José Cánovas
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Jordania



A finales de 2009, en temporada baja, disfruté de una semana en Jordania. Realicé el circuito a bordo de un minibús, en compañía de mi mujer, de una pareja gaditana y de un par de eficientes guías locales. En Decápolis, en el norte, visitamos Jerash y Ajlum, en el este seguimos la ruta de los castillos del desierto, en el sur descubrimos Petra y el sorprendente desierto Wadi Rum y en el centro, además de Ammán, nos acercamos hasta Betania y el mar Muerto, el punto más profundo de la Tierra.


jerash
Ruinas romanas de Jerash
wadirum
Desierto de Wadi Rum

Consejos e información útil

Estos son mis consejos para disfrutar de una semana en Jordania:

  • Los principales puntos de interés del país suelen estar saturados en los meses de estío. Por eso recomiendo que viajéis en temporada baja. Yo fui en noviembre.
  • El azar quiso que en nuestro programa sólo hubiera una pareja gaditana. Esto originó que nos moviéramos por el país en confortables furgonetas de tres filas de asientos. Fuimos la envidia del resto de viajeros españoles. Nosotros éramos "los cuatro que viajaban con un guía".
  • Viajar en temporada baja salió muy bien de precio. El programa que contratamos, con cinco noches en Ammán y dos en Petra en hoteles de cuatro estrellas, incluía el transporte y entradas a Petra, mar Muerto y otros recintos.
  • Sólo contratamos una excursión, a Betania, para ver el supuesto enclave donde bautizaron a Cristo.
  • El contraste de temperaturas era muy alto en noviembre. En el norte y centro del país llovió y fue necesario el paraguas y las chaquetas. En el sur (Petra y Wadi Rum), a la hora central del día hizo bastante calor. Llevad gorros para la cabeza y crema solar.
  • Si os bañáis en el Mar Muerto, su alta salinidad impedirá que os hundáis aunque no sepáis nadar. ¡Por cierto, no se os ocurra entrar en el agua con alguna herida! Cuando salgáis del agua, embadurnaros bien de barro; tendréis la piel como el culito de un bebé.
  • No os asustéis cuando veáis los campos jordanos sembrados literalmente de bolsas de plástico negro. Ellos son así de limpios.
  • Si pretendéis tomar una foto a algún beduino despistado ataviado con la vestimenta del país, llevad cuidado, porque si os pillan suelen enfadarse mucho.
  • En Ammán, decidle al guía que os acompañe a una tienda de dulces típicos (son exquisitos) y a otra de productos de cosmética del Mar Muerto. Son los mejores souvenirs que os podéis traer de recuerdo, mosaicos de Mádaba aparte. Y si olvidáis el bañador en casa, como le ocurrió al viajero gaditano que nos acompañó en el viaje, pasad por una tienda de deportes para agenciaros uno. En el Mar Muerto os hará falta.
  • Alargad la visita a Petra lo máximo posible. A última hora podréis disfrutar del Tesoro sin molestos turistas que os fastidien las fotos. Además, el color de la piedra cambia al atardecer. Los tonos rosáceos os impresionarán.

Mapa completo del circuito por Jordania


Jordania


Etapas y rutas del viaje



jerash Ruta 1: Vía Nova Trajana - Decápolis

Valle de Az-Zarqa, castillo de Ajlún y Jerash
Primer día

    La primera ruta por Jordania transcurrió por Decápolis, o lo que es lo mismo, por el norte del país. Comenzó en Ammán, con una visita panorámica, y continuó por la llamada Vía Trajana Norte: valle del río Az-Zarqa, castillo de Ajlún y las ruinas de la antigua ciudad greco-romana de Gerasa.


    decapolis jerash
    Cardo Máximo. Gerasa


    Ruta

    • Trayectos:
      1/ De Ammán al valle de Az-Zarqa.
      2/ Castillo de Ajlún.
      3/ Ruinas de Gerasa, en Jerash.
    • Alojamiento: Hotel Ramada, en Ammán.
    • Lo mejor:
      - Sólo éramos cuatro viajeros, el chófer y el guía. Y estrenábamos la furgoneta.
      - El castillo de Ajlún.
      - Las ruinas greco-romanas de Gerasa.
    • Lo peor:
      - Jornada lluviosa.

