Ese fue el lugar donde 44 españoles fundaron en septiembre de 1781 "El Pueblo de Nuestra Señora la Reina de Los Ángeles de Porciúncula". La plaza y algunas casas coloniales de la calle Vino u Olvera (Casa Sepúlveda, Casa Pío Pico o Casa Adobe Ávila) fueron declarados por el gobierno de Estados Unidos como monumento histórico nacional. Visitamos también la cercana estación de tren Union, un bello edificio construido en 1939 en estilo mudéjar colonial español. Por la noche aún tuvimos tiempo de ver cómo celebraban Halloween en el Paseo de la Fama.




    3er día: Estudios Universal

    La noche anterior adquirimos en la recepción del hostel las entradas a los Estudios Universal (38$) por barba. Ese precio incluía la entrada al parque de atracciones y el transporte desde el hostel. Antes de partir tomamos el desayuno en la cocina, pues estaba incluido en la tarifa de 18$ por noche.


    hostelholywood
    L.A. Hostel de Hollywood

    Tardamos quince minutos en llegar a la entrada principal de los Estudios Universal, cuyas puertas no abrían hasta las 9,30. El parque de atracciones más famoso de Los Ángeles merecía que le dedicáramos un día completo y lo primero que hicimos nada más entrar fue recorrer en un trenecito (Blacklot Tram Tour, de una hora y media, con locución en inglés y castellano) todo el complejo, desde la parte superior hasta la inferior, en el valle de San Fernando, que acoge escenarios de película como la plaza donde se rodó Regreso al Futuro.

    Los Estudios Universal no dejan a nadie indiferente. Aparte de presenciar atracciones repletas de efectos especiales (Waterworld; Wild, Wild, West o Backdraft, con llamaradas, agua y destrucción de decorados), pudimos gozar de atracciones propias de un parque de atracciones: Jurassic Park, ET, Back to the Future Ride, además de disfrutar con el visionado de películas en 3D. El almuerzo pizzero salió caro, pero ya contábamos con ello.

    Antes de ser recogidos a las siete de la tarde, realizamos una visita relámpago al anexo Universal Citywalk, un escenario jalonado de curiosos edificios que acogían tiendas de souvenirs, cines y restaurantes. El paseo principal, que estaba ocupado por ilusionistas, artistas callejeros y algún que otro pirado, desprendía mucha luz de neón, como la que proyectaba el Hard Rock Café.



    Esa noche, tras recoger las maletas en el hostel de Hollywood, tomamos un autobús y marchamos a dormir la mona al hostel de Santa Mónica, ubicado a dos manzanas de la línea de costa. El precio por noche era de 22$ y no incluía el desayuno.


    4º día: Venice Beach, Santa Mónica y Santa Bárbara

    Esa mañana, después de tomar un bocado en el hostel, montamos en un autobús y partimos hacia las terminales del aeropuerto de Los Ángeles. En la casa Álamo nos dieron buen precio por alquilar un coche durante una semana, con la condición de devolverlo en el centro de San Francisco. "Aquí tienen las llaves de su carro", nos dijo en castellano el empleado. El carro era un maravilloso Chevrolet Cavalier de color blanco, por cierto, con cero kilómetros.
    Estrenamos el coche a lo grande, circulando por las solitarias calles de Venice Beach (recordemos que estábamos a uno de noviembre). La playa de Venice estaba huérfana de casi todo. No había chicas patinando, ni surferos, ni deportistas, pero al menos sí pudimos recorrer su paseo marítimo, incluso nos aupamos hasta una de las casetas de los vigilantes.


    venice
    Caseta del vigilante. Venice Beach
    venice
    Paseo Marítimo de Venice Beach

    A continuación avanzamos por la carretera de la costa, la número 1, hasta dar con el muelle de Santa Mónica, que acoge un parque de atracciones, restaurantes y una zona de acceso a la playa. Estacionamos el vehículo de forma gratuita en un McDonald's ubicado a una manzana del embarcadero y luego recorrimos a pie la tarima de madera hasta el final del espigón.


    santamonica
    Entrada al muelle de Sta. Mónica
    santamonica
    Muelle de Santa Mónica

    santamonica
    Playa de Santa Mónica
    santamonica
    Muelle de Santa Mónica

    Habíamos visto lo mejor del extrarradio de Los Ángeles. Queríamos experimentar la sensación de conducir por la carretera de la costa nº 1, la Pacific Coast Highway. Por eso elegimos visitar Santa Bárbara, pueblo de origen español ubicado a 91 millas de Santa Mónica (151 kilómetros). La carretera, una vez dejamos atrás Malibú, era fascinante, pues serpenteaba entre colinas que se desplomaban sobre el mar. El tramo final lo realizamos por la Autovía 101.

    Estacionamos el coche en un aparcamiento gratuito ubicado junto al muelle Sterarns de Santa Bárbara y, una vez obtuvimos un mapa turístico, iniciamos la visita al centro histórico, ubicado a lo largo de la calle State. Santa Bárbara es una pequeña población costera con encanto fundada en 1782 por fray Junípero Serra como una misión franciscana. Está formada por una cuadrícula perfecta de manzanas y casi todas las calles tienen nombres en español. Todo su casco viejo está lleno de edificios históricos del siglo XVIII, casas que en su inmensa mayoría pertenecieron a familias españolas. A destacar: el Presidio, la Casa Covarrubias, la Casa de José De la Guerra y, en lo alto del pueblo, la misión de Santa Bárbara. También es de reseñar la tortilla mejicana que nos zampamos en un restaurante decorado a la española.


    autovia101
    Autovía 101 a Santa Bárbara
    santabarbara
    Calle State. Santa Bárbara

    Al caer la noche, tomamos la autovía 101 (gratuita) y regresamos a Santa Mónica. Estacionamos el coche en un aparcamiento de varias plantas de altura ubicado frente al hostel, pues en la calle no se podía aparcar. El precio por noche fue de tres dólares, una ganga.


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lasvegas Ruta 2: Nevada y Arizona

Mojave, Las Vegas, Lago Mead y Gran Cañón del Colorado
Quinto y sexto día

    La segunda etapa del viaje, a bordo de un deportivo Chevrolet Cavalier, nos condujo por el desierto de Mojave hasta Las Vegas, en el estado de Nevada, y al día siguiente, hasta el Gran Cañón del Colorado, en Arizona. Fue una bomba explosiva para los sentidos: la capital mundial del juego versus el Gran Cañón, una de las maravillas más admiradas de la naturaleza.


    colorado lasvegas
    Calle Fremont. Las Vegas


    Ruta

    • Trayectos (coche):
      1/ De Los Ángeles a Las Vegas (Nevada).
      2/ De Las Vegas al lago Mead (Nevada-Arizona).
      3/ Del lago Mead al Gran Cañón del Colorado (Arizona).
      4/ Del Gran Cañón a Needles (California).
    • Alojamientos:
      - Backpacker Hostel & Adventure Center de Las Vegas (calle Fremont).
      - Motel 6, en Needles.
    • Lo mejor:
      - La calle Fremont de Las Vegas.
      - Vista panorámica de Las Vegas desde la torre Stratosphere.
      - Melodía ritual tocada por un ranger indígena en el Gran Cañón.
    • Lo peor:
      - Distancias muy largas entre los principales puntos turíticos.
      - Anochecía muy pronto, a media tarde, lo cual supuso un handicap.

