José Cánovas
Viajero

Una semana por Europa



Transporte

Son muchos los viajes de una semana que he realizado por Europa empleando distintos medios de transporte:

  • Avión + coche de alquiler (Irlanda, Islandia, Sicilia y Suiza).
  • Avión + tren y autobús (Irlanda y Rusia).
  • Autobús desde Barcelona a Holanda (i/v).

En el caso de Sicilia, además del avión y el coche de alquiler, también utilicé trenes y autobuses de media distancia; y para desplazarme al archipiélago de Malta desde Pozzalo, al sur de Sicilia, empleé un eficiente ferry. Este viaje podéis verlo clicando aquí.


europa



Mis rutas


  1. IRLANDA II
  2. ISLANDIA
  3. SUIZA
  4. SICILIA
  5. RUSIA
  6. IRLANDA
  7. PAÍSES BAJOS
guiness irlanda

IRLANDA II
Agosto 2010

islandia

ISLANDIA
Junio 2007

suiza

SUIZA
Julio 2005

sicilia

SICILIA
Julio 2004

rusia

RUSIA
Marzo 2002

irlanda

IRLANDA
Julio 1998

holanda

PAÍSES BAJOS
Junio 1988










Una semana por Europa



Irlanda II (en coche)

Mi segundo viaje a Irlanda, a diferencia del primero que lo realicé en solitario, lo hice en compañía de mis hermanas, cuñados y primos. En total éramos nueve componentes y esto nos obligó a alquilar dos vehículos. La ruta que en un principio habíamos trazado a partir de Dublín, y que debía llevarnos hasta Kilkenny, pronto se vería alterada por culpa de la dichosa lluvia.


inundaciones
Tormenta en Dublín
inundacion1
Inundaciones en la autopista

Consejos e información útil

Estos son algunos consejos que os doy para hacer más llevadero el viaje:

  • Los Bed and Breakfast, hoteles familiares donde podréis dormir y desayunar, son ideales para pasar la noche. Están por toda Irlanda y los precios son moderados.
  • Si pensáis pernoctar en Cashel, no vayáis al albergue juvenil. A nosotros nos cobraron una noche sin que pudiéramos dormir en él.
  • Cuando os entreguen el coche de alquiler, comprobad con el empleado el nivel del depósito de gasolina. Evitaréis malentendidos y problemas.
  • Conducir por la izquierda no es fácil. Llevad cuidado en algunas carreteras estrechas con muros de piedra.
  • En muchos pubs, aparte de exquisita cerveza, sirven buenos platos de comida local.
  • No os vayáis de Irlanda sin probar el Irish Breakfast (desayuno irlandés).
  • Si sois estudiantes, llevaos el carné internacional de estudiante. Obtendréis buenos descuentos en castillos y museos.
  • No olvidéis el paraguas. En Irlanda es imprescindible.

Mapa completo de la ruta





Etapas de la ruta



dublin Ruta 1: Dublín y el extrarradio

Dublín, el extrarradio y Navan
Primer y segundo día

    Dublín, la capital del Irlanda, es el punto de origen y llegada de nuestra ruta en coche por el sur del país. Y qué decir de Navan, municipio que nos salvó de la quema en una noche aciaga debido a las fuertes inundaciones que asolaron el extrarradio de la capital y que nos aguaron, nunca mejor dicho, la jornada.


    dublin dublin
    Christ Church. Dublín


    Ruta

    • Trayectos:
      - Avión Gerona-Dublín.
      - Autobús aeropuerto-Dublín.
      1/ Coche de Dublín a Navan (una Odisea irlandesa).
    • Alojamientos: Jacobs Inn (Dublín) y hotel Newgrance (Navan).
    • Lo mejor:
      - La iglesia Christ Church.
      - Los parques de Dublín. Verdes, limpios y repletos de fuentes.
    • Lo peor:
      - Desayuno escaso y malo en el albergue Jacobs.
      - Las inundaciones en el extrarradio de Dublín nos aguaron la fiesta y al final acabamos en Navan.

    El primer día, tras haber hecho noche en el youth hostel Jacobs Inn, lo dedicamos casi por completo a descubrir lo mejor de Dublín. El clima era el típico de la zona, muchas nubes y algo de fresco, muy difirente de la tórrida Barcelona en agosto. Caminando alegremente por el centro histórico contemplamos de un plumazo algunos de los monumentos más representativos de la ciudad: puente Half Penny sobre el río Liffey, el barrio del Temple Bar, la iglesia Christ Church, la catedral de San Patricio, el parque S. Stephen's Green y la calle peatonal Grafton.




    Por la tarde, con negras nubes cubriendo el cielo, pasamos por la tienda de alquiler y recogimos los dos coches que habíamos reservado desde Barcelona. Nuestra intención era marchar cuanto antes a Kilkenny, pero nos perdimos en el extrarradio de Dublín justo cuando caía un fuerte aguacero. De camino a la autopista de cincunvalación M-50, la carretera N-2 quedó inundada y ahí comenzó nuestro triste peregrinar por los suburbios de la capital. Todas las carreteras se habían colapsado y las vías alternativas que elegimos, por carreteras secundarias, no nos sacaron del atolladero.


    inundacion2
    Autovía N-2
    inundacion3
    Autovía N-2

    Al caer la noche, tras varios intentos valdíos por hallar habitaciones en hoteles, marchamos hacia el noroeste de la isla por una carretera que milagrosamente no se había anegado. A la una y pico llegamos a Navan, población que escondía el elegante hotel Newgrance.


    navan
    Hotel Newgrance. Navan
    navan2
    Hotel Newgrance. Navan


    Cerrar Ruta 1


este Ruta 2: Castillos del sureste

Kilkenny, Cashel y Cahir
Tercer día

    Esta ruta discurre por el sureste de Irlanda, de norte a sur, desde Navan hasta el pequeño núcleo de Cashel, famoso por albergar en Rock of Cashel, uno de los castillos más impresionantes del país. Previamente visitamos Kilkenny, que también cuenta con otro aclamado castillo.


    sureste kilkenny
    Castillo de Kilkenny


    Ruta

    • Trayectos:
      1/ De Navan a Kilkenny.
      2/ De Kilkenny a Cashel.
    • Alojamiento: Hostel de Cashel.
    • Lo mejor:
      - El castillo de Kilkenny.
      - El almuerzo en un pub de Kilkenny.
      - El castillo de Rock of Cashel.
    • Lo peor:
      - El youth hostel de Cashel; nos cobraron la noche entera sin haber dormido en él.

    Tras la tormenta vino la calma y al fin pudimos proseguir con el viaje como en un principio habíamos previsto. Partimos de Navan por la mañana y avanzando por carreteras interiores, rodeados de la verde campiña irlandesa, alcanzamos Kilkenny, bonita población que cuenta con un maravilloso castillo (lo visité en 1998) y con magníficas iglesias: Saint John, Abadía Negra y catedral de Saint Canice. Otro dato positivo de la ciudad son sus pubs. En uno de ellos tomamos un exquisito almuerzo regado con cervezas autóctonas (Kilkenny, Smithwick y Guiness).




    Por la tarde partimos hacia Cashel, pequeño núcleo enclavado en el corazón del condado de Tipperary que se ha hecho famoso gracias al Rock of Cashel, una abadía medieval encaramada en lo alto de un risco. Admiramos las ruinas del templo, rodeadas de verdes praderas, y también algunas de las tallas románicas más importantes de Irlanda. Por la noche nos alojamos en el albergue de juventud de Cashel, el mismo donde debíamos haber dormido la noche anterior, pero que se truncó debido a las inundaciones. Pese a nuestra insistencia, los propietarios se negaron a devolvernos el dinero.



    Al día siguiente, después de tomar un potente desayuno a la irlandesa en un bar de la calle Mayor de Cashel, partimos en dirección a Killarney. Quince minutos más tarde llegamos a Cahir. Esta población, asentada junto al río Suir, posee una fortaleza del siglo XIII, que yo ya visitara en mi anterior estancia en Irlanda. Esta vez me contenté con contemplar desde la distancia sus imponentes muros.


    cahir
    Castillo de Cahir
    cahir2
    Río Suir. Cahir


    Cerrar Ruta 2


kerry Ruta 3: Ring of Kerry

Killarney, Killorglin, Cahersiveen y P.N. Killarney
Cuarto día

    El Ring of Kerry es una península montañosa situada al suroeste de Irlanda. Una carretera bordea la costa para mostrarnos paisajes de ensueño. El punto de origen y llegada de esta ruta se encuentra en Killarney, bella población establecida junto al lago Leane, entre ríos y montañas que forman parte del Parque Nacional de Killarney.


    kerry kerry
    P. Nac. Killarney


    Ruta

    • Trayectos:
      1/ De Cashel a Killarney.
      2/ Ring of Kerry y Parque Nacional de Killarney.
    • Alojamiento: Guest House Muckross, en Killarney.
    • Lo mejor:
      - Los pubs de Killarney.
      - Lady's View, en el P.N. de Killarney.
      - El alojamiento: Buen desayuno y habitaciones grandes.
    • Lo peor:
      - Lluvia torrencial en Ring of Kerry.