    1/ Vía Nova Trajana

    La primera parte de esta ruta transcurre en Ammán. El chófer nos recogió en el hotel Ramada y nos llevó por el centro de la ciudad para realizar una visita panorámica. En media hora pasamos por algunos edificios de renombre: mezquita Abdullah, de color azul, iglesia cristiana de Ammán y Teatro romano.

    La Vía Nova Trajana era el camino que trazaron los romanos por territorio jordano. Al norte de Ammán, coincide con la actual autopista 35. Esta vía nos condujo hasta el valle del Az-Zarqa, irrigado por el río homónimo. Las aguas tenían un inusual color rojo y contrastaban con las laderas repletas de pinares.


    2/ Castillo de Ajlún

    Al norte del río Az-Zarqa se encuentra Jerash, una de las poblaciones más importantes del norte de Jordania. Y al oeste del municipio se alza, sobre un altozano, el castillo de Ajlún. La fortaleza fue construida en el año 1185 y reconstruida en el siglo XIII por los mamelucos. Ibrahim, nuestro guía, nos enseñó varias dependencias, nos guio hasta la azotea y por último nos hizo pasar al museo para ver objetos, armas y trajes antiguos.

    Durante la visita al castillo no dejó de llover. Pasamos algo de frío cuando estuvimos al aire libre en la azotea. Desde lo más alto divisamos un hermoso paisaje de altas montañas y profundos valles. Ibrahim nos dijo que el valle del río Jordán quedaba muy cerca, pero que no se podía avistar por estar bajo el nivel del mar.



    3/ Ruinas de Gerasa

    A continuació regresamos a la vecina Jerash, para contemplar las ruinas de la antigua ciudad greco-romana de Gerasa. Estuvimos cerca de dos horas y media recorriendo el recinto arqueológico, prestando atención a los principales monumentos y templos que todavía seguían en pie, como el Arco Romano de Adriano, el Hipódromo, el templo de Júpiter, el Foro, las murallas exteriores, las iglesias bizantinas de San Cosme y San Damián o el Teatro Romano, que se conservaba en perfecto estado.




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wadihasa Ruta 2: Vía de los Reyes

Mádaba, Monte Nebo, Al-Karak o Kerak y Wadi Musa
Segundo día

    La segunda ruta por el país nos llevó hacia el sur. El plan del día consistía en cubrir en una jornada los casi 200 kilómetros de distancia que separan Ammán de Wadi Musa, cerca de Petra, por la llamada Vía de los Reyes. Por el camino veríamos los lugares santos de Mádaba y el Monte Nebo, y el castillo de Kerak.


    viareyes wadihasa
    Crepúsculo en Wadi Hasa


    Ruta

    • Trayectos:
      1/ De Ammán a Mádaba y Monte Nebo.
      2/ De Mádaba a Al-Karak o Kerak y Wadi Musa.
    • Alojamiento: Hotel Grand View de Petra, en Wadi Musa.
    • Lo mejor:
      - La iglesia greco-ortodoxa de San Jorge, en Mádaba.
      - Las vistas desde el Monte Nebo.
      - Atardecer de infarto en Wadi Hasa.
    • Lo peor:
      - Lluvia y frío en el Monte Nebo.
      - Campos jordanos inundados de bolsas negras de plástico.

    1/ Lugares Santos

    Tardamos poco más de media hora en llegar a Mádaba procedentes de Ammán. Grandes nubarrones nos acompañaron durante el trayecto y llovía ligeramente cuando estacionamos en las inmediaciones de la iglesia greco-ortodoxa de San Jorge, que centró la visita a la Ciudad de los Mosaicos.

    El interior de la iglesia de San Jorge era fascinante. Cercado por un cordón de seguridad, sobre el suelo del templo se conservaba el mosaico más importante de la ciudad de Mádaba, que fue realizado en el siglo VI y que contiene un mapa de Tierra Santa. Gran parte del mapa se ha perdido con el paso del tiempo, aun así pudimos apreciar cómo era la ciudad romana de Jerusalén. También se observan otros lugares de interés religioso, como Betania, el río Jordán o el mar Muerto.