    5º día: Desierto de Mojave y Las Vegas

    Esa mañana, en el albergue de Santa Mónica, llamamos por teléfono al youth hostel de Las Vegas. "Hay camas libres", nos dijo el empleado de turno. Ya sólo debíamos cubrir los 440 kilómetros (274 millas) que separan Los Ángeles de la capital del juego a través del desierto de Mojave. Partimos a las nueve y pasado San Bernardino, repostamos en una gasolinera ubicada en la mítica Ruta 66, que atraviesa el centro de Estados Unidos desde el Pacífico hasta Chicago.


    autovia110
    Autovía 10 a San Bernardino
    mojave
    Autovía 15 al desierto de Mojave

    A partir de Barstow atravesamos la parte más dura y seca del desierto de Mojave. Hicimos un alto en Calico, una antigua explotación minera convertida en pueblo fantasma para goce y disfrute de los turistas. Poco después, en la frontera con Nevada, avistamos el primer casino del desierto. Las Vegas estaba cerca.


    calico
    Pueblo fantasma de Calico
    mojave
    Mojave: 72 millas para Las Vegas

    Tras cinco horas de viaje por el desierto de Mojave alcanzamos Las Vegas. Eran las dos menos cuarto. Estacionamos el vehículo en un McDonald's del bulevard de Las Vegas, circunstancia que aprovechamos para almorzar. Frente a nosotros teníamos los casinos Excalibur, Nueva York y los dos que visitamos: el de París y el de Venecia, con sus góndolas navegando por pequeños canales.

    Los precios de los hoteles de los casinos eran muy caros, por eso, al caer la noche acudimos a la calle Fremont, en busca del Backpacker Hostel & Adventure Center, cuyo precio (30$) y servicios: piscina, yacusi, habitación privada con dos camas, tv..., se adaptó a nuestras necesidades. La calle Fremont aglutinaba los casinos más antiguos de la ciudad, dimos buena cuenta de algunos de ellos, y su principal carta de presentación era la pantalla digital abovedada más grande del mundo.

    La segunda parte de nuestra visita a la ciudad transcurrió en torno al boulevar de Las Vegas. Nos dejamos caer por el casino-torre Stratosphere (520 metros de altura hasta la punta) y por una oferta insuperable: comer cuanto quisiéramos + subir al mirador de la torre Stratosphere (a 300 metros de altura) por 10 dólares. Divisar Las Vegas de noche desde lo alto de la torre fue maravilloso. Más tarde, pusimos la guinda a la jornada dejándonos unas perras en el casino de Nueva York.




    6º día: Lago Mead y Gran Cañón del Colorado

    Desayunar, recabar información y echar gasolina nos llevó más tiempo de la cuenta. Partimos a las diez de la mañana hacia Arizona por la carretera 93. La primera parada de la ruta fue a orillas del lago Mead, en el río Colorado, cuyas aguas marcan la frontera entre California y Arizona. Poco después hicimos un alto para asomarnos a la presa Hoover, construida en 1936. Desde la parte superior avistamos el descomunal lago Mead y por el otro lado vimos las aguas del río Colorado fluir por el cañón Negro (Black Canyon).

    A su paso por Arizona, la carretera 93 surcaba los mismos paisajes áridos y semidesérticos que ya habíamos visto en Nevada, pero poco después, tras coronar el alto de Housholder, el paisaje cambió a mejor. Aparecieron los primeros árboles y cuando nos dimos cuenta, ya estábamos atravesando espesos bosques. A partir de Kingman nos incorporamos a la Interestatal 40, siempre en dirección este, por entre un sinfín de bosques que parecían no tener fin, en un continuo e inacabable ascenso que taponaba nuestros oídos.



    A las dos y media llegamos a Williams, pequeña población desde donde partía la carretera hacia el Parque Nacional del Gran Cañón del Colorado. Tomamos un bocado en un Mcdonald's y enfilamos prestos hacia la entrada del parque (20$ por vehículo + 20$ por los dos). Poco después alcanzamos Yavapai Point (2.000 m), el primer mirador desde el que contemplamos esta gran obra maestra de la naturaleza. El río Colorado apenas se divisaba, serpenteando 1,5 km bajo nuestros pies entre escarpados riscos.

    Montamos nuevamente en el coche y nos detuvimos más allá del Centro de Visitantes, en Hopi Point, un mirador que sí ofrecía una vista espectacular del río Colorado. Cuando el sol se ocultaba por el horizonte apareció un ranger indígena y tocó, con su flauta, un harmónica melodía que nos puso la carne de gallina a todos los allí presentes. Al caer la noche, las temperaturas cayeron en picado y en el Visitor Center, junto a la chimenea, hallamos un poco de calor.



    La siguiente jornada la queríamos dedicar al Parque Nacional de las Secuoyas. Estábamos a más de 800 kilómetros de distancia, por eso, esa noche quisimos avanzar lo máximo posible con el coche. Deshicimos el camino por la Interestatal 40 y nada más cruzar el río Colorado nos detuvimos en Needles (California), para pernoctar en un motel de carretera conocido como Motel 6 (40$).


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sierranevada Ruta 3: Sierra Nevada (California)

P.N. Secuoyas, Fresno y P.N. Yosemite
Séptimo y octavo día

    De regreso a California visitamos dos parques nacionales de primer orden ubicados en el corazón de la Sierra Nevada: el Sequoia N.P. y Yosemite N.P. En ambos casos realizamos excursiones a pie por diversos senderos, la mejor forma de empaparse bien de la exuberante naturaleza norteamericana.


    sierranevada sierranevada
    Acceso al P.N. de las Secuoyas


    Ruta

    • Trayectos (coche):
      1/ De Needles al P. Nac. de las Secuoyas.
      2/ Del P. Nac. de las Secuoyas a Fresno.
      3/ De Fresno al P. Nac. Yosemite.
      4/ De Yosemite a Seaside (península de Monterey).
    • Alojamiento: Motel parkway Inn, en Fresno.
    • Lo mejor:
      - La senda Giant Forest del parque de las Secuoyas.
      - El mirador del Túnel, en Yosemite.
      - La catarata Nevada desde el lago Esmeralda, en Yosemite.
    • Lo peor:
      - Atasco monumental saliendo de Yosemite por obras en la carretera 180.
      - Debido a la sequía, las cascadas de Yosemite apenas tenían agua.

    7º día: P. Nac. de las Secuoyas y Fresno

    A las 8'15, una vez desayunados en el bar del motel, partimos de Needles por la Interestatal 40. Avanzamos en dirección oeste, por el límite sur de la Reserva de Mojave. A partir de Barstow tomamos sucesivas vías: la autovía 58 hasta Bakersfield, la autovía 99 hasta Oildale, la carretera 65 hasta Porterville y finalmente la 198 hasta Three Rivers, la puerta de entrada al Parque Nacional de las Secuoyas.

    La carretera Generals Highway recorre el Parque Nacional y circular por ella nos costó 20$ (coste por vehículo). Posee algunos miradores que brindan una exquisita panorámica del entorno y conforme gana altura, se adentra en la espesura del bosque. La primera parada fue en el Giant Forest, o bosque gigante, que cuenta con hermosos ejemplares de secuoyas (valió la pena caminar por la senda). La segunda parada fue para contemplar el General Sherman, el árbol más grande del mundo, con 84 metros de altura y 11 metros de diámetro. Finalmente, con la llegada del ocaso, nos dejamos caer por Lost Grove, otro bosque inundado de espectaculares secuoyas.



    Abandonamos el Parque Nacional por la carretera 180, que en dirección oeste y en un continuo descenso, nos condujo hasta Fresno, pequeña localidad que nos dispensó parada y fonda. A la altura de la autovía 99 hallamos un económico motel, el Parkway Inn (28$), y al inicio de la carretera 180 dimos con un área de servicio donde se agolpaban varios restaurantes de comida rápida.