    Killarney es el lugar que sirve de base para realizar el recorrido por la península de Kerry. Iniciamos la ruta desplazándonos hasta Killorglin, población asentada junto al río Laune que, pese a la insisitente lluvia que caía, acogía una animada feria. A partir de aquí nos internamos por la carretera panorámica del Ring of Kerry, salpicada de acantilados y pueblos de pescadores con techos de pizarra. Fue una pena que lloviera de forma intensa durante todo el trayecto.

    Completamos la ruta tal y como habíamos previsto y en Kenmare, población donde tomamos un rápido tentempié, nos desvíamos hacia Moll's Gap por la carretera N71, que conduce a Killarney por entre un bello paisaje de tuberas, montañas y lagos. Precisamente, en un lugar conocido como Lady's View, contemplamos una maravillosa perspectiva de los lagos de Killarney (Superior, Muckross y Leane). Más abajo, a orillas del lago Leane, hicimos una breve parada para admirar, bajo una insistente lluvia, la Muckross House, una mansión del siglo XIX que acoge la oficina de información del Parque Nacional de Killarney.

    Llegamos a media tarde a Killarney, a tiempo de alojarnos en la Guest House Muckross, un excelente Bed&Breakfast ubicado en las afueras, al inicio de la carretera N71. Al ocaso dimos una vuelta por la ciudad, cuyo principal atractivo son sus lagos y también sus animados pubs. En uno de ellos dimos buena cuenta de exquisita cerveza local.




    Cerrar Ruta 3


oeste2 Ruta 4: Costa oeste

Adare, Limerick, Bunratty, Liscannor, Moher y Ballyvaughan
Quinto y sexto día

    Esta ruta transcurre por el oeste de Irlanda, en un trayecto que nos llevó desde el sur (Killarney) hasta Ballyvaughan, en la comarca del Burren. Por el camino vimos paisajes de ensueño en los acantilados de Moher, los más espectaculares de Europa, y ciudades de origen vikingo, como Limerick.


    moher moher
    Acantilados de Moher


    Ruta

    • Trayectos:
      1/ De Killarney a Adare.
      2/ Limerick y Bunratty.
      3/ Liscannor, acantilados de Moher y Ballivaughan.
      4/ De Ballyvaughan a Galway y Dublín.
    • Alojamiento: Bed and Breakfast Burren View, en Ballyvaughan.
    • Lo mejor:
      - Los acantilados de Moher.
      - El cordero de Ballyvaughan.
      - El alojamiento: una casa para nosotros en el Burren.
    • Lo peor:
      - El pakistaní que quiso aprovecharse de un supuesto golpe entre su coche y el mío en Galway.
      - Nos quedamos sin ver Galway.

    El primer día de esta ruta, de buena mañana, realizamos una breve parada en Adare, encantadora población que se ha hecho famosa gracias a sus casitas de arquitectura tradicional. Media hora después alcanzamos Limerick, ciudad ubicada en el estuario del Shannon, el río más largo de Irlanda. La urbe, que yo ya visitara años atrás, es famosa por albergar el castillo del rey Juan junto al Shannon y por la catedral de Santa María, a cuyo interior realizamos una corta visita.




    Por la tarde marchamos hacia los acantilados de Moher deteniéndonos brevemente en Bunratty para ver (que no acceder) el castillo del mismo nombre, una formidable fotaleza de planta cuadrada construida en el siglo XV por los MacNamara. Más adelante alcanzamos Moher, nuestro plato fuerte de la joranda, los acantilados más bellos de Europa, cuyas sendas recorrimos para tomar buenas fotos. Visitamos también el centro de interpretación y a última hora de la tarde nos instalamos en el Bed&Breakfast Burren View, cerca de Ballyvaughan. Por la noche acudimos a cenar al Logues, un acogedor pub de Ballyvaughan en el que servían platos típicos de la zona, cordero incluido.




    El Bed&Breakfast Burren View nos dispensó buen acomodo en el Burren, comarca dominada por una serie de colinas pedregosas de extrema belleza. Tomamos el típico desayuno inglés y, con el buche lleno, partimos hacia Galway, nuestro último destino de la costa oeste. Seguimos la carretera del litoral y pasamos por bonitas poblaciones marineras, como Kinvara. Al norte de esta villa, divisamos el castillo de Dunguaire, que si bien conserva restos medievales, es una construcción del siglo XVI.


    kinvara
    Vacas en el camino. Kinvara
    kinvara
    Castillo Dunguaire

    Nos faltaban un par de kilómetros para llegar a Galway cuando un individuo de origen paquistaní se cruzó en el camino para fastidiarnos la mañana. Un parte de un accidente que no tuvo lugar, con presencia de la policía, y unas horas detenidos bajo una incesante lluvia, fueron suficientes para echarnos abajo los planes iniciales, por lo que regresamos a toda prisa a Dublín para devolver los coches antes de que expirara el plazo de entrega.


    autovia
    Autovía Galway-Dublín
    autovia
    Autovía Galway-Dublín


    Cerrar Ruta 4


trinity Ruta 5: Dublín II

Temple Bar y Trinity College
Sexto y séptimo día

    La última etapa del viaje nos lleva de vuelta a Dublín. Al caer la noche acudimos al Temple Bar, a escuchar música en directo, al día siguiente deambulamos por la universidad Trinity College, una de las más prestigiosas de Irlanda.


    dublin3 trinity
    Trinity College


    Ruta

    • Trayectos:
      1/ Coche desde Galway a Dublín.
      - Autobús Dublín-aeropuerto.
      - Avión Dublín-Gerona.
    • Alojamiento: Jacobs Inn (Dublín).
    • Lo mejor:
      - Música en directo en el pub Temple Bar.
      - La biblioteca del Trinity College.
    • Lo peor:
      - Trifulca en Dublín al devolver los coches de alquiler.

    La última etapa del viaje nos trae de vuelta a Dublín desde Galway. Lo primero que hacimos tras devolver los coches, por cierto, con algún rifirrafe que otro con los empleados por un asunto de gasolina, fue instalarnos en los albergues de juventud. A continuación, para celebrar nuestro exitoso periplo por la isla, marchamos a tomar unas ricas cervezas en el pub Temple Bar, con música en directo incluida.

    Al día siguiente deambulamos arriba y abajo por Dublín dando cuenta de algunos lugares que merecían una visita pausada, como la univesidad Trinity College, una de las más prestigiosas y antiguas de Irlanda, cuya biblioteca guarda tesoros de incalculable valor histórico, caso del libro de Kells.




    Cerrar Ruta 5









Una semana por Europa



Islandia

Se puede recorrer Islandia por la carretera circular de dos maneras: en el sentido de las agujas del reloj o en el sentido inverso, que fue la opción que yo elegí. El medio de transporte fue un sencillo coche de alquiler, aunque quizá habría sido buena idea haber elegido un 4x4.
¿Y qué se puede ver durante una semana en el país de los volcanes y el hielo?; pues eso, volcanes activos, zonas geotermales, las cataratas más grandes de Europa, el glaciar más grande de Europa, campos de lava, géiseres, lagos con témpanos de hielo, fiordos, acantilados, ríos de aguas cristalinas, fauna autóctona y, sobre todo, paisajes de infarto.


islandia
Río Hörgá (Akureyri)
islandia
Catarata Skógafoss

Consejos e información útil

Estos son algunos consejos que os doy para el viaje:

  • Si viajáis en junio tendréis la isla a vuestra entera disposición, sin apenas turistas. ¡Ojo!, para lo bueno y lo malo.
  • Si recorréis el norte de la isla en junio, como fue mi caso, os aconsejo que llevéis un antifaz para dormir. Los albergues carecen de persianas y, según la época, tendréis casi 24h de luz solar.
  • Portad vituallas para las tres comidas del día. Por varios motivos:
    - Porque hay muchas zonas rurales que carecen de restarantes.
    - Porque los horarios de las tiendas difieren de los de España.
    - Para disfrutar de los muchos merenderos con que cuenta el país.
  • Si pretendéis alojaros en albergues de juventud (IH), llevad sábanas para las camas. Os ahorraréis una pasta.
  • Es conveniente llegar pronto a los albergues de juventud, porque se suelen llenar.
  • Al final del viaje, os recomiendo que visitéis la Laguna Azul. Regresaréis a España como nuevos.
  • Las piscinas son muy baratas e incluyen jacuzzis. Si tenéis tiempo probad alguna.
  • Los lavacoches a pistola de algunas gasolineras son gratuitos. No incluyen jabón, pero bueno, al menos eliminaréis del vehículo todo el barro acumulado.
  • La tarjeta de crédito/débito se usa para todo, hasta para comprar un paquete de chicles.

Y en cuanto a las carreteras:

  • En la medida de lo posible, viajad siempre con el depósito lleno. No conviene quedarse tirado en según qué zonas del país por falta de gasolina.
  • Algunas carreteras que atraviesan el centro de la isla sólo son aptas para 4x4.
  • Algunos tramos de la carretera circular están sin asfaltar, aunque el firme es bueno. Ir lentos os servirá para disfrutar mejor del paisaje.