    Quince minutos tardamos en presentarnos en el siguiente enclave: el Monte Nebo, un promontorio ubicado a unos mil metros sobre el nivel del mar que acoge una zona arqueológica y un mirador sobre el valle del Jordán y el mar Muerto. En el siglo V d.C. construyeron una pequeña basílica y un monasterio dedicado a Moisés. Se dice que el profeta vio la tierra soñada desde esa cumbre, pero que nunca puso pie en ella. Samir, nuestro guía en adelante, comentó que su tumba estaba varios metros montaña abajo.

    Vimos las ruinas de una vieja iglesia. En su interior admiramos unos impresionantes mosaicos que estaban protegidos por una carpa y luego nos acercamos al mirador del Monte Nebo. Llovía ligeramente y no era buen día para avistamientos a larga distancia, aun así, distinguimos claramente el mar Muerto y tierra palestina o israelí (según el caso).



    2/ Vía de los Reyes

    De Mádaba hacia el sur por la ruta 35 el terreno era cada vez más árido y las poblaciones se hallaban a más distancia las unas de las otras. Tras dejar atrás la localidad de Diván arribamos al primer gran obstáculo de la jornada: el barranco Wadi al-Mujib. Nos detuvimos en un mirador para observar el enorme cañón por el que discurría un diminuto cauce de agua. Samir nos explicó que ese río desembocaba en el mar Muerto, unos kilómetros valle abajo. Desde el mirador pudimos contemplar una presa que retenía las aguas provenientes de las lluvias.

    Sobre las dos de la tarde llegamos al municipio de Al-Karak. Realizamos una breve parada panorámica antes de entrar al casco viejo para admirar su fortaleza, que estaba encaramada en lo alto de una colina. La fortaleza de Kerak fue construida en el año 1136 sobre un antiguo asentamiento nabateo y romano, y posteriormente fue reconstruida por los mamelucos. La levantaron tan rápido que colocaron las piedras de los muros de forma irregular. En su interior vimos columnas y muros de origen romano, además de los añadidos que hicieron los mamelucos y los cruzados. Recorrimos galerías y tomamos fotos desde lugares de difícil acceso. Ser un grupo de cuatro personas tenía sus ventajas.

    Después de almorzar nos incorporamos a la ruta 35 o “Vía de los Reyes”. Media hora más tarde llegamos al segundo obstáculo de la jornada: el gran cañón del Wadi Hasa, un amplio barranco que se parecía mucho a Wadi Mujib. Wadi Hasa, con montañas pedregosas carentes de vegetación y árboles, tenía un gran desnivel y por el fondo del valle discurría un pequeño río, cauce que desde nuestra posición en el mirador no acertábamos a ver.

    Cincuenta kilómetros antes de alcanzar Wadi Musa realizamos una parada para ver Dana, el único espacio natural de Jordania catalogado como Reserva de la Biosfera desde 1998. La reserva natural de Dana tiene unos 300 kilómetros cuadrados y su paisaje alberga montañas rocosas pertenecientes a la cordillera del Rift y valles como Wadi Araba, además de dunas de arena y zonas boscosas. A las siete de la tarde, siendo noche cerrada, llegamos a Wadi Musa. Nos alojamos en el hotel Grand View de Petra.




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petra Ruta 3: Petra

Wadi Musa, el Sik, Petra y senda del Monasterio
Tercer día

    El guía Samir detuvo el vehículo en un mirador junto a la carretera, en Wadi Musa. A lo lejos, en el fondo del barranco, avistamos el reguero de turistas que se adentraba por el “cañón de la media Luna” o Sik, puerta de entrada a Petra. Me sentía como un prota de la película “Indiana Jones y la Última Cruzada”, divisando el cañón con los prismáticos desde la distancia. Llevaba varios días silbando la famosa melodía del arqueólogo más famoso del celuloide. Petra, la ciudad que los nabateos excavaron en la piedra, estaba al otro lado del Sik.


    petra petra
    El Tesoro. Petra


    Ruta

    • Trayectos:
      1/ De Wadi Musa al Sik (caballo).
      2/ Cañón del Sik y Petra.
      3/ Senda del Monasterio.
    • Alojamiento: Hotel Grand View de Petra, en Wadi Musa.
    • Lo mejor:
      - Caminar por el Sik hasta el Tesoro de Petra.
      - El Tesoro de Petra por la tarde, sin turistas.
      - El templo Ad-Deir (Monasterio) al atardecer.
    • Lo peor:
      - Bares cerrados por la tarde. No había cuartos de baño en Petra.