    8º día: P. Nac. de Yosemite

    Partimos de Fresno a las nueve en punto. Tomamos la carretera 41 en dirección norte, hasta alcanzar la entrada sur del Parque Nacional de Yosemite. Como nos ocurriera en el Gran Cañón, aquí también tuvimos que abonar 20$ por coche. Más adelante, circulando por la carretera Wawona, nos detuvimos en el fantástico Mirador del Túnel, que ofrecía una maravillosa vista panorámica del Parque Nacional, con la mole vertical del Capitán (2.307 m) destacando a la izquierda del valle.

    El río Merced vertebra el valle de Yosemite. El valle por el que discurre aloja la zona de servicios: restaurantes, el centro de visitantes y diversas zonas de acampada. Estacionamos el coche al final de la carretera, en el aparcamiento Trailhead, en Upper Pines. De allí partía la principal senda que recorre el parque, la High Sierra Loop, que sigue el valle del río Merced. Y esta fue la ruta que hicimos nosotros:

    • Senda: High Sierra, desde Upper Pines (1.200 m) hasta el lago Esmeralda (1.600 m).
    • Distancia: 2,6 kilómetros (ida).
    • Desnivel: 400 metros.
    • Duración: 1h, 30min ida; 1h vuelta.
    • Dificultad: Media.
    • Lo mejor: Pequeñas ardillas correteaban por el bosque.
    • Lo peor: Río y cascadas con poca agua.

    Al final de la carretera, en la zona de acampada Upper Pines, partía la senda High Sierra Loop, que en más de 21 kilómetros conduce hasta el lago Merced. Nosotros nos quedamos más cerca, cubrimos los 2,4 km hasta lo alto de la catarata Vernal, a 1.540 metros de altitud, para ver cómo se precipitaban al vacío las aguas del río Merced. Luego caminamos 200 metros más, para contemplar las aguas color turquesa del lago Esmeralda, situado a unos 1.600 metros de altitud.



    De vuelta al Centro de Visitantes, almorzamos unas porciones de pizza en un restaurante, y a media tarde partimos por la vía 140 en dirección a Merced, donde tomamos la carretera 33 sur. Al día siguiente queríamos visitar la península de Monterrey. Por eso, al caer la noche, decidimos darle caña al Cavalier para alcanzar cuanto antes la costa. Tomamos la carretera 152 hacia el oeste, vía Los Baños, y también la autovía 156.


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carmel Ruta 4: Península de Monterrey

Seaside, Carmel, Monterrey y Saratoga
Octavo y noveno día

    La siguiente etapa transcurre en la costa del Pacífico. En Carmel visitamos la principal misión que creara el fraile Junípero Serra: San Carlos Borromeo, que acoge su féretro, y también descubrimos Monterrey, la antigua capital de la California española, que posee importantes edificios coloniales.


    monterey carmel
    Misión S. Carlos Borromeo. Carmel


    Ruta

    • Trayectos (coche):
      1/ De Yosemite a Seaside (Monterrey).
      2/ Carmel y Monterrey.
      3/ De Monterrey a Saratoga.
    • Alojamientos:
      - Motel Sand Castle, en Seaside.
      - Hostel Sanborn Park, en Saratoga.
    • Lo mejor:
      - La misión de Carmel. Parecía un pueblo español.
      - Las casas coloniales de Monterrey.
      - Un rico almuerzo en el muelle Fisherman's de Monterrey.
    • Lo peor:
      - Fuertes aguaceros en Monterrey, Santa Cruz y Saratoga.
      - El youth hostel de Saratoga. Tenía goteras como puños.

    8º día: Seaside

    Esa tarde habíamos partido de Yosemite sin saber muy bien dónde íbamos a pasar la noche. Llegamos a la península de Monterrey pasadas las diez. Los moteles eran caros, pero afortunadamente, en Seaside, dimos con el motel Sand Castle. Situado en el 1011 de la avenida de La Salle, el precio de la habitación nos costó 45$.


    9º día: Carmel, Monterrey y Saratoga

    Ese día, tras tomar un bocado en el motel y cargar las maletas en el coche, partimos hacia el sur de la península de Monterrey. Nos detuvimos en Carmel, una de las pocas poblaciones norteamericanas que vive ajena al modernismo. Primeramente nos acercamos hasta la playa, jalonada de pinos, casas bajas y de un coqueto paseo marítimo. Posteriormente realizamos una visita —obligada— a la misión de San Carlos Borromeo. Mandada construir por el mallorquín fray Junípero Serra, esta misión es una de las más grandes e importantes de todas las que los españoles fundaron en toda California —en total fueron 27 o 28 misiones—. En su interior vimos el féretro del célebre fraile, considerado como el evangelizador de California.

    Visto Carmel, montamos en el coche y enfilamos hacia la cercana Monterrey. La ciudad se fundó en 1770 por una cuadrilla de españoles y fue la primera capital de California hasta el año 1889. El casco viejo no defraudó nuestras expectativas. Después de pasear por el puerto y de ver un numeroso grupo de focas, fuimos a parar a la plaza de la Aduana, presidida por la Casa de la Aduana, que alojaba la oficina turística. Almorzamos en el muelle Fisherman y, bajo un fuerte aguacero, penetramos en la Ciudad Vieja. Pasamos por las calles Pacífico y Alvarado, para contemplar edificios coloniales como la Casa Serrano, la Casa Jimeno, la Casa de la Torre y la Casa Estrada. A media tarde visitamos uno de los edificios más antiguos de la ciudad, la Real Capilla del Presidio —no confundir con la cárcel del Presidio, que queda en la otra punta del pueblo—, en cuyo interior se oficiaba una misa en castellano.



    Partimos de Monterrey con la puesta de sol, aunque este no lo vimos debido a la fuerte tormenta que asoló toda la bahía. Queríamos dormir cerca de San José, en algún albergue juvenil. Y el elegido fue el hostel Sanborn Park de Saratoga. Llegamos a él bajo un fuerte aguacero, circulando por una carretera (nº 9) que serpenteaba entre un espeso bosque. El precio por cama era de 15$, sin desayuno, e incluía enormes goteras que caían del techo sobre improvisados cubos que habían dispuesto entre las literas. En fin, esta fue la consecuencia de haber elegido un lugar económico (en San José la habitación de los moteles más baratos no bajaba de 60$).


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sanfrancisco Ruta 5: Bahía de San Francisco

San José, universidad de Stanford, Sausalito y San Francisco
Del día 10 al 13

    La última etapa del viaje nos lleva a la bahía de San Francisco. Desde San José, pasando por Silicon Valley y la universidad de Stanford, alcanzamos San Francisco y Saualito, pueblo pesquero ubicado al norte del puente Golden Gate. En San Francisco, gracias al coche, nos movimos entre algunas colinas; utilizando tranvías y buses visitamos el Distrito Financiero, la misión Dolores y las mejores casas victorianas; y, como no podía ser de otra manera, a bordo de un ferry, arribamos a la isla de Alcatraz, que acoge la cárcel más famosa de Estados Unidos y quizá del mundo.


    sanfrancisco san francisco
    San Francisco desde Alcatraz


    Ruta

    • Trayectos (coche):
      1/ De Saratoga a San José, Silicon Valley y univ. de Stanford.
      2/ De Stanford a San Francisco.
      3/ De San Francisco a Sausalito (i/v).
    • Trayectos (San Francisco):
      - Autobuses y tranvías.
      - Barco a la isla de Alcatraz.
    • Alojamientos:
      - Hostel Marin Headlands, en Sausalito.
      - Hostel San Francisco Downtown (calle Mason).
    • Lo mejor:
      - Almorzar en la universidad de Stanford, donde estudió Bill Gates.
      - Recorrer en coche las colinas de San Francisco.
      - Cruzar el puente Golden Gate.
      - La isla de Alcatraz y su prisión. Valió la pena acercarse hasta ella en barco.
      - El puerto de Sausalito, con sus casas de madera.
    • Lo peor:
      - Nos costó dar con el albergue de Sausalito.
      - La noche de Sausalito, fruto del cansancio, padecí un fuerte dolor de cabeza (segundo día consecutivo).
      - Mucha mendicidad en San Francisco.