Mapa completo del circuito





Rutas y etapas del circuito



thingvellir Ruta 1: El Círculo Dorado

Thingvellir, Geysir, Gullfoss, Seljalandsfoss, Skógafoss y Vik
Primer día

    El Círculo Dorado: Thingvellir, Geysir y Gullfoss, es la principal atracción del oeste de Islandia. Es la excursión estrella para aquellos viajeros que optan por no moverse de las inmediaciones de Reykiavik, la capital, y a bien seguro que no defraudará a nadie.


    círculo dorado thingvellir
    Thingvellir


    Ruta

    • Trayectos:
      - Avión Barcelona-Keflavik y coche de alquiler.
      1/ De Keflavik al Círculo Dorado (Thingvellir, Geysir y Gullfoss).
      2/ De Gullfoss a Seljalandsfoss y Skógafoss.
      3/ De Skógafoss a Vik.
    • Alojamientos: Albergue juvenil de Vik.
    • Lo mejor:
      - El géiser Strokkur.
      - La catarata Dettifoss.
      - La catarata Skógafoss y el bello paisaje que la rodea.
      - La playa negra de Reynisfjara.
    • Lo peor:
      - Llegamos a Islandia a las cuatro de la madrugada y no pegamos ojo.

    La madrugada que aterrizamos en Keflavik montamos en el coche de alquiler y partimos hacia el Círculo Dorado, compuesto por tres enclaves maravillosos al noreste de Reykiavik: el Parque Nacional Thingvellir, Geysir y la catarata Gullfoss. En Thingvellir, a orillas del lago homónimo, se constituyó en el siglo X el primer parlamento europeo y en la actualidad se pueden ver las placas tectónicas que separan América de Europa. Unos kilómetros al oeste visitamos dos de las atracciones turísticas más famosas de Islandia: en Geysir contemplamos el géiser Strokkur, un chorro de agua caliente que, cada 10 minutos, alcanza una altura de 30 metros. Y muy cerca, nos asomamos a Gullfoss, la catarata dorada, un espectacular salto doble de agua, de 32 metros de altura, que se precipita sobre una quebrada.

    Por la tarde, después de tomar una tranquila y relajada siesta a orillas de un pequeño lago (ventajas de estar en Islandia), enfilamos hacia el sur, al encuentro de la carretera circular número 1. La primera parada la realizamos muy cerca del glaciar Eyjafjallajökull, en la catarata Seljalandsfoss, cuyas aguas caen sobre una profunda charca de color verde.

    La siguiente parada en la carretera 1 también fue a la sombra del glaciar Eyjafjallajökull, para contemplar de cerca la majestuosa catarata de Skógafoss, de 62 metros de altura. Aparte de contemplar el salto desde abajo, también nos aupamos hasta la parte superior del acantilado musgoso por unas escaleras metálicas. Desde arriba hay unas maravillosas vistas del río, la llanura y el mar.

    La ruta concluye en Vik, comunidad asentada al pie del glaciar Myrdalsjökull que cuenta con un albergue de juventud. En la población más meridional de Islandia os recomiendo que os acerquéis a dos puntos de la costa: Dyrhólaey, un altiplano rocoso que sale de la llanura y entra en el mar; y Reynisfjara, una playa de arena negra que tiene como telón de fondo una impresionante colección de columnas de basalto (parecen un órgano de iglesia gigante). En el mar se pueden ver los pilares de Reynisdrangur.




    Cerrar Ruta 1


vatnajokul Ruta 2: Glaciar Vatnajökull

Parque Nacional Sakaftafell, lago Jökulsárlón y Höfn
Segundo día

    El Vatnajökull, con sus 8.300 km2, de superficie helada, es el glaciar más grande de Europa, aunque puestos a hablar de su grandeza, cabría decir que es el mayor campo de hielo fuera de los polos, con casi un kilómetro de espesor (el promedio es de entre 400 y 600 metros). Algunas lenguas de hielo se pueden visitar a pie en el Parque Nacional de Skaftafell; y en el lago Jökulsárlón es posible ver témpanos de hielo a la deriva.


    vatnajokul vatnajokul
    Glaciar Vatnajökull


    Ruta

    • Trayectos:
      1/ De Vik al Parque Nacional Skaftafell.
      2/ De Skaftafell al lago Jökulsárlón.
      3/ De Jökulsárlón a Höfn.
    • Alojamiento: Albergue juvenil de Höfn.
    • Lo mejor:
      - La caminata hasta el glaciar Skaftafelljökull.
      - El tramo de carretera ubicado entre el mar y el glaciar Vatnajökull.
      - El lago Jökulsárlón.
    • Lo peor:
      - Una capa de nubes cubría el lago Jökulsárlón y no pudimos ver la cabecera del glaciar.

    Partimos de Vik al alba, hacia el este por la carretera circular, y de inmediato penetramos en Mýrdalssandur, una vasta extensión de arena negra de 700 km2. Junto a la carretera, en mitad de este desierto arenoso, nos detuvimos en Laufskálavarda, una enigmática colina repleta de montoncitos de piedras; y pasados 11 kilómetros del pueblo de Kirkjubaejarklaustur (o sea, Iglesiagranjaclaustro), admiramos la Foss á Sidu, una atractiva cascada que cae por un precipicio. Más adelante alcanzamos Skeidarársandur, que con sus 1.000 km2 es el sandar más extenso del mundo. Una sucesión de puentes metálicos habilita la circulación por la carretera circular, a la vez que nos permite divisar esta desolada región dominada por la arena y por decenas de ríos de aguas lechosas procedentes del cercano glaciar Vatnajökull.

    El Parque Nacional Skaftafell, que abarca una impresionante serie de picos y glaciares, fue uno de los platos fuertes de mi paso por Islandia. Desde el centro de visitantes realizamos dos excursiones a pie por la zona libre de hielos. En la primera, de 3,5 kilómetros de longitud, nos aproximamos a la parte final del glaciar Skaftafelljökull, presidida por un lago repleto de témpanos de hielo.
    Almorzamos en un merendero del centro de interpretación y a continuación emprendimos la segunda excursión del día siguiendo el sendero de 1,8 kilómetros que concluye en la Svartifoss (cascada negra), una sombría catarata flanqueada por negras columnas de basalto.

    A media tarde partimos de Skaftafell por la carretera circular. Avanzamos lentamente por uno de los tramos más espectaculares de esta ruta, encajonados entre multitud de lenguas glaciares y el mar. De repente, apareció ante nosotros el sorprendente Jökulsárlón, lago formado por el glaciar Vatnajökull que está repleto de enormes bloques de hielo de colores azulados y de formas inverosímiles. Algunos de estos icebergs bajan por el Jökulsá, el río más corto de Islandia, hasta llegar al mar y entre los bloques más grandes serpentean barcos de turistas, aves acuáticas y focas. Vale la pena detenerse aquí un par de horas para contemplar este espectáculo de la naturaleza.

    Al este de Jökulsárlón también contemplamos algunos ramales del glaciar Vatnajökull. Hasta uno de ellos, el Hoffellsjökull, quisimos aproximarnos con el coche por una pista de tierra. Pero un caudaloso río nos impidió avanzar más.
    La jornada concluyó en Höfn, un importante puerto pesquero y nudo de servicios. Tuvimos suerte esa tarde, Isabel y yo conseguimos las últimas camas libres que quedaban en el albergue juvenil. Después de instalarnos dimos una vuelta por este pequeño pueblo que desprende un olor a pescado por doquier. Otra característica que se asocia a Höfn, aparte de contar con buenos restaurantes de pescado, es que la mayoría de los jardines de las casas dispone de una cama elástica.
    Al día siguiente nos dirigimos al este de Höfn y del Hornafjördur y tomamos la pista de tierra que conduce al faro de Stokksnes. Nos detuvimos a mitad de camino para contemplar, en la más absoluta soledad, una de las playas negras más interesantes de la isla.




    Cerrar Ruta 2


fiordos Ruta 3: Fiordos del este

Djúpivogur, Breidalsvik, lago Lögurinn, Egilsstadir y Seydisfjördur
Tercer día

    Una de las zonas más remotas de Islandia se encuentra en el este. Esta parte de la isla está dominada por largos fiordos que, como si de los dedos de una mano se tratara, han penetrado en tierra firme para crear un paisaje sumamente bello. La carretera circular serpentea por entre una sucesión de ríos, lagos, fiordos y montañas nevadas.


    fiordos kerry
    Seydisfjördur


    Ruta

    • Trayectos:
      1/ De Höfn a Djúpivogur y Breidalsvik.
      2/ Fráskudsfjördur y Reydarfjördur.
      3/ El lago Lögurinn.
      4/ De Egilsstadir a Seydisfjördur.
    • Alojamiento: Albergue juvenil de Seydisfjördur.
    • Lo mejor:
      - La carretera de los fiordos del este.
      - El lago Lögurinn y su pequeño bosque.
      - La carretera que une Egilsstadir con Seydisfjördur. ¡¡Espectacular!!
    • Lo peor:
      - Grupo de chicos catalanes alborotando en la cocina del albergue en horas de descanso.
      - El albergue, cosa extraña por tratarse de Islandia, no admitía pago con tarjeta.