    1/ Desfiladero del Sik

    Cubrimos a caballo el primer kilómetro del circuito, desde la entrada al barranco seco de Wadi Musa hasta la presa. En el barranco, a mano derecha, destacaba el templo de los Obeliscos, de influencia egipcia. Los equinos dieron la vuelta en el lugar donde se abría el desfiladero del Sik, que recorrimos a pie.

    El Sik es el desfiladero que conduce a la ciudad de Petra. Sus 1.200 metros, en suave pendiente, están recorridos por una antigua canalización de agua. En su inicio las paredes rocosas no son muy altas, pero conforme se va descendiendo hacia Petra, van ganando en altura y en espectacularidad. Por el camino vimos presas, una piedra con forma de elefante, inscripciones nabateas en la roca y, en la parte final, sucumbimos ante la belleza del templo del Tesoro.



    2/ Petra

    Tal vez las palabras del famoso poema de Dean Burgon: "Hazme igual a la maravilla celosamente guardada por el sol del este. Una ciudad rosada tan antigua como el tiempo...", consigan reflejar algo de la belleza de Petra. Construida por los nabateos hace más de 2.200 años, la ciudad fue objeto de deseo de antiguas tribus, incluso los romanos se instalaron en ella (suyo es el teatro).

    De todos los templos, edificaciones, basílicas y demás construcciones que fueron talladas en la piedra, sin duda alguna, el Tesoro es el que ha dado fama al recinto arqueológico. El filme "Indiana Jones y la Última Cruzada" tiene buena parte de la culpa, ha atraído a miles de atónitos turistas al lugar. Y sin palabras me quedé yo cuando salí del angosto Sik y me planté frente a esta tumba milenaria esculpida en la piedra rosa. Contemplar el templo más laureado de Jordania fue alucinante.

    Aparte del Tesoro, Petra cuenta con exquisitos templos y edificios que Samir, nuestro guía, se empeñó en que visitáramos moviéndonos al margen de la marabunta de turistas. Por este orden, vimos el Teatro romano, un grupo de viviendas nabateas esculpidas en la piedra, las tumbas reales (Urna, Palacio...), la única tumba de un ciudadano romano: Sextius Florentinus, gobernador de Arabia, la basílica...

    A última hora de la tarde, de regreso del Monasterio, caminamos por el recinto sin apenas turistas. Paseamos por la calle Columnada y, en ausencia de público, tomamos buenas fotos del Tesoro. Al ocaso, el templo más afamado de Petra relucía diferente, exhibía sin tapujos su color rosáceo.



    3/ Senda del Monasterio

    Almorzamos en la zona de restaurantes ubicada junto al Témenos y a continuación encaramos con determinación y mucha ilusión los 800 peldaños tallados en la roca que conducen a lo alto de la montaña Ad-Deir. Arriba descubrimos el Monasterio, la segunda atracción más famosa de Petra. "Enorme en tamaño e impresionante en belleza", así se puede describir este templo excavado en la roca.

    Para ver el templo desde una interesante perspectiva, os aconsejo que sigáis las sendas que ascienden por las lomas situadas frente a la fachada. Arriba, además de disfrutar de unas maravillosas vistas, tendréis la oportunidad de visitar tiendas de abalorios ubicadas junto a precipicios.




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wadi rum Ruta 4: Desierto arábigo

Miradores monte Aarón y Ar-Rajif, y desierto Wadi Rum
Cuarto día

    Esta ruta por el desierto arábigo comenzó en Wadi Musa, a las puertas de Petra. La carretera 35, Vía de los Reyes, nos condujo hasta las inmediaciones del Mar Rojo. Muy cerca de la frontera con Arabia Saudí recorrimos en 4x4 el mágico enclaver de Wadi Rum.


    wadirum wadirum
    Desierto Wadi Rum


    Ruta

    • Trayectos:
      1/ Vía de los Reyes (Ruta 35).
      2/ Wadi Rum en 4x4.
      3/ De Wadi Rum a Ammán.
    • Alojamiento: Hotel Ramada, en Ammán.
    • Lo mejor:
      - Los miradores de la ruta 35.
      - Inscripciones en las rocas de Wadi Rum.
      - Visitar haimas de beduinos en Wadi Rum.
    • Lo peor:
      - Podríamos haber dedicado un par de horas a visitar Aqaba, en el mar Rojo.