    Día 10: De Saratoga a Sausalito

    El último día completo con el Chevrolet dio mucho juego. Por la mañana abandonamos el albergue de Saratoga y enfilamos hacia el centro de San José, ciudad que se vende a sí misma como la capital de Silicon Valley. Paseamos por el centro, visitamos una biblioteca y luego partimos hacia el norte de la bahía. En Palo Alto, desfilamos frente a las fachadas de algunas empresas tecnológicas y a mediodía nos detuvimos en la universidad de Stanford, célebre por acuñar cerebritos de la talla de Bill Gates (vimos el edificio donde él estudió).

    Almorzamos a buen precio en uno de los restaurantes de Stanford y a continuación partimos hacia San Francisco por la autovía 280. A media tarde alcanzamos el barrio de Potrero y poco después nos deteníamos en el muelle 41 del puerto Fisherman. En las taquillas adquirimos dos billetes para visitar la isla Alcatraz (nos dieron para el día siguiente). Acto seguido marchamos a recorrer con el coche algunas calles famosas de la ciudad. En Russian Hill bajamos por el tramo más sinuoso de la calle Lombard (Crookedest Street) y en la colina del Telégrafo vimos el puente de Oakland y parte de la bahía.

    Al anochecer cruzamos el Golden Gate hasta Sausalito, con parada en el mirador del puente. Al oeste del pueblo, entre las suaves colinas que se alzan en el tramo más angosto de la bahía de San Francisco, localizamos el Hostel Marin Headlands, nuestra humilde morada para esa noche. El lugar me pareció maravilloso, estaba limpio, no había goteras, incluía sábanas en la tarifa de 20$, y en todo momento estuvo amenizado con interesantes tertulias protagonizadas por peculiares viajeros.




    Día 11: Sausalito y San Francisco: Chinatown y Alcatraz

    A primera hora de la mañana, arrancamos el Cavalier y nos dirigimos a Sausalito, encantador pueblo pesquero ubicado al norte de la bahía. Tomamos el desayuno junto al mar, entre lujosas casitas flotantes con embarcadero y edificios de dos plantas, tipo apartamento.


    sausalito
    Sausalito
    sausalito
    Sausalito

    Partimos hacia San Francisco cruzando el puente Golden Gate, esta vez a plena luz del día. Pasamos por el 312 de la calle Mason y reservamos dos noches en el hostel Downtown a razón de 41$ por barba (sin desayuno). Luego devolvimos el coche en la cercana plaza Union. A partir de ese instante nos convertimos en ciudadanos de a pie y lo primero que hicimos fue descubrir Chinatown, uno de los barrios más dinámicos de la ciudad, con sus arcos, sus casas multicolor y sus letreros escritos en chino.

    Esa tarde teníamos una cita con el muelle Fisherman y la peliculera isla de Alcatraz. A las 13'45 partimos del embarcadero 41 en una pequeña embarcación que iba repleta de turistas. Tras veinte minutos de navegación por la bahía alcanzamos Alcatraz, isla que, como nos reveló el ranger de turno en el centro de visitantes, fue bautizada con este nombre por los españoles en 1775 debido a las muchas aves de esta especie que la habitaban. La vieja cárcel formaba parte del Golden Gate National Recreation Area, una especie de Parque Nacional. El precio de la entrada (12,25$) incluía una audioguía en castellano. Siguiendo las indicaciones oportunas, descubrimos las celdas de moradores ilustres (Al Capone), los pasillos, el comedor, el patio... La visita valió la pena.

    De regreso al muelle Fisherman tomamos un almuerzo tardío en el Pier 39 y a continuación, siendo ya de noche, cogimos el autobús de la calle Webster y marchamos hacia el barrio de Western Addition. En la plaza Álamo, en un tramo de la calle Steiner, contemplamos una de las principales atracciones de San Francisco, las Painted Ladies, una serie de casas de estilo victoriano, famosas por haber aparecido en multitud de series y películas.




    Día 12: San Francisco: Misión, Downtown y puerto

    La calle Market es uno de los ejes comerciales que une distintos barrios de la ciudad. Esa mañana, caminando por ella hacia Misión, descubrimos el Civic Center, uno de los centros administrativos más extensos de Estados Unidos. Alrededor de la plaza del Centro Cívico, construida tras el terremoto de 1906, se encuentran algunos de los edificios más importantes de la ciudad, como el Ayuntamiento, la biblioteca Municipal (del año 1916), el Auditorio (de 1913), el Palacio de la Música, el Symphony Hall y el edificio de los Veteranos. De todos ellos, el que más llamó nuestra atención fue, sin lugar a dudas, el del Ayuntamiento de San Francisco, con su alta cúpula blanca de más de 92 metros de altura.

    En el barrio hispano de Misión visitamos, como no podía ser de otra manera, la misión franciscana de Dolores. Fundada por los misioneros españoles con el nombre de San Francisco de Asís, se encuentra en la esquina de la calle 16 con la calle Dolores, y es uno de los edificios más antiguos de la ciudad. Lo que no entiendo es por qué los gringos la rebautizaron como misión Dolores y adoptaron el nombre de San Francisco para sustituir al de Yerba Buena (nombre original de la ciudad). Junto a ella pudimos ver una fea iglesia sin encanto. Posteriormente, en el vecino barrio de Castro, vimos el teatro de Castro, del año 1922.

    Un autobús nos trasladó por la calle Market hasta el Distrito Financiero de San Francisco o Downtown, inundado de modernos rascacielos acristalados como el Transamerica Pyramid, el más alto y admirado de la ciudad. Almorzamos en un restaurante argentino y por la tarde, tras tomar el encantador tranvía Powell y Market nos presentamos en el muelle Fisherman. En la calle Jefferson, a la altura del embarcadero 45, se hallaba el museo Nacional Marítimo, que acoge submarinos tan importantes como el USS Pamapanito (participó en la II Guerra Mundial), o veleros como el Balclutha, del año 1886. Al caer la noche, regresamos al albergue montados en otro viejo tranvía de la línea Powell y Mason.




    Día 13: De San Francisco a Múnich

    Pasamos la mañana caminando por la calle Market y a mediodía, tras recoger las maletas en el youth hostel, tomamos un autobús y partimos hacia el aeropuerto, ubicado 25 km. al sur de la ciudad, junto a las aguas de la bahía de San Francisco. A las 16'45 despegamos rumbo a Múnich, ciudad alemana donde habíamos previsto pasar la noche, pero esta etapa la podéis seguir clicando aquí.



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Norteamérica



Costa Este de EE.UU.

A finales de siglo realicé mi primer viaje al continente americano, un total de catorce días por la costa este de Estados Unidos, con origen y final en Nueva York, en un circuito que me llevó por varios estados: Nueva York, Nueva Jersey, Delaware, Maryland, Distrito de Columbia, Virginia, Pensilvania, Rhode Island, Conéctica y Masachusets, además de la provincia de Ontario, en Canadá. En el viaje de vuelta pasé unas horas en Londres.