    La jornada comienza en Höfn, avanzando en dirección este por la carretera circular hacia un territorio dominado por largos fiordos. El primer tramo, no obstante, transcurre por las marismas de Lón, una zona protegida de 320 km2 de extensión. A continuación sorteamos, por pista de tierra, una zona de altos acantilados azotada por el viento conocida como Djúpavogshreppur. Al final de la misma, circulando ya por carretera asfaltada, alcanzamos Djúpivogur, un asentamiento de pescadores ubicado en la entrada del Berufjördur, uno de los grandes fiordos de la costa oriental.

    Rodeando el extenso Berufjördur damos por iniciado nuestro periplo por la costa oriental islandesa, una vasta región de escasa población y, como pudimos comprobar circulando por la carretera 1, sin apenas turistas. Breidalsvik, por ejemplo, fue uno de esos lugares especiales que aparecieron ante nuestros ojos. Se trata de un pueblo pesquero ubicado en el valle más amplio de Islandia. Otro lugar de singular belleza fue Stödvarfjördur, aldea diseminada entre el fiordo y una pradera verde por la que fluyen varios torrentes de agua.
    La siguiente parada en la ruta corresponde a Fáskrúdsfjördur, villa asentada en la cabecera del fiordo homónimo y que nosotros utilizamos para almorzar. En el siglo XVIII se asentaron en ella pescadores franceses y por eso, como pudimos comprobar dando un garbeo, los nombres de las calles estaban escritos en francés.

    Abandonamos la costa de los fiordos tras dejar atrás el Reydarfjördur. Un largo túnel en la carretera 92 nos condujo hasta el río Lagarfljót y el lago Lögurinn, de aguas gélidas procedentes del glaciar Vatnajökull, cuyas laderas están pobladas por el único bosque de Islandia. En la orilla occidental nos aupamos hasta Hengifoss, la segunda catarata más alta de Islandia, con 120 metros de caída. Al inicio del lago también visitamos Skriduklaustur, emplazamiento de un monasterio del siglo XVI y hogar del escritor islandés Gunnar Gunnarson.

    Recorrimos por pista de tierra los 38 kilómetros de longitud del lago Lögurinn y en Egilsstadir, la ciudad más importante del este de Islandia, tomamos la carretera 93 en dirección a la costa oriental. La ruta salva un altiplano nevado de gran belleza y al otro lado, tras un vertiginoso descenso, alcanzamos Seydisfjördur, población asentada al final de un largo fiordo que posee un importante puerto (aquí llegan los barcos procedentes del resto de Europa) y casas de múltiples colores. Con la localización del albergue juvenil dimos por concluida esta interesante jornada.




    Cerrar Ruta 3


norte Ruta 4: Islandia septentrional

Dettifoss, volcán Krafla, lago Mývatn, Godafoss, Akureyri y Glaumbaer
Cuarto día

    El norte de Islandia es otra zona inhóspita del país, un territorio cuajado de áreas volcánicas (krafla), grandes cataratas (Dettifoss y Godafoss), interesantes lagos, caso del Mývatn, y fiordos como el Eyjafjördur, el más largo de toda la isla, en cuya cabecera se localiza Akureyri, la segunda ciudad más grande tras la capital.


    norte viti
    Cráter Víti (Volcán Krafla)


    Ruta

    • Trayectos:
      1/ De Seydisfjördur a Dettifoss.
      2/ Área volcánica del Krafla y lago Mývatn.
      3/ Godafoss y Akureyri.
      4/ De Akureyri a Glaumbaer.
    • Alojamiento: Albergue juvenil de Akureyri.
    • Lo mejor:
      - La catarata Dettifoss.
      - El cráter Viti y las fumarolas de Námafjall.
      - La zona volcánica del lago Mývatn.
    • Lo peor:
      - Enjambre de moscas pegajosas en el lago Mývatn.
      - 40 kilómetros (i/v) de carretera con gravilla en Dettifoss.

    La cuarta jornada islandesa nos condujo desde los fiordos del este hasta Akureyri, la segunda ciudad más grande de Islandia. El primer tramo, a partir de Egilsstadir, atraviesa varios cauces de ríos procedentes del glaciar Vatnajökull. Esta área, que se asemeja a la superficie lunar, es conocida con el nombre de Jökuldalsheidi. Vale la pena detenerse unos minutos para contemplar los interesantes paisajes por los que serpentea la carretera circular.

    El siguiente tramo, de 40 kilómetros (i/v) por la carretera de gravilla 864, nos lleva hasta Dettifoss, una de las cataratas más impresionantes de Islandia, la mayor de Europa por volumen de agua. Tiene 100 metros de anchura y 40 metros de altura, y cada segundo cae, de forma estruendosa, un caudal de 193 m3. En sus costados eran visibles varios bloques de hielo, así como el cañón de Ásbyrgi, por donde el río Jökulsá á Fjöllum fluye hacia el mar de Groenlandia.

    Muy cerca de Dettifoss, 7 km al norte de la carretera circular, alcanzamos Krafla, otro plato fuerte de la jornada, una activa y peligrosa región volcánica que aglutina, aparte del volcán Krafla, el campo de lava más alucinante de Islandia. Aquí se puede ver una planta de energía geotérmica, el cráter del Víti, con una laguna en su interior, y el cráter del Leirhnjúkur, con sus solfataras, sus charcas burbujeantes y su suelo caliente (por lo que conviene no salirse de la senda). La siguiente parada en la zona fue al sur de la carretera circular, en Námafjall, una fisura en la tierra salpicada de humeantes respiraderos y charcas burbujeantes.

    A tres kilómetros al este de Námafjall arribamos al lago Mývatn (de las Moscas), por lo que ya os podéis imaginar qué tipo de insectos nos aguardaban tras apearnos del coche. De los muchos puntos de interés con que cuenta la zona, nosotros nos decantamos por Dimmuborgir, un enorme campo de lava ubicado al este del lago que se puede recorrer siguiendo los senderos marcados. Nosotros seguimos el más popular, de 2,3 km., conocido como Círculo de la Iglesia.

    Nota: Para realizar excursiones por Mývatn sin ser asediados por moscas y mosquitos se recomienda utilizar una mosquitera que cubra la cabeza; las podréis encontrar en los supermercados de Reykjahlid. Otra opción es que utilicéis bolsas de plástico.

    Reanudamos la marcha enlazando con la carretera circular al oeste de Mývatn. Unos kilómetros más adelante apareció, a mano izquierda, Godafoss, la catarata de los dioses, un hermoso salto de agua que erosiona un campo de lava. La siguiente parada en la ruta fue a orillas del Eyjafjördur, el fiordo más largo de Islandia. Desde un mirador ya pudimos divisar, rodeada de montañas nevadas, Akureyri, la segunda ciudad más grande del país, que nosotros habíamos elegido para pasar la noche. Nos alojamos en el albergue juvenil, un moderno edificio ubicado a las afueras, y a continuación procedimos a recorrer a pie una urbe, que si bien destaca por sus numerosos museos, a mí no me pareció especialmente bonita.

    Al día siguiente, avanzando hacia el oeste por la carretera circular, atravesamos territorios de suma belleza. Primero ascendimos junto al cauce del río Hörgá, entre montañas nevadas, y posteriormente penetramos en Öxnadalur, un estrecho valle de 30 kilómetros de longitud que nos brindó unas vistas espectaculares. Al final del mismo, desviándonos por la carretera 75, nos detuvimos en Glaumbaer, una granja del siglo XVII con casas tradicionales cubiertas con tejados de turba. Se trata del Museo de la Explotación de la Turba.




    Cerrar Ruta 4


snaefellsnes Ruta 5: Península Snaefellsnes

Stykkishólmur, Grundarfjördur, Ólafsvik y playas del sur
Quinto día

    La península de Snaefellsnes, de 100 kilómetros de largo, está coronada por la brillante capa de hielo del glaciar Snaefellsjökull, inmortalizada por Julio Verne en su novela Viaje al Centro de la Tierra. Otros atractivos de este territorio son sus playas de arenas negras, sus acantilados y poblaciones como Stykkishólmur.


    fiordos snaefell
    Volcán Snaefell


    Ruta

    • Trayectos:
      1/ De Laxárdalur a Stykkishólmur.
      2/ De Stykkishólmur a Grundarfjördur.
      3/ Ólafsvik y rodeo del volcán Snaefell.
      4/ Playas del sur de la península.
    • Alojamiento: Albergue juvenil de Grundarfjördur.
    • Lo mejor:
      - Contemplar el volcán Snaefell sin nubes en la cima.
      - Las playas y acantilados del sur de la península.
      - El albergue juvenil. Dormimos en un apartamento sin otros viajeros.
    • Lo peor:
      - Había muchos tramos de carretera sin asfaltar.