    1/ Miradores Ruta 35

    Partimos de Wadi Musa a primera hora de la mañana. Al dejar atrás los hoteles paramos en la cuneta para ver las montañas de Aarón, una parte de las cuales rodean la ciudad de Petra.

    Quince minutos después, a la altura de Ar-Rajif, nos asomamos a un mirador ubicado junto a la carretera, a una altitud de 1.350 metros. Desde allí arriba contemplamos una fantástica panorámica de todas las tierras que se abrían hacia occidente, más allá del Wadi Araba (valle que une el mar Muerto con el mar Rojo), un territorio que pertenece a Isarel o Palestina, según proceda.


    Ar-Rajif
    Mirador Monte Aarón
    Ar-Rajif
    Mirador Ar-Rajif

    2/ Desierto Wadi Rum

    La ruta 35 nos llevó hasta el empalme con la autovía 15, que une Ammán con Aqaba. Cuando faltaban unos treinta kilómetros para llegar a Aqaba, principal puerto jordano en el mar Rojo, dejamos la autovía y tomamos el desvío que llevaba a Wadi Rum, una carretera asfaltada de un carril por sentido que estaba en buen estado. Antes de llegar al Centro de Visitantes, cruzamos la vía férrea que unía Ammán con el mar Rojo a través del desierto y que se utilizaba únicamente para el transporte de minerales y mercancías. Tuvimos la suerte de ver un largo convoy.

    En el aparcamiento del Centro de Visitantes de Wadi Rum nos aguardaba nuestro siguiente transporte: un Nissan 4x4 de color blanco con asientos al descubierto en la parte trasera con capacidad para cuatro personas. Las siguientes horas nos movimos por el desierto en busca de lugares increíbles. Vimos curiosas formaciones rocosas, enormes dunas de arena, beduinos con sus camellos y sorprendentes montañas, como la que inspiró a Lawrence de Arabia en su libro “Los siete pilares de la sabiduría”. En algunas zonas contemplamos algunas inscripciones grabadas en la piedra por los tamudeos, pueblo emparentado con los nabateos. Fnalmente, concluimos la visita al desierto tomando un rico té en una haima plantada al pie de dos altas montañas rocosas.



    3/ Regreso a Ammán

    Marchamos de Wadi Rum poco antes de la una, bajo un calor asfixiante. Nos incorporamos a la autovía 15 en dirección norte, hacia Ammán, y unos kilómetros antes de llegar a la población de Al-Qatrana, nos detuvimos a comer en un área de servicio. Pasadas las cinco de la tarde, tras ser testigos de un fenomenal ocaso y de observar atónitos cómo transportaban un dromedario en una camioneta, entramos en Ammán.


    camello
    Un pasajero jorobado
    campos
    Campos jordanos al ocaso


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marmuerto Ruta 5: Castillos del desierto y mar Muerto

Castillos de Al-Azraq, Amra y Harrana, y Club Ammán Beach
Quinto día

    Había llegado la penúltima jornada del viaje, última con Samir como guía. Para esa mañana teníamos programado ver los castillos del desierto, ubicados al este de Ammán, y por la tarde disfrutaríamos en un complejo turístico del mar Muerto. El Club Ammán Beach me proporcionó dos grandes satisfacciones: pisar el lugar más profundo de la Tierra (-420 m) y bañarme en uno de los mares más salados del mundo.


    marmuerto marmuerto
    Mar Muerto


    Ruta

    • Trayectos:
      1/ De Ammán al oasis Al-Azraq.
      2/ De Al-Azraq a los castillos de Amra y Harrana.
      3/ Club Ammán Beach del mar Muerto.
    • Alojamiento: Hotel Ramada, en Ammán.
    • Lo mejor:
      - El castillo Al-Azraq, donde se supone que durmió Sir Lawrence de Arabia.
      - Las pinturas que decoran las paredes del castillo Amra.
      - Bañarme en el mar Muerto, el lugar más profundo de la Tierra.
    • Lo peor:
      - Excesivo control militar para acceder al mar Muerto.
      - Vestuarios encharcados en el Club Ammán Beach.