Usa este

Consejos e información útil

Y como es costumbre, aquí tenéis algunos consejos para hacer más llevadera vuestra estancia:

  • Para moveros por Manhattan con seguridad y abaratando costes os recomiendo que:
    • Si aterrizáis en el neoyorkino aeropuerto JFK, sabed que existen autobuses gratuitos que os acercarán hasta la parada de metro de Howard Beach-JFK Airport.
    • El albergue juvenil de la avenida Ámsterdam tiene precios más ventajosos a partir de noviembre. Por cierto, no olvidéis portar el carné de alberguista.
    • No montéis en el metro a partir de las diez de la noche.
    • No vayáis más allá de la calle 110. Es territorio de Harlem, un barrio poco seguro.
    • El ferry que une Manhattan con Staten Island es gratuito. Si montáis tendréis las mejores vistas de los rascacielos de Manhattan.
    • En el barrio chino hay puestos ambulantes que sirven comida a buen precio.
    • Probad los perritos calientes que sirven en el distrito financiero. Están buenísimos

  • No olvidéis portar una tarjeta de crédito. Os será súper útil y, además, os permitirá reservar el coche de alquiler.
  • Los autobuses plateados "Greyhound" comunican las principales ciudades a buen precio. Incluso llegan a Canadá.
  • En algunos albergues juveniles duermen huéspedes con pocos recursos que van a su royo. No preocuparos.

Y en cuanto al coche de alquiler:

  • No es necesario reservar el coche por Internet. Podéis alquilarlo directamente en el aeropuerto o, como fue mi caso, en la estación de tren de Washington.
  • Alquilad el coche para aquellas rutas donde no llegue el autobús o el tren. Nosotros lo utilizamos para llegar a Niágara desde Washington.
  • Controlad las distancias (una milla son aproximadamente 1,5 kilómetros). Nosotros tardamos más de la cuenta en alcanzar nuestro destino.
  • Casi todos los coches, incluso los más baratos, suelen llevar marchas automáticas y velocidad de crucero. Esto os facilitará la conducción.
  • En el extrarradio de Washington encontraréis algunos peajes y es fácil perderse. Doy fe de ello.
  • La Interestatal 15, que une Washington con el lago Ontario, es gratuita.

Mapa completo de la ruta





Etapas del viaje



torresgemelas Ruta 1: Nueva York

Distrito financiero, Central Park, Staten Island...
Del primer al cuarto día

    Los cuatro primeros días, tras aterrizar en el aeropuerto JFK, permanecimos en Nueva York. Nos alojamos en el albergue juvenil de la Av. Ámsterdam, al oeste de Central Park, en pleno corazón de Manhattan.


    nuevayork torresgemelas
    Torres Gemelas


    Ruta

    • Trayectos:
      - Avión Barcelona-Nueva York, vía Londres.
      1/ Metro y autobuses.
      2/ Ferry de Manhattan a Staten Island (i/v).
    • Alojamiento: Youth hostel Amsterdam Avenue, en Manhattan.
    • Lo mejor:
      - Subir a las Torres Gemelas y al Empire State.
      - Manhattan visto desde el ferry de Staten Island.
      - Times Square de noche.
    • Lo peor:
      - Jornadas muy frías. Estábamos a una media de 5ºC.

    Primer día: Midtown

    Aterrizamos en el aeropuerto JFK a las tres de la tarde. El autobús lanzadera (gratuito) que recorre la terminal nos condujo hasta la parada de metro de Howard Beach-JFK Airport y en una hora alcanzamos Manhattan por la línea A. Nos hospedamos en el American Youth Hostel, al oeste de Central Park, albergue juvenil ubicado en la avenida Ámsterdam, esquina con la calle 103.

    Esa misma tarde cometimos la primera locura neoyorquina, caminar de noche por la avenida de Ámsterdam desde la calle 103 hasta Times Square, unas 50 manzanas de nada. A la altura del Columbus Circle vimos cómo entraban en Central Park los últimos atletas que participaban en la Maratón de Nueva York. Y en Times Square, valió la pena contemplar los rascacielos sembrados de gigantescas pantallas repletas de anuncios. Nos hallábamos en el corazón del Brodway de los teatros.

    La primera jornada concluyó con otra locura de campeonato, realizar el camino de vuelta al youth hostel a pie por la avenida Ámsterdam, otras 50 manzanas de nada. Esta fue la principal consecuencia de haber pasado tantas horas en el interior del avión.


    hotelamsterdam
    Av. Ámsterdam desde el hostel
    timessquare
    Times Square


    2º día: Del Downtown a Times Square

    Iniciamos la jornada desplazándonos en metro hasta Battery Park, en el punto más meridional de Manhattan, donde se encuentra el castillo de Clinton. Desde allí, por la calle Brodway, caminamos hacia el norte para penetrar en el corazón del Distrito Financiero: vimos la iglesia Trinity, entramos en el edificio de la Bolsa, en Wall Street, y subimos a lo más alto de una de las Torres Gemelas para contemplar Nueva York a 450 metros de altura.

    A continuación, tras desfilar frente al Ayuntamiento de Nueva York y cruzar el East River por el emblemático puente de Brooklyn, realizamos un ligero almuerzo en Chinatown, que vino precedido de un café en el barrio de Little Italy. Luego avanzamos hacia el norte por el barrio del Soho, hasta la plaza de Washington.

    En el Midtown, contemplamos el edificio Flatiron (Plancha), la estación de tren de Pensilvania, el estadio Madison Square Garden y, por segundo día consecutivo, acabamos la extenuada jornada en la mítica plaza Times Square.




    3er día: Uptown, Central Park y Midtown

    El tercer día lo dedicamos casi por entero al Midtown. A primera hora de la mañana nos desplazamos a pie hasta la universidad de Columbia, a la altura de la calle 115, pero ese día estaba cerrada. A continuación entramos en Central Park, para recorrerlo de norte a sur por la senda West Drive. Vimos el estanque Reservoir, el castillo, el lago Lake, el monumento dedicado al ex Beatle John Lennon y la pista de hielo.

    La siguiente etapa transcurrió por el Midtown. En Park Avenue, entre altos rascacielos, tomamos un almuerzo salchichero (hot dogs) y luego nos acercamos hasta la pista de hielo del Rockefeller Center. En la calle 46 vimos las tiendas de diamantes regentadas por judíos y más al sur entramos en la estación de tren Grand Central Terminal. Finalmente, en la primera avenida, visitamos de forma guiada el edificio de la ONU (mereció la pena).

    Al caer la noche, enfilamos hacia el norte de la isla para cumplir con otro objetivo del día, auparnos hasta lo más alto del mítico Empire State Building, el edificio que más se asocia con la imagen de Nueva York. Previamente habíamos visitado la biblioteca central de Nueva York, en cuyas salas nos conectamos a Internet.




    4º día: Ferry a Staten Island y museos

    La última jornada neoyorquina comenzó como la segunda, tomando el metro hasta Battery Park. Allí cogimos el ferry gratuito que une Manhattan con la neoyorquina isla de Staten island. El barco nos permitió contemplar la estatua de la Libertad a poca distancia y, sobre todo, nos brindó la mejor imagen del "sky line" de Manhattan.

    De vuelta a Manhattan, nos acercamos al East River para ver de cerca el Seaport Museum (museo de barcos), presidido por un velero del siglo XVIII. Junto al museo había un centro comercial que ofrecía excelentes vistas del puente de Brooklyn. A continuación penetramos en el Distrito Financiero y almorzamos en Chinatown.