    La jornada que comprende la visita a una parte de la península de Snaefellsnes comienza en Akureyri, en el norte de la isla. Esa mañana habíamos visitado Glaumbaer y nos habíamos avituallado en Blönduós. Tras sortear el estrecho fiordo Hrútafjördur, abandonamos la carretera circular y accedimos al altiplano de Laxárdalur. Descendiendo junto al cauce del río Laxá, alcanzamos la parte final del fiordo Hvammsfjördur y poco después, por un tramo de tierra de la carretera 54, penetramos en la península Snaefellsnes.

    Almorzamos junto al fiordo Hvammsfjördur y luego proseguimos hacia el oeste por la carretera 54. Nos detuvimos en Stykkishólmur, el pueblo más grande de la península, un lugar pintoresco ubicado en torno a un puerto natural. Vale la pena encaramarse hasta el faro del puerto para contemplar el fiordo y las casitas de colores del pueblo. A media tarde, continuamos por la ruta 54 hacia el oeste. Atravesamos campos de lava, rodeamos largos fiordos y, por último, concluimos la jornada en Grundarfjördur, pequeño pueblo asentado en una bahía, entre montañas nevadas. Después de instalarnos en un exclusivo apartamento del albergue juvenil, sin otros viajeros, acudimos a las piscinas municipales. Un par de jacuzzis con temparaturas que rondaban los 37º y 40º nos dejaron el cuerpo a tono.

    Al día siguiente proseguimos con nuestra visita a la península. En la cara norte, dejamos atrás la carretera 54 y avanzamos hacia el oeste por la 574, ruta que rodea el volcán Snaefell. Nos detuvimos en Ólafsvik, pueblo marinero utilizado por muchos excursionistas para abordar la escalada al glaciar del Snaefellsjökull, y a partir de aquí iniciamos la ruta alrededor del volcán, cuya cima nevada estaba libre de nubes. Al oeste del Snaefellsjökull visitamos Dritvik, una playa de arena negra, y al sur realizamos una breve parada en Hellnar, bahía rocosa plagada de aves marinas.

    Más adelante, una vez rodeamos el volcán Snaefellsjökull, nos unimos a la carretera 54 a la altura de la bonita catarata de Bjarnarfoss. Y en dirección oeste por esta nueva ruta nos detuvimos en Ytri Tunga, una playa rocosa frecuentada por focas. En ausencia de turistas, ante la presencia de estos escurridizos animalitos, con el ruido de las olas rompiendo en la playa volcánica y con el volcán Snaefell como bello telón de fondo, pusimos punto y final a nuestro periplo por la península.




    Cerrar Ruta 5


Deildartunguhver Ruta 6: Reykholt y la capital

Reykholt, Hraunfossar, Barnafoss y Reykiavik
Sexto día

    La sexta etapa abarca las tierras situadas al norte de la capital. Siguiendo el cauce del río Hvítá, descubrimos zonas geotermales y hermosas cataratas en torno a Reykholt, un idílico emplazamiento asociado a la historia del país y a las sagas. Por la tarde nos alojamos en Reykiavik.


    reykholt Deildartunguhver
    Deildartunguhver


    Ruta

    • Trayectos:
      1/ De la península Snaefellsnes a Reykholt.
      2/ De Reykholt a Reykiavik.
    • Alojamiento: Albergue juvenil de Reykiavik
    • Lo mejor:
      - Reykholt: zona geotermal y cataratas.
      - La curiosa catarata de Hraunfossar.
    • Lo peor:
      - Huéspedes borrachos en el albergue juvenil. Tuvimos que cambiar de habitación.

    Iniciamos la jornada en la península Snaefellsnes. Tras visitar la playa de Ytri Tunga nos dirigimos hacia el sur por la carretera 54. En Borgarnes, a orillas del Borgarfjördur, enlazamos con la carretera circular (1) y poco después, por la ruta 50, alcanzamos Deildartunguhver, el mayor manantial termal de Europa, del que salen nubes de vapor mientras el agua hirviendo brota de la tierra.

    Nota: Junto al manantial hay un puesto de tomates sin vendedor, donde se toma el producto y se deposita el dinero por una ranura. Provienen de un invernadero cercano. ¿Os imagináis este sistema de venta trasladado a España? Arruinaría a más de un agricultor, ¿vedad?

    Unos kilómetros al este alcanzamos Reykholt, uno de los asentamientos medievales más importantes de Islandia, que está ligado a la figura de Snorri Sturluson, célebre historiador medieval. Aquí es posible ver las excavaciones, la granja donde vivió Snorri e incluso una pila circular donde se bañaba.
    La carretera 518 sigue el cauce del río Hvítá, al encuentro del glaciar Langjökull. En la ruta vale la pena detenerse para contemplar dos magníficas cataratas: Hraunfossar, cuyas aguas brotan de un campo de lava, y Barnafoss, o cascada de los niños, llamada así porque en este lugar desaparecieron dos hermanos.

    Por la tarde, tras almorzar en un merendero de Reykholt, marchamos hacia la capital del país. Enlazamos con la carretera circular al sur del Borgarfjördur y unos kilómetros después abonamos el peaje que salva el Hvalfjördur por un largo y angustioso túnel. Veinte minutos más tarde nos presentamos en el albergue juvenil de Reykiavik, ubicado en las afueras. De camino pasamos junto a la Casa Höfdi, famosa por haberse firmado en ella el final de la Guerra Fría. Gorbachov y Reagan fueron los presidentes soviético y estadounidense, respectivamente, los que acudieron a la cita.

    El centro histórico de Reykiavik se recorre en unas pocas horas. En nuestro caso paseamos por la comercial Laugavegur, tomamos unas cervezas en el pub Kaffibarinn, cenamos unos frankfurts en un local de moda ubicado junto al puerto, adquirimos souvenirs junto al lago Tjörnin y también nos acercamos hasta la peculiar iglesia Hallgrímskirkja, visible a 20 kilómetros.




    Cerrar Ruta 6


laguna azul Ruta 7: Península Reykjanes

Laguna Azul, Grindavik, Sandvik y Keflavik
Séptimo día

    La séptima y última etapa transcurre por la península de Reykjanes, al sur de la capital. Aquí se encuentra la Laguna Azul, de aguas termales de color azul turquesa, la más visitada de la isla, cuya visita recomiendo.


    lagunaazul laguna azul
    Laguna Azul


    Ruta

    • Trayectos:
      1/ De Reykiavik a la Laguna Azul.
      2/ Grundavik y Sandvik.
      - Avión Keflavik-Barcelona.
    • Alojamiento: Albergue juvenil de Reykiavik
    • Lo mejor:
      - La Laguna Azul.
      - El puente entre las dos placas tectónicas, en Sandvik.
    • Lo peor:
      - El regreso a casa.

    El último día en Islandia lo dedicamos a recorrer la península de Reykjanes, en el extremo suroeste de la isla. Primeramente nos relajamos en el balneario de la Laguna Azul (Bláa Lónid), una enorme piscina artificial de aguas termales que ningún turista que visita el país debería perderse. La entrada es bastante asequible, como ya habíamos visto en otras piscinas termales.

    A continuación, seguimos la carretera de la costa 425 para descubrir algunos rincones de la península. Nos detuvimos junto a la playa Sandvik, para caminar sobre el Puente Entre dos Continentes, que une la placa tectónica norteamericana y la europea.

    Al norte de Sandvik, tras dejar atrás los acantilados de Hafnaberg, llegamos al aeropuerto de Keflavik, desde donde volamos a Barcelona.




    Cerrar Ruta 7








Una semana por Europa



Suiza

Suiza es el país más montañoso de Europa, un filón de oro para los amantes de la naturaleza y los paisajes extremos. Un vehículo de alquiler es la mejor propuesta para conocer el país a tu aire, en mi caso en el sentido de las agujas del reloj, con punto de partida y llegada en la elegante Ginebra. Durante mi periplo por el país helvético realicé una breve parada en Vaduz, capital de Liechtenstein, uno de los países más pequeños del mundo, y a nuestro regreso a Ginebra visitamos Chamonix, acogedora población alpina asentada bajo el Mont Blanc, segunda cumbre europea tras el Elbrus.


Focus
Ford Focus. Fribourg
vectra
Opel Vectra. Stein-am-Rhein

Consejos e información útil

Estos son algunos consejos que os doy para el viaje:

  • Cuando os entreguen el coche de alquiler, aseguraos de que han colocado en el vidrio la "Vignette", una pegatina que os permitirá circular por las autopistas del país sin pagar peaje.
  • Cuando aparquéis el coche, vigilad los bordillos. Yo reventé una rueda en Ginebra al rozar la rueda con un bloque de puro granito.
  • Si no queréis volveros locos con los parquímetros, en ciudades como Berna existen aparcamientos que permiten estacionar más de dos horas.
  • Y es que, en la práctica, no existe ningún lugar en Suiza donde el aparcamiento sea gratuito. Incluso en la montaña os encontraréis parquímetros.
  • Si vais a dormir en albergues de juventud, portad el carné de alberguista. Os saldrá más barato.
  • El hecho de haber pinchado una rueda al poco de iniciar el viaje, se tradujo en que tuve la oportunidad de conducir dos vehículos:
    • Ford Focus familiar
    • Opel Vectra familiar
  • Por cierto, si como me ocurrió a mí, pincháis una rueda y semanas más tarde, una vez concluido el viaje, recibís un e-mail en el que se os pide que abonéis el precio de la rueda, ni se os ocurra pagar. "Para eso están las aseguradoras", les respondí. Menudos caraduras. Tratándose de Suiza, uno de los países más ricos del mundo, el envío de esta misiva me decepcionó bastante. Fue lo peor de mi paso por Suiza.
  • El interesante circuito por Suiza me condujo hasta la región francesa de ALTA SABOYA, con Chamonix como eje dinamizador.