    1/ Castillos del desierto

    Salimos de Ammán por la autopista 15, hacia el noreste del país. Al poco de pasar por la ciudad de Az-Zarqa tomamos las carretera 30 en dirección este, avanzando por una llanura semidesértica plagada de charcos de agua, fruto de las últimas lluvias. Llegamos al castillo de Al-Azraq poco antes de las diez de la mañana. Samir, el guía, nos dijo que el oasis se había secado hacía tiempo. Antiguamente se utilizaba para abastecer de agua a las caravanas que se movían entre Arabia e Irak, cuya frontera se halla a unos 240 kilómetros de distancia por las carreteras 5 y 10.

    Tardamos media hora en visitar tranquilamente Al-Azraq, el castillo que sirvió de morada al bueno de Lawrence de Arabia. Un grupo de turistas salía cuando nosotros accedíamos al interior, por lo que los cuatro estuvimos solos. Vimos el patio, algunas dependencias, enormes puertas de piedra y la habitación donde se supone que durmió Sir Lawrence.

    El segundo castillo que visitamos fue el de Amra, ubicado junto a la carretera 40, que une el oasis de Al-Azraq con el sur de Ammán. El castillo se encuentra en mitad del desierto jordano, muy aislado de asentamientos urbanos. Samir dijo que quizá fuera ese detalle el que llevó a los primeros musulmanes que lo habitaron a pintar las paredes con escenas de su vida cotidiana. Se suponía que los musulmanes no pintaban figuras humanas, pero he aquí la excepción que confirma la regla. Samir calificó este proceder como “raro”.

    El castillo de Al-Harrana, el último que íbamos a ver esa mañana, también estaba ubicado junto a la carretera 40, a unos diez o quince kilómetros de distancia del castillo de Amra. Se trataba de una fortificación mucho más grande e imponente que los anteriores castillos. Tenía forma cuadrada y sus altos muros dominaban una gran extensión de desierto. En la distancia parecía un inexpugnable búnker. Recorrimos algunas habitaciones para admirar altas bóvedas y curiosos relieves que milagrosamente se conservaban en buen estado.

    Nuestro siguiente destino del día era el mar Muerto, cuyas aguas hacen frontera entre Israel y Jordania. Para llegar hasta la orilla jordana u oriental tomamos la carretera 40 en dirección oeste, hacia Ammán.


    2/ Mar Muerto

    Esa mañana habíamos visto los castillos del desierto. Por la tarde, a partir de Ammán la carretera 40 se transformó en una sinuosa autovía de dos carriles por sentido. La vía, en un prolongado descenso, unía la capital con el mar Muerto. Realizamos una breve parada junto a unos letreros que indicaban que a partir de ese punto estaríamos por debajo del nivel del mar.

    Tras incorporarnos a la carretera 65, que une el sur con el norte de Jordania y que discurre junto la frontera israelí, nos detuvimos en un control policial. Los guardias se aproximaron al coche y solicitaron nuestros pasaportes, pero al ver que éramos españoles nos los devolvieron sin más.

    Por fin, a la una y media, llegamos a nuestro destino final: el Club Ammán Beach del mar Muerto, un complejo que, como pudimos comprobar, estaba destinado en partes iguales a turistas y a jordanos de clase media y alta que se podían costear la entrada. Disponía de un hotel, un par de piscinas de agua dulce, tiendas, vestuarios para cambiarnos (un tanto encharcados), un restaurante (comimos en él) y una playa privada en el mar Muerto, de la que dimos buena cuenta.

    Tras el divertido baño (podías leer el periódico sin hundirte en las saladas aguas), por once dinares, nos embadurnamos todo el cuerpo con barro negro del mar Muerto, que contiene propiedades beneficiosas para la piel.