    Por la tarde, después de realizar algunas compras en las tiendas de souvenirs de Chinatown, visitamos in extremis el Museo de Historia Natural, ubicado en la calle 81, frente a Central Park. Faltaba menos de una hora para su cierre y entramos gratis. Finalizamos la jornada en Times Square.




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atlantic Ruta 2: Pensilvania, Nueva Jersey y Columbia

Filadelfia, Atlantic City y Washington
Quinto y sexto día

    La siguiente etapa del viaje nos llevó, a bordo de eficientes autobuses Greyhound, hasta Filadelfia (Pensilvania) y Atlantic City, ciudad del juego ubicada en la costa de Nueva Jersey. La primera nos sorprendió por ser el escenario donde se gestó la independencia de EE.UU. y en la segunda descubrimos cómo amasó su fortuna el magnate Donald Trump.


    filadelfia atlantic
    Atlantic City


    Ruta

    • Trayectos:
      1/ De Nueva York a Filadelfia.
      2/ De Filadelfia a Atlantic City (i/v).
      3/ De Filadelfia a Washington.
    • Alojamientos:
      - Youth hostel de la calle Bank, en Filadelfia.
      - Hostel HI Washington DC (calle K y 11).
    • Lo mejor:
      - Los edificios históricos de Filadelfia.
      - Tertulia hispana en el hostel de Filadelfia.
      - Invertir unas perras en los casinos de Atlantic City.
    • Lo peor:
      - La oficina de información de la terminal de autobuses de Filadelfia (no se aclaraban).
      - Los empleados del hostel de Filadelfia(demasiado estrictos con los horarios).

    Quinto día: Filadelfia

    Esa mañana, tras tomar un exquisito desayuno a base de huevos revueltos, cogimos el metro y nos dirigimos a la neoyorquina estación de buses de Penn. Partimos a las nueve, sentados en la parte delantera de un autobús plateado de la compañía Greyhound.

    Tres horas de autopista más tarde, llegamos a la estación central de buses de Filadelfia, ubicada en el corazón de la ciudad. El albergue de la calle Bank no abría hasta las cuatro de la tarde y tuvimos que improvisar una fantástica visita a los edificios históricos que en su día dieron origen a los actuales Estados Unidos. Visitmos el primer y segundo banco fundados en los EE.UU.; la casa Carpenters, donde se firmó la unión de los primeros trece estados; y la Independence Hall (Casa de la Independencia) que, como su nombre indica, fue el lugar donde Estados Unidos obtuvo su carta de libertad. También vimos el edificio que custodiaba la Campana de la Independencia de los EE.UU., con charla incluida de un ranger.

    Después de instalarnos en el hostel, recorrimos el centro de Filadelfia por la kilómétrica calle Market, que se cruza con el Ayuntamiento a la altura de la calle Broad. El Town Hall destaca por su altísima cúpula ovalada, que simula un campanario. Los coches debían rodearlo como si fuera una rotonda, pero los peatones puedíamos caminar por su interior a través de unas galerías peatonales a las que se accedía por grandes puertas con forma de arco.

    Por la noche, después de habernos informado con más pena que gloria sobre cómo llegar en autobús a Atlantic City, convertimos el youth hostel en una sala de tertulia hispana: dos chicos argentinos, dos mejicanos, un puertorriqueño y dos españoles, Isidoro y yo, alargamos la jornada hasta la medianoche.




    Sexto día: Atlantic City

    El día anterior, en la estación de autobuses de Filadelfia, no supieron explicarnos qué diferencia en kilómetros o metros existía entre la estación central de Atlantic City y los diferentes casinos. Los empleados que nos atendieron telefónicamente en castellano no tenían NPI y, en base a ello, decidimos apearnos en la estación central, que paradójicamente estaba junto al paseo marítimo que acogía la mayoría de los casinos (Caesars Palace, Taj Mahal, Trump Plaza...).

    Pasamos la jornada en Atlantic City en compañía de los chicos argentinos que conocimos en el albergue de Filadelfia. Ellos y nosotros recorrimos el paseo marítimo, jugamos a las tragaperras, nos inscribimos en el casino Tropicana (nos daba derecho a participar en el sorteo de exclusivo coche deportivo) y almorzamos en un McDonald's.

    A media tarde, Isidoro y yo reemprendimos el camino de vuelta a Filadelfia por la autopista de peaje (tardamos una hora y cuarto). Llegamos a tiempo de realizar transbordo para proseguir hacia nuestro siguiente destino: Washington, del que nos separaban algo menos de tres horas por autopista. Esa noche, después de recorrer a pie unas veinte manzanas, nos alojamos en el hostel HI Washington DC, sito en la intersección de las calles K y 11.




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washington Ruta 3: Columbia, Virginia, Maryland y Pensilvania

Washington, Arlington e Interestatal 15
Del séptimo al noveno día

    Esta etapa, la tercera, transcurre en el pequeño distrito de Columbia, que acoge a Washington. Permanecimos dos días en la capital de los Estados Unidos, y el tercero, con la ayuda de un coche de alquiler, partimos hacia las cataratas del Niágara, en el corazón de los grandes lagos.


    washington washington
    El Capitolio. Washington


    Ruta

    • Trayectos:
      1/ Centro de Washington (Downtown) y Georgetown (Dist. de Columbia).
      2/ Arlington (Virginia) y Washington Downtown (Columbia).
      3/ De Washington a Niágara (coche).
    • Alojamiento: Youth hostel Washington DC, de la calle 11 con la calle K.
    • Lo mejor:
      - Los museos de Washington, los pertenecientes al estado eran gratuitos.
      - La visita al FBI.
      - Los pubs de Georgetown.
      - El cementerio de Arlington (sobrecogedor).
      - El Pontiac Sunfire que alquilamos.
    • Lo peor:
      - No pudimos visitar la Casa Blanca. Había que reservar con una semana de antelación.
      - El Pentágono no se podía visitar ese día.
      - Nos perdimos con el coche en una urbanización de Clarksburg (Maryland).

    Séptimo día: El Mall y Georgetown

    El hostel Washington DC estaba ubicado en pleno corazón de Washington. Cubrimos a pie la corta distancia que nos separaba de la Casa Blanca, el edificio donde reside el presi de los EE.UU. Vimos su característica fachada desde la verja frontal ya que para visitarla había que reservar con una semana de antelación.

    A continuación penetramos en el kilométrico National Mall, parque que aloja los principales museos de Washington (Smithsonian), memoriales como el de la guerra de Corea o el de Abraham Lincoln, el Obelisco o Washington Monument y el gran edificio del Capitolio. Dimos buena cuenta de todos ellos, con visitas incluidas (gratuitas) al Capitolio, memorial de Lincoln y museo del Aire y del Espacio. Esa tarde, en la estación de ferrocarril Union supimos que la forma más rápida que teníamos de llegar a las cataratas del Niágara era alquilando un vehículo.

    Por la noche nos desplazamos a pie hasta Georgetown, el barrio estudiantil de Washington, en cuyos pubs tomamos buenas cervezas locales. Eso sí, tened en cuenta que a la hora de pagar debéis dejar una propina obligatoria, que suele complementar al sueldo de los camareros. Nosotros no lo sabíamos y recibimos alguna bronquilla que otra y que vino precedida de miradas asesinas.