Mapa completo del circuito suizo





Etapas y rutas del circuito



leman Ruta 1: Lago Lemán

Ginebra y Lausana
Primer y segundo día

    El Lemán, cuyo nombre proviene del celta “Lem An” (agua grande), es el lago más grande de Europa occidental. Mide 72 kilómetros de largo por 12 de ancho y tiene una superficie de 583 km2 repartidos entre Suiza (60%) —es suya toda la orilla norte— y Francia (40%). El lago está recorrido de este a oeste por el río Ródano, y en su parte central, muy cerca de Lausana, tiene una profundidad máxima de 309 metros.


    leman lemán
    Lago Lemán. Lausana


    Ruta

    • Trayectos:
      - Avión Barcelona-Ginebra.
      - Tren Aeropuerto-Ginebra.
      1/ Coche de Ginebra a Lausana.
      2/ Funicular de Lausana.
    • Alojamientos:
      - Hotel Central de Ginebra.
      - Hotel Fórmula 1 de Lausana.
    • Lo mejor:
      - El casco viejo de Ginebra.
      - La playa Bellerive de Lausana.
      - La parte alta de Lausana.
    • Lo peor:
      - Reventé la rueda media hora después de que nos entregaran el coche.
      - Ginebra es una ciudad muy cara, no se salva ni el McDonald's.

    Primer día: Ginebra

    Dos ciudades de habla francesa visitamos durante la primera etapa del viaje: Ginebra y Lausana, y en ambas descubrimos de qué pasta están hechos los suizos: tipos que por encima de todo saben cuidar su entorno y, como ya presumíamos, gozan de un alto nivel de vida.

    Aterrizamos en el aeropuerto de Ginebra a mediodía, provenientes del Prat (Barcelona). En el aeropuerto reservamos un vehículo por espacio de siete días para recogerlo a primera hora de la mañana del día siguiente. La jugada consistía en pasar toda la tarde en Ginebra al margen de vehículos.

    Nos desplazamos a Ginebra en tren y nada más poner pie en la ciudad reservamos una noche, con desayuno incluido, en el hotel Central, ubicado en plena Vieille Ville. A continuación realizamos una visita al casco viejo, presidido por la catedral de St. Pierre. Vimos el Ayuntamiento y junto al río Ródano y el puente Mont Blanc descubrimos la Tour de l'Île, una vieja torre-fortaleza del siglo XIII que sirvió de prisión durante largo tiempo. A partir del Jardín Inglés rodeamos el lago Lemán hasta el Jet d'Eau, un chorro de agua que se eleva a más de 50 metros de altura y que se ha convertido en una de las atracciones de la ciudad.



    2º día: Lausana

    Al día siguiente cogimos el tren del aeropuerto, montamos en el coche que habíamos reservado, un Ford Focus familiar, y partimos hacia la orilla del lago. Queríamos ver un reloj de flores ubicado en un parque y al estacionar el vehículo rocé la rueda con el bordillo, pinchando así la rueda. Coloqué la rueda de repuesto y como nos daba apuro regresar al aeropuerto, decidimos avanzar por la orilla norte del Lemán hacia Lausana. La rueda no permitía circular a más de 80 km/h, y eso fue exactamente lo que hice. Al menos disfrutamos de un idílico paisaje mientras avanzábamos por la autopista.

    Antes de iniciar el viaje habíamos realizado cuatro reservas de alojamiento: albergues de juventud en Ginebra (para el último día de viaje) y en Sion, y dos hoteles Fórmula 1, en Zúrich y en Lausana. Precisamente, antes de mediodía, dimos con el hotel de Lausana, ubicado a las afueras. El sol lucía en lo alto y hacía calorcito, así que nos colocamos los bañadores, montamos en el coche y marchamos al puerto de Ouchy, a orillas del Lemán. Accedimos al complejo lúdico de Bellerive, integrado por varias piscinas, playa y un cuidado césped del que dimos buena cuenta hasta la hora del almuerzo.

    Por la tarde, tras dar una vuelta por la ribera del lago (no os perdáis los hermosos barcos de vapor movidos por palas giratorias), montamos en un funicular y ascendimos hasta el casco viejo de Lausana. A través de escaleritas y el Grand Pont, de 180 metros de altura, alcanzamos la parte superior del núcleo urbano, coronado por el castillo de St. Maire y la catedral de Notre Dame. Si camináis por la colina justo al ocaso, tendreís unas increíbles vistas de la ciudad y el lago Lemán.




    Cerrar Ruta 1


berna Ruta 2: Noroeste de Suiza

Fribourg, Berna y Solothurn
Tercer día

    El noroeste de Suiza, formado por cantones de habla germana, tiene como principal atractivo el lago de Neuchatel. En cuanto a poblaciones, Fribourg y la capital del país, Berna, son las dos urbes que ningún viajero debería perderse. En mi ruta también visité Solothurn, a orillas del río Aare.


    berna berna
    Berna


    Ruta

    • Trayectos:
      1/ De Lausana a Fribourg.
      2/ De Fribourg a Berna.
      3/ De Berna a Solothurn.
    • Alojamiento: Albergue juvenil de Solothurn.
    • Lo mejor:
      - Pasear por Fribourg sin rumbo fijo.
      - El casco viejo de Berna.
      - El apacible casco viejo de Solothurn.
    • Lo peor:
      - El albergue juvenil estaba muy lleno. Casi nos quedamos sin plazas.
      - No pudieron arreglar el pinchazo en Lausana. Me dijeron que fuera al aeropuerto de Zúrich o al de Ginebra.

    Por la mañana, antes de abanadonar Lausana, me acerqué a una oficina de la casa de alquiler para tratar el tema del pinchazo y me dijeron que me desplazara al aeropuerto de Ginebra o al de Zúrich. Elegí la segunda opción, pero eso sería unos días más tarde, tras abordar antes el corazón de Suiza. Así pues, montados en el Focus familiar y partimos por autopista hacia Fribourg, la capital del cantón homónimo, ciudad de origen medieval que aún coserva 14 torres de su antigua muralla.

    Tardamos una hora y cuarto en cubrir la ruta (a 80 km/h). Estacioné el coche cerca de la estación de tren, en zona azul, por espacio de dos horas. A continuación, apremiados por el dichoso parquímetro, enfilamos por la calle principal (Grand Rue) que conducía a la bonita plaza del Ayuntamiento, presidida por una curiosa fuente de origen medieval. Seguidamente vimos la catedral gótica de San Nicolás y luego nos asomamos al Pont de Zaehringen (no apto para los que sufren de vértigo) para contemplar el barrio medieval de Auge. Esto fue quizá lo mejor de Fribourg.

    La siguiente etapa nos llevó, en media hora, hasta Berna, la capital del país. Como íbamos a estar más de dos horas, estacionamos el vehículo en un aparcamiento de varias plantas próximo a la estación central de ferrocarril. Dedicamos las siguientes horas a serpentear por las calles del casco viejo, recargado de fuentes medievales, calles porticadas y torres como la del Reloj, con autómatas que aparecen a las horas en punto. Al final de la calle que divide en dos el alargado casco antiguo, junto a un meandro del río Aare, vimos el foso de los osos (Bärengraben), que irremediablamente, pese a las protestas de los ecologistas, sigue en su lugar año tras año.

    Para pasar la noche, decidimos abandonar la ciudad y marchar 60 kilómetros al norte, a una ciudad que también está bañada por el río Aare: Solothurn. Nos hospedamos en el albergue de juventud, levantado junto al río, y con la fresca marchamos a descubrir esta límpida y tranquila urbe de aire afrancesado. En el núcleo antiguo contemplamos una parte de las murallas, diversas fuentes, estatuas, la catedral y la fabulosa torre del Reloj, del siglo XII.




    Cerrar Ruta 2


centrosuiza Ruta 3: Centro de Suiza

Interlaken, Grindelwald, Sarnen y Lucerna
Cuarto día

    La región de Berna, bañada por el río Aare, se extiende por el centro de Suiza. Al sur se elevan los Alpes berneses, con picos que superan los cuatro mil metros de altitud, todo un aliciente para los amantes de la naturaleza, y Grindelwald es la principal población desde la que explorar la zona.


    centrosuiza centrosuiza
    Grindelwald


    Ruta

    • Trayectos:
      1/ De Solothurn a Interlaken.
      2/ De Interlaken a Grindelwald.
      3/ De Grindelwald a Lucerna.
      4/ De Lucerna a Zúrich.
    • Alojamiento: Hotel Fórmula 1 de Zúrich.
    • Lo mejor:
      - El glaciar Grindelwald.
      - La vista panorámica desde Gauben.
      - El núcleo medieval de Lucerna.
    • Lo peor:
      - En Suiza no te libras de la zona azul ni en la alta montaña.
      - No encontré aparcamiento cerca del hotel, en Zúrich, y dejé el coche en una plaza preasignada en el interior de una empresa.