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betania Ruta 6: Betania y Ammán

Río Jordán, Betania y centro de Ammán
Sexto día

    El último día entero en Jordania lo teníamos libre. Se suponía que esa jornada estaba destinada a conocer la capital, Ammán, y eso hicimos por la tarde. Por la mañana, en compañía de los chicos de Cádiz, visitamos el enclave religioso de Betania, citado en la Biblia como el lugar donde Juan bautizó a Jesús.


    betania betania
    Zona bautismal. Betania


    Ruta

    • Trayectos:
      1/ De Ammán a Betania.
      2/ De Betania a la ciudadela de Ammán.
      3/ Ruta a pie por el centro de Ammán.
    • Alojamiento: Hotel Ramada, en Ammán.
    • Lo mejor:
      - Contemplar suelo isrelí desde suelo jordano, a seis metros de distancia.
      - Pasear por la Ciudadela de Ammán sin turistas.
    • Lo peor:
      - Esa mañana no había guías de habla hispana en Betania.
      - El último día, por la mañana, el autobús que debía llevarnos al aeropuerto de Ammán nos recogió con una hora de retraso.

    1/ Betania

    Esta excursión la realizamos en una mañana, por nuestra cuenta. Partimos de Ammán a primera hora, en compañía de la pareja gaditana, y por la autovía 40 alcanzamos el valle del Jordán, a 390 metros por debajo del nivel del mar. Antes de llegar a Israel o Palestina (según se mire), el chófer tomó un desvío a la derecha que conducía al aparcamiento de Betania.

    Adquirimos las entradas a Betania en las taquillas, que incluían un guía de habla inglesa (ese día no había guía de habla hispana), y a las 10 de la mañana unos autobuses nos condujeron río Jordan arriba, hasta el recinto arqueológico. Paramos en un mirador y posteriormente nos acercamos hasta la zona bautismal, donde supuestamente Juan bautizó a Cristo. Betania significa "casa de la fuente" en hebreo y es el lugar por el que se solía cruzar el río Jordán en la antigüedad. Recientemente se han encontrado iglesias y baptisterios, como la iglesia de San Juan, del siglo V.

    Junto a la iglesia de San Juan unas escaleras de piedra que descendían hasta el río Jordán. Un grupo de turistas occidentales se estaba bautizando en una enorme pila cuando llegamos nosotros. Un sacerdote oficiaba la misa en italiano. Tuvimos que sortear a esta gente para llegar a la orilla del río, que en ese tramo tenía una anchura de no más de cinco metros. La ribera opuesta pertenecía a Israel, una bandera ondeando en lo alto de un mástil daba fe de ello. Recientemente los israelíes habían escrito un manifiesto indicando que Betania se encontraba en lado hebreo, justamente enfrente de la Betania jordana. Al igual que los jordanos, los hebreos habían creado una zona bautismal nueva y por el módico precio de 100€ uno se podía rebautizar. En fin.


    2/ Centro de Ammán

    Partimos de Betania a las 11:15. Por la autovía 40, nuestro chófer nos dejó en la Ciudadela de Ammán, situada en lo alto de una colina desde la que se domina una buena panorámica del centro de la ciudad. Los amonitas erigieron en esta colina un primer asentamiento que los griegos ampliaron y bautizaron con el nombre de Filadelfia. Los romanos fueron los siguientes en tomar posesión del lugar y a ellos se les atribuye la construcción de algunos templos cuyas ruinas todavía pudimos ver, como el grandioso templo de Hércules. En el siglo VII los omeyas construyeron un enorme palacio y una mezquita que recientemente había sido reconstruida por la cooperación española (le habían colocado un bonito tejado). Las ruinas del palacio omeya abarcaban un área muy grande de la Ciudadela y recorrerlas nos llevó tiempo.

    Descendimos de la colina por la ladera que se asoma al Teatro romano, y allí se acabó la paz. Nos sumergimos de lleno en el caos circulatorio de una de las principales avenidas que recorre el centro de Ammán. Cruzar la acera para dirigirnos al Teatro romano resultó toda una proeza y también una temeridad. Paseamos con tranquilidad entre las columnas del Foro romano que aún quedaban en pie, observando los edificios del Odeón y el Teatro romano.

    A continuación nos dirigimos hacia la mezquita Al-Hussein, una de las más importantes de la capital, que está emplazada en pleno centro de Ammán, en una zona comercial repleta de tiendas y restaurantes. En uno de estos locales de moda almorzamos shawarma, un plato típico de la comida jordana.

    Al día siguiente, muy de madrugada, fuimos conducidos con una hora de retraso hasta el aeropuerto de Ammán, a tiempo de tomar el vuelo de regreso a Barcelona.



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