    Octavo día: Arlington y Washington Downtown

    El segundo día en Washington, tomamos el metro y marchamos al vecino estado de Virgina. Allí nos aguardaban dos recintos que formaban parte de nuestra lista de visitables: el Pentágono y el cementerio de Arlington. El primero estaba cerrado al público ese domingo y el segundo, si que pudimos recorrerlo tras una fina lluvia. Vimos un solemne cambio de guardia frente a la tumba del soldado desconocido, la tumba del presidente J.F. Kennedy y miles de cruces correspondientes a soldados caídos en diferentes contiendas. Fue sobrecogedor.

    Por la tarde, tras cruzar a pie el puente sobre el río Potomac, abandonamos Arlington (Virginia) y penetramos nuevamente en Washington. En el National Mall bordeamos el estanque Reflecting Pool, frente al memorial de Lincoln, y luego nos acercamos hasta el memorial de Jefferson, junto al Tidal Basin.

    En el Downtown, almorzamos en un centro comerical ubicado cerca de la Casa Blanca, y a continuación visitamos el Acuario Nacional (era de pago). Al anochecer nos dejamos caer por dos museos pertenecientes al Smithsonian (gratuitos): el museo Nacional de Historia Natural y el museo Nacional de Historia Estadounidense, cuyas visitas recomiendo.




    Noveno día: De Washington a Niágara

    La primera parte de esta larga jornada tuvo lugar en Washington, con la visita (gratuita) a primera hora de la mañana del FBI, uno de los edificios más importantes de los Estados Unidos. En su interior estaban prohibidas las fotos, cosa lógica. Disfrutamos mucho durante la visita turística, que incluyó un recorrido por diferentes salas y laboratorios. En ellas vimos un muestrario de armas de fuego, cómo obtenían huellas dactilares y fotos de los delincuentes más buscados. Nos dieron también una charla sobre el FBI y, como no podía ser de otra manera, el recorrido concluyó con una exhibición de tiro al blanco.

    A continuación acudimos a la estación de tren Union. La casa National ofrecía mejores precios para alquilar un coche por un día. Nos dieron las llaves de un fabuloso Pontiac Sunfire de color rojo provisto de marchas automáticas y, como Isidoro se dejó el carné de conducir en Barcelona, me senté yo al volante.


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    FBI. Washington
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    El Mall. Washington

    Partimos de Washington en dirección a Frederick (Maryland), tomando la autopista de peaje 270. A la altura de Clarksburg abandonamos la vía rápida y nos perdimos por un lujoso barrio residencial. Tuvimos que preguntar para llegar a Frederick de una pieza y enfilar hacia el norte por la Interestatal 15, que debía llevarnos hacia el lago Ontario, en el estado de Nueva York.

    Habíamos salido de Washington con mucho retraso. Almorzamos en Gettysburg, la primera ciudad de Pensilvania que apareció en la ruta, y unas horas después, pasado Harrysburg (la capital pensilvana) la noche nos atrapó. En Williamsport (Pensilvania) hicimos un alto para estirar las piernas y llamar por teléfono al hostel de Niagara Falls. Queríamos reservar dos camas para esa noche y la casera nos dijo, muy sonriente, que estábamos muy lejos, que no llegaríamos ni de broma. Cuanta razón tenía.


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    Clarksburg (Maryland)
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    Interestatal 15 (Pensilvania)


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niagara Ruta 4: Región de los grandes lagos (EE.UU.-Canadá)

Búfalo, Niagara Falls y Toronto
Del noveno al undécimo día

    La cuarta etapa nos conduce a la región de los grandes lagos de norteamérica, diseminados entre Estados Unidos y Canadá. Búfalo, las cataratas del Niágara y Toronto son las localizaciones que no quisimos perdernos.


    niagara niagara
    Niágara desde puente Rainbow


    Ruta

    • Trayectos:
      1/ De Washington a Niagara Falls (Nueva York) (coche de alquiler).
      2/ De Niagara Falls a Búfalo (i/v).
      3/ De Niagara Falls a Toronto (Canadá), vía Búfalo (i/v).
      4/ De Búfalo a Boston.
    • Alojamiento: Youth hostel de Niagara Falls (Calle Ferry).
    • Lo mejor:
      - Contemplar las cataratas del Niágara desde los miradores.
      - Cruzar a pie el puente Rainbow, entre EE.UU. y Canadá.
      - El hostel Niagara Falls, confortable y económico.
      - Subir a la torre CN, en Toronto, con descuento gracias al carné de estudiante.
    • Lo peor:
      - En Búfalo, confundimos un peaje a isla Grande con la frontera canadiense. Dimos más vueltas que un trompo para llegar a Niagara Falls.
      - Llegamos de madrugada a Niagara Falls y nos tocó dormir en el coche.
      - Jornadas muy frías y desapacibles en toda la región.

    Día 9: Washington-Búfalo-Niagara Falls

    A mediodía habíamos salido de Washington en dirección a Frederick (Pensilvania), para tomar la Interestatal 15 en dirección norte. La noche nos atrapó poco antes de penetrar en el estado de Nueva York. Llegamos a Búfalo después de haber hecho un alto para cenar en un restaurante de carretera. Y lo que debía ser un puro trámite: encontrar el albergue de juventud de Niagara Falls se convirtió en una pesadilla.

    A las afueras de Búfalo había un peaje en la autopista que salvaba, a través de un alto puente, las aguas del río Niágara. Nosotros creíamos que se trataba de la frontera canadiense y por un carril lateral dimos media vuelta para llegar otra vez a Búfalo (dos veces nos plantamos frente al peaje, la segunda guiados por un coche de policía). Finalmente, en una gasolinera, un gentil empleado desplegó un mapa y nos hizo ver que ese peaje era el acceso a la isla Grande, un trozo de tierra estadounidense ubicado entre dos brazos del río Niágara.

    Llegamos a Niagara Falls a medianoche. En la calle Ferry localizamos el youth hostel, pero ya era demasiado tarde. Llamamos a la puerta y nadie abrió. No nos quedó más remedio que dormir en el interior del coche, con las chaquetas abrochadas hasta las orejas y, de vez en cuando, con el motor en marcha para entrar en calor. ¡Qué frío pasé! Fue una noche para olvidar.


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    Hostel de Niagara Falls


    Día 10: Búfalo y Niagara Falls (EE.UU. y Canadá)

    Esa fría mañana, nos pusimos en pie a las siete. Contratamos la siguiente noche en el albergue juvenil, dejamos las mochilas, nos aseamos y partimos hacia Búfalo para devolver el coche en el aeropuerto (teníamos de margen hasta las diez). Como no podía fallar, nos perdimos en el entramado de autopistas, circunstancia que aprovechamos para desayunar en una gasolinera.

    Un autobús urbano (nº 24) nos dejó, en veinte minutos, en la estación de autobuses de Búfalo, en cuyas taquillas adquirimos los billetes para el autobús de Niagara Falls. Como faltaba media hora, realizamos una visita exprés a la ciudad neoyorquina. Bajo una fina lluvia, sin salir de la calle Washington, avistamos la catedral de Saint Paul y una pequeña estatua de bronce que representaba a un pequeño búfalo o bisonte.


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    Catedral de Saint Paul. Búfalo
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    Monumento al búfalo. Búfalo

    Un autobús de la línea 40 nos trasladó en una hora desde Búfalo hasta Niagara Falls. Y nada más apearnos en la estación Greyhound fuimos al grano. Obtuvimos un mapa en la oficina turística e iniciamos el circuito marcado para contemplar las majestuosas cataratas del Niágara. En el lado estadounidense nos acercamos a la isla Goat y a la pequeña isla Luna, para contemplar la cascada Americana, que también avistamos desde el Prospect Point.