    1/ Alpes Berneses

    Partimos de Solothurn muy pronto, incorporándonos a la autopista número 1 en dirección sur. A la altura de Berna tomamos la autopista 6 hacia Interlaken, que dista unos sesenta kilómetros de la capital. Por el camino hicimos un alto para fotografiar el Thunersee, el primero de los dos grandes lagos que rodean Interlaken. La visita a esta pintoresca ciudad vino precedida de un fuerte aguacero. En la oficina de información turística, aparte de guarecernos, conseguimos algunos folletos de Grindelwald y los Alpes Berneses.

    Recorrimos a pie el pequeño casco antiguo de Interlaken, que está atravesado por el río Aare y por un gigantesco canal de desagüe proveniente del lago Brienzer. Aquí sobrados de agua y en España pasando penurias por culpa de la sequía, en fin. Vimos maravillosas casonas, iglesias con el típico tejado acabado en punta y, cerca de la estacíón de tren del oeste, nos aprovisionamos de comida y bebida en un supermercado. Ya estábamos listos para ir a la montaña.

    Al sur de Interlaken se levanta la cordillera de los Alpes Berneses, con cimas que superan los cuatro mil metros de altitud. En la cara norte, entre praderas sacadas de un capítulo de Heidi, se encuentra Grindelwald, estupenda estación invernal que cuenta con un ferrocarril de alta montaña y con varios glaciares. Nosotros nos acercamos a la base del glaciar Grindelwald, al que se accedía por unas escaleritas de madera, previo pago del correspondiente tíquet, claro está, pues para eso estábamos en Suiza. Por cierto, también tuvimos que pagar por estacionar el coche en un solar ubicado al final de la carretera.



    2/ Lucerna

    Tras almorzar en un merendero junto al río, en mitad de la pradera, partimos de Grindelwald hacia el lago de los Cuatro Cantones. Por el camino, superado el puerto de Glauben (1.611 m) por la Nacional 4, nos quedamos asombrados al descubrir un hermoso paisaje de alta montaña. Nos detuvimos junto a la carretera, en un mirador, para contemplar el lago de Lungern y Sarnen.

    La Nacional 4 nos condujo hasta una maravillosa ciudad que yo ya conocía de una anterior visita: Lucerna. Asentada entre el río Reuss y el lago de los Cuatro Cantones, la urbe destaca por su casco antiguo medieval, repleto de fuentes, plazas como Kapellplatz o Weinplatz (del Vino), por la torre del Reloj (1535), y sobre todo por sus puentes de madera. El más famoso es el Kapellbrücke (Capilla), del siglo XIV; tiene 200 metros de longitud, una torre octogonal (Torre del Agua) del año 1350 y pinturas en el techo.

    Debimos quedarnos a dormir en Lucerna, una de las ciudades más bonitas de Suiza. Pero ya habíamos reservado una habitación en el hotel Fórmula 1 de Zúrich. Por eso, a las siete de la tarde, muy a nuestro pesar, nos incorporamos a la autopista 14 y enfilamos hacia el norte. Media hora más tarde alcanzamos el extrarradio de Zúrich. Tuvimos que preguntar un par de veces antes de localizar el hotel, en las inmediaciones del aeropuerto.




    Cerrar Ruta 3


nortesuiza Ruta 4: Norte de Suiza

Zúrich, Winterthur, Schaffhausen, Rheinfall y Stein-am-Rhein
Quinto y sexto día

    Esta etapa transcurre por el norte de Suiza, una región capitaneada por Zúrich, la ciudad de los negocios. Cerca de Schaffhausen, junto a la frontera alemana, el río Rin forma una espectacular y sonora cascada. Merece la pena contemplarla.


    nortesuiza nortesuiza
    Colina Lindenhof. Zúrich


    Ruta

    • Trayectos:
      - Tren aeropuerto-Zúrich (i/v).
      1/ Del aeroperto a Winterthur.
      2/ De Winterthur a Schaffhausen y Rheinfall.
      3/ De Rheinfall a Stein-am-Rhein.
    • Alojamiento: Albergue juvenil de Rheinfall.
    • Lo mejor:
      - Visitar Zúrich al margen del coche.
      - La catarata Rheinfall y su albergue (dimos con él de casualidad).
      - Stein-am-Rhein, ciudad de cuento.
    • Lo peor:
      - Casi me multan por estacionar el coche toda la noche en una empresa, en una plaza asignada a un empleado.

    5º día: Zúrich y Rheinfall

    El hotel Fórmula 1 ofrecía un desayuno escaso pero suficiente. Tras sacar el coche de la empresa donde lo aparqué y romper el "aviso de multa" que encontré en el parabrisas, me dirigí al aeropuerto para solucionar el tema del pinchazo (aún circulaba con la rueda de repuesto). El empleado me dijo que me darían otro coche, pero que debía esperar hasta la tarde porque no tenían ninguno disponible. Esto fue lo mejor que nos pudo pasar: visitar Zúrich sin tener que desplazarnos en coche.

    Poco antes de las once, montamos en un estupendo Intercity y en diez minutos nos presentamos en la ajetreada estación central de Zúrich. Comenzamos la visita callejeando junto al río Limmat, descubriendo algunos restos de calzada romana, la catedral, el Ayuntamiento y, por último, paseando por la orilla del lago de Zúrich. Más tarde, recorrimos la parte más vieja del casco antiguo bajo una incesante lluvia. Subimos a la colina de Lindenhof, de origen romano, para contemplar las mejores vistas de Zúrich y el río Limmat, y a la hora de almorzar marchamos a la estación de tren, donde abundaban los puestos de comida rápida.

    Un rápido tren Intercity nos transportó hasta el aeropuerto en diez minutos. Pasadas las cuatro de la tarde montamos en un nuevo vehículo, un Opel Vectra familiar, y partimos hacia la medieval y amurallada Winterthur, cuyo casco antiguo, convertido en zona peatonal, recorrimos a pie pausadamente. Aparte de sus viejas casas y la muralla, la ciudad destacaba por su Ayuntamiento, un edificio del siglo XVIII de estilo neoclásico.

    A las siete de la tarde marchamos hacia el norte del país, al encuentro del río Rin. Nos detuvimos en Schaffhausen, junto a la frontera alemana, con la intención de localizar un hotel o albergue en donde pasar la noche. Pero todo estaba ocupado y las habitaciones que quedaban libres estaban por las nubes. Aprovechamos la ocasión para visitar la ciudad, célebre por su plaza del mercado, por sus casas antiguas y por la catedral.

    Según la información que llevábamos, en Rheinfall existía un albergue juvenil (castillo de Laufen), y como teníamos la intención de visitar las cataratas, decidimos probar suerte. Rheinfall se encuentra a 3,5 km al sur de Schaffhausen, en un meandro del río Rin. Al llegar matamos dos pájaros de un tiro: el albergue tenía camas de sobra y desde el patio del castillo, del siglo XIII, se podía acceder a la orilla suiza de las cataratas del Rin, un salto de 150 metros de amplitud y 25 m. de alto por el que suelen caer 700.000 litros por segundo. La cena junto a la catarata, en un merendero, puso el colofón a una estupenda jornada.




    6º día: Stein-am-Rhein

    Al día siguiente, tras tomar un exquisito desayuno (estaba incluido en el precio), iniciamos nuestro periplo para remontar el Rin hasta su nacimiento. La primera parada, a 19 km. al este de Schaffhausen, la realizamos en Stein-am-Rhein, uno de los pueblos más pintorescos de Suiza, un burgo medieval que gira en torno a la plaza del Ayuntamiento. No os perdáis las fachadas decoradas con pinturas y frescos.


    stein
    Stein-am-Rhein
    stein
    Stein-am-Rhein
    stein
    Stein-am-Rhein


    Cerrar Etapa 4


vallerin Ruta 5: Valle del Rin

Sankt Gallen, Vaduz (Liechtenstein), Chur, Andermatt y Hospental
Sexto día

    El alto valle del Rin ocupa una buena parte del este de Suiza y hace frontera con Alemania, Austria y Liechtenstein. En esta etapa describo mi periplo desde el bonito pueblo de Stein-am-Rhein hasta el nacimiento del río, en el puerto de Oberalp.


    vallerin vallerin
    Lago Boden o Constanza


    Ruta

    • Trayectos:
      1/ De Stein-am-Rhein a Sankt Gallen.
      2/ De Saint Gallen a Vaduz (Liechtenstein).
      3/ De Vaduz a Chur.
      4/ De Chur a Andermatt y Hospental.
    • Alojamiento: Albergue juvenil de Hospental.
    • Lo mejor:
      - El albergue de Hospental: acogedor y buen trato.
      - Las vistas desde el puerto Oberalp, con el tren Glacier Exprés.
    • Lo peor:
      - Vaduz, la capital de Liechtenstein. Una ciudad sosa y gris, repleta de bancos por doquier.