    Seguidamente, cruzamos el puente internacional Rainbow (previo pago simbólico de 25 centavos tanto a la ida como a la vuelta) para ver el espectáculo desde suelo canadiense. Primeramente almorzamos en un restaurante hamburguesero de Niagara Falls y a continuación nos aproximamos al cauce del río, para asomarnos a los muchos miradores ubicados frente a las dos cascadas (desde Canadá los dos saltos se ven mucho mejor).

    Nos atrapó la noche mientras regresábamos al Niagara Falls estadounidense. Realizamos algunas compras en un supermercado y, a una hora muy temprana, cenamos en el albergue juvenil. Los dos estábamos hechos trizas.




    Día 11: Toronto (Canadá)

    Dormir en el coche, las largas distancias, la lluvia, el frío..., todo ello originó que esa noche durmiéramos como marmotas, algo más de diez horas. Por la mañana partimos en el primer bus que se dirigía a Búfalo, sin desayunar, y en las taquillas de la Greyhound nos confeccionaron una tabla de horarios para que pudiéramos aprovechar al máximo la jornada en Toronto:

           Salidas       |    Llegadas
    1. Búfalo: 10,40    | Toronto: 13,45
    2. Toronto: 21,30 | Búfalo: 23,59
    3. Búfalo: 1,40     | Boston: 12,15

    Partimos de Búfalo encarando un enorme puente que salvaba las aguas del río Niágara. En la otra orilla, en suelo canadiense, estuvimos detenidos cerca de una hora en la aduana. Nosotros, como turistas que éramos, fuimos de los primeros en regresar al bus. La siguiente parada de la ruta fue en la canadiense Niagara Falls. De haberlo sabido habríamos cruzado a pie el puente Rainbow y nos habríamos ahorrado la pasta del bus a Búfalo y la larga espera en la aduana. A continuación tomamos la autopista 403 en dirección a Toronto. Esta vía rodea el lago Ontario por su ribera oeste y por el camino ya sólo nos detuvimos en la ciudad de Hamilton.

    A la hora indicada nos detuvimos en la estación central de autobuses de Toronto. Llegamos a la hora de comer, por eso, nada más penetrar en el compacto distrito financiero (minado de altos rascacielos), vimos con buenos ojos tomar un rápido almuerzo hamburguesero (pagamos con tarjeta porque no vimos conveniente cambiar divisas).

    En el centro financiero, aparte de serpentear entre altos edificios, admiramos el viejo Ayuntamiento. A continuación nos desplazamos hasta el lago Ontario para pasear por el solitario puerto. Estábamos a tres grados positivos, soplaba un aire helado y, lógicamente, no había un alma en la desolada orilla. Finalmente, justo antes de que anocheciera, nos aupamos hasta la parte intermedia de la Torre CN, considerada por aquel entonces como la construcción humana más alta del mundo, con más de 600 metros de altitud hasta la punta de la antena. Hacia la mitad de la torre, en el bar panorámico, degustamos unas cervezas mientras contemplábamos la ciudad y el lago Ontario a vista de pájaro. Fue de lo mejorcito de la jornada.



    A las 21,30 tomamos el último autobús que unía Toronto con Búfalo y dos horas y media después nos presentamos en la estación Greyhound. Tuvimos que esperar una hora y cuarenta minutos en la sala de espera antes de partir en un autobús nocturno con destino a Boston. Ocupamos las plazas traseras, en las dos últimas parejas de asientos que quedaban libres.



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boston Ruta 5: Masachusets y Nueva York

Boston y Nueva York
Del día 12 al 14

    La última etapa del viaje, realizada en autobuses, nos lleva de nuevo a la costa atlántica. Pasamos dos jornadas en Boston, la capital de Masachusets, y el último día regresamos a Nueva York a tiempo de realizar algunas compras y de partir hacia Londres desde el aeropuerto JFK.


    boston Boston
    Río Charles. Boston


    Ruta

    • Trayectos:
      1/ De Búfalo a Boston por Albany y Springfield.
      2/ De Boston a Nueva York por Providence.
      3/ Avión Nueva York-Londres.
    • Alojamientos:
      - Youth hostel de la calle Bolyston, en Boston.
    • Lo mejor:
      - Los edificios históricos de Boston.
      - Entrar en algunos edificios del MIT.
      - Vimos el neoyorquino barrio de Harlem desde el autobús.
    • Lo peor:
      - Para reservar la segunda noche en el hostel tuvimos que madrugar y bajar al vestíbulo.
      - El atobús Boston-Nueva York se estropeó y partimos con demora.

    Día 12: Boston Common

    Habíamos partido muy de madrugada de Búfalo. Iba medio dormido en la parte trasera del autobús, ocupando dos asientos. La ruta, por la Interestatal 90, discurrió siempre hacia el este, con paradas incluidas en importantes poblaciones, como Albany, la capital del estado de Nueva York, o Springfield, al sur del estado de Masachusets. A las 12.30, tras superar un monumental atasco en la autopista, llegamos a la estación de autobuses de la Greyhound de Boston.

    Nos instalamos en el albergue juvenil de la calle Bolyston y, tras realizar un rápido almuerzo, salimos a dar un garbeo por el centro. Boston, la capital de Masachusets, me sorprendió por sus edificios históricos, por el trazado de sus calles a la europea, por parques como el Common, fundado como campo militar en 1634, y también por bares como el Cheers, famoso por haber sido escenario de una serie de televisión de los años 90, donde tomamos unas cervezas al caer la noche.




    Día 13: MIT, Downtown y puerto de Boston

    La segunda jornada en Boston la iniciamos en el MIT (Instituyo Tecnológico de Masachusets), una de las universidades más prestigiosas de Estados Unidos. Entramos en algunos edificios de informática y a continuación nos desplazamos al Downtown cruzando el río Charles por el puente Longfellow.

    En el apretado casco histórico visitamos la casa State House (1797), famosa por su cúpula dorada; contemplamos iglesias y casas de origen colonial de ladrillo rojo, además del Ayuntamiento, con su alta torre rematada con cuatro relojes; y paseamos por la zona peatonal de los mercados Quincy, North y South. En el barrio North End visitamos la iglesia Old North (1723), la más antigua de Boston; nos asomamos al cementerio Copp's Hill (1660) y admiramos la casa de Paul Revere, la más antigua de la ciudad, del año 1680. Concluimos la jornada acercándonos al puerto de Boston por el puente Charlestown, para contemplar la fragata USS Constitution, botada en 1797.




    Día 14: De Boston a Nueva York

    El último día, tras el obligado madrugón (5,50), cogimos el metro y nos desplazamos a la estación Greyhound. Partimos de Boston a las ocho, con una hora de retraso (se estropeó un bus), lo que podía trastocar las últimas horas en la Gran Manzana antes de volar a Londres a las 18,15. El autobús era directo a Nueva York, realizó todo el trayecto por la Interestatal 95, por los estados de Masachusets, Rhode Island (pasamos cerca de Providence, la capital) y Conéctica (avanzamos por la línea de costa).

    Entramos en Nueva York por el norte, atravesando el extenso distrito del Bronx, con comentarios incluidos del chófer, que parecía un guía turístico. Tras cruzar el Harlem River penetramos en Manhattan por Harlem, uno de sus barrios más peligrosillos, y quince minutos más tarde, a las doce del mediodía, nos detuvimos en la estación Penn. Tras realizar unas compras de última hora en Pier 17 y Chinatown y tomar un último almuerzo, partimos a las cuatro hacia el aeropuerto JFK. A las 18,15 volamos a Barcelona vía LONDRES, poniendo fin a 14 días de feliz viaje.


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