    La etapa más maratoniana de todas, remontar el río Rin hasta su nacimiento, había comenzado en Rheinfall. De buena mañana, tras habernos detenido en Setein-am-Rhein, uno de los pueblos más bonitos de Suiza, alcanzamos la orilla meridional del lago Boden o de Constanza, fronterizo con Alemania (es suya toda la orilla septentrional) y Austria (es suya la orilla oriental).

    Al sur del lago Boden, avanzando por una carretera local entre suaves colinas, vía Amriswil, llegamos a Sankt Gallen, donde, como ya era costumbre, nos recibió una incómoda lluvia. Estacionamos el coche en zona azul, nos colocamos los chubasqueros y nos dispusimos a recorrer el casco antiguo, plagado de fuentes y casonas, del siglo XV, de varios estilos arquitectónicos y coloridas fachadas. Visitamos también la catedral y la zona peatonal.

    Más tarde, bajo un fuerte aguacero, partimos de St. Gallen hacia el este por la Autopista 1. A la altura del lago Boden enlazamos con la autopista 13 en dirección sur, por un trazado que sigue el valle del Rin. En menos de media hora nos presentamos en Vaduz, la capital del diminuto estado de Liechtenstein, un país que cuenta con 30.000 almas y 80.000 empresas. "Je, esto huele a paraíso fiscal", pensará más de uno. Pues efectivamene, durante el recorrido que realizamos por la calle principal sólo vimos bancos y algún que otro restaurante. Me costó horrores tomar una foto decente. En lo alto de una montaña divisamos el castillo medieval, que aún sirve de residencia a los príncipes herederos.

    Regresamos a la autopista 13 cruzando el Rin por un nuevo puente, y 30 kilómetros después, avanzando siempre en dirección sur, llegamos a Chur, la capital del cantón de los Grisones, el más grande de Suiza. Estacionamos el coche en zona azul, muy cerca del casco antiguo y de la estación de tren, y en el plazo de una hora recorrimos las principales calles de una ciudad, que si bien carece de grandes museos y monumentos, cuenta con bonitas callejuelas medievales y una imponente catedral (de Santa María).

    La parte final de esta larga etapa nos llevó a remontar el valle del río Rin por la carretera 19. A 30 kilómetros de Chur, en mitad de un agreste paisaje montañoso, apareció Flims, una importante estación de esquí, y más arriba, cerca del nacimiento del Rin, superamos entre placas de hielo el frío puerto de Oberalp, a 2.044 metros de altitud. El sinuoso y lento descenso, inmersos en una espesa niebla, finalizó en Andermatt, otra reputada estación de esquí ubicada a orillas del río Reuss. Era temporada baja, pero los precios de los hoteles estaban por las nubes. Según nuestra guía, a cinco kilómetros, en Hospental, existía un albergue de juventud, y hasta allí que nos fuimos. El precio, la casa y el trato humano fueron geniales. Y el pueblo, encajonado en un valle en la cabecera del Reuss, entre altas montañas cubiertas de nubes bajas al pie del puerto de San Gotardo, resultó ideal para relajarnos.




    Cerrar Ruta 5


zermat Ruta 6: Valles del Ródano y de Zermatt

Glaciar del Ródano, Zermatt, tren de Gornergrat y Sion
Séptimo día

    La última etapa de mi paso por Suiza comprende realmente dos jornadas. La primera transcurre en Zermatt, a los pies de los glaciares del Monte Rosa y el Cervino, dos míticas cimas alpinas, y la segunda jornada, antes de regresar a Ginebra, se desarrolla en Chamonix (Francia), a la sombra del Mont Blanc, el techo de los Alpes.


    zermat zermat
    Tren Gornergrat


    Ruta

    • Trayectos:
      1/ De Hospental a Täsch.
      2/ De Täsch a Zermatt (tren).
      3/ Tren cremallera de Gornergrat.
      4/ De Zermatt a Sion (coche).
    • Alojamiento: Albergue juvenil de Sion y albergue juvenil de Ginebra.
    • Lo mejor:
      - El glaciar del Ródano.
      - Zermatt y el tren cremallera de Gornergrat.
      - Los glaciares del Monte Rosa.
    • Lo peor:
      - Precios abusivos para ver más de cerca el glaciar del Ródano.

    1/ Alto Ródano y Zermatt

    Teníamos por delante una jornada muy montañosa. Comenzamos la mañana desayunando en el albergue y charlando en castellano con los anfitriones. Partimos por la carretera 19 hacia el oeste, remontando el río Reuss hasta su nacimiento, en el puerto de Furka (2.431 m). Muy cerca nos aguardaba el parquing gratuito del glaciar del Ródano. En el interior de la tienda de souvenirs existía un acceso hasta la lengua de hielo, pero el precio era desorbitado. Desde el balcón del comercio pudimos avistar la parte baja del glaciar de forma gratuita.

    La carretera 19 descendía vertiginosamente junto al cauce del Ródano, atravesando bonitos pueblos de alta montaña. Estuvimos a punto de detenernos por el camino para tomar un funicular que nos llevara al glaciar Aletsch, el más largo de Europa continental, pero desestimamos la opción para aprovechar mejor nuestra estancia en Zermatt.

    Pasada la población de Visp, viramos a la izquierda y entramos en el valle de Zermatt por una carretera local, con rampas del 10%, que sigue la vía del tren Glacier Express y que concluye en Täsch. Estacionamos el coche en un megaaparcamiento y a continuación nos desplazamos en tren hasta Zermatt, que junto a St. Moritz, forma uno de los conjuntos esquiables más selectos de Suiza. En Zermatt, además, es posible contemplar a simple vista el monte Matterhorn o Cervino, con su característica forma piramidal.

    Nota: Zermatt es la única población de Suiza que tiene restringido el acceso a vehículos de combustión. Si quieres visitarla tendrás que aparcar el coche en Täsch y coger obligatoriamente el tren, a no ser que quieras realizar una pateada de diez kilómetros. En Zermatt te podrás desplazar en minúsculos vehículos eléctricos y, si vas en invierno, podrás montar en trineos tirados por caballos.



    2/ Tren de Gornergrat

    Uno de los atractivos de Zermatt lo constituye el tren cremallera de Gornergrat, que sube a 3.100 metros de altitud y que te permite contemplar los glaciares del Monte Rosa y del Gornergrat.

    Nota: El billete del tren de Gornegrat, de ida y vuelta, es bastante caro pero te da la opción de apearte en todas las estaciones del recorrido sin que ello incremente el precio. Vale la pena montar en uno de los ferrocarriles más altos de Europa para contemplar uno de los mejores paisajes alpinos de Suiza.

    Como cabía esperar de un amante de los trenes como yo, montamos en este estupendo ferrocarril y ascendimos de un tirón hasta la última estación, en Gornergrat. Arriba, a 3.090 metros de altitud, comtemplamos atónitos y a vista de pájaro el Monte Rosa (4.634 m) y su magnífico glaciar. A continuación, tras visitar el pequeño museo que se esconde en el edificio de la estación, descendimos a pie por un sendero (no revierte ninguna dificultad) que iba paralelo al glaciar Gornergrat. Más abajo, tras realizar un pequeño almuerzo con unas vistas de infarto, cogimos el tren en la estación de Rotenboden y nos apeamos en Riffelberg, estación establecida en una hermosa pradera ocupada en parte por un hotel de lujo. El lugar era ideal para contemplar desde las alturas Zermatt y su hermoso valle.

    De regreso a Zermatt, empleamos unos buenos minutos en pasear distendidamente por la calle principal, asediada de turistas y repleta de tiendas de regalos y bares con terraza.



    3/ Sion

    A media tarde, cogimos el tren de vuelta a Täsch, montamos en el coche y enfilamos valle abajo al encuentro del Ródano, cerca de Visp. La N9 nos condujo por el valle del Ródano hasta Sion, población de aire afrancesado donde habíamos determinado pasar la noche. Una vez localizado el albergue juvenil dimos una vuelta por el municipio, que se levanta en torno a una colina coronada por el imponente castillo de Tourbillon.

    sion
    Sion


    Cerrar Ruta 6


alta saboya Ruta 7: Alta Saboya (Francia)

Chamonix, glaciar Bossons y Ginebra (Suiza)
Octavo y noveno día








Una semana por Europa



Sicilia

Sicilia y Malta, emplazadas en el Mediterráneo central, son las dos islas que recorrí a mediados del primer decenio de este nuevo siglo. La primera ostenta el título de isla más grande del Mediterráneo y la última, integrada en un archipiélago junto a los islotes de Comino y Gozo, es uno de los estados más diminutos de Europa. Nueve días debían ser suficientes para llevar a cabo mi plan.


Mapa Sicilia Etna
Monte Etna

Consejos e información útil

Cómo dar la vuelta a la isla en coche y sobrevivir:

  • Los sicilianos son unos locos al volante. Adelantan en línea continua, por lo que debéis prestar mucha atención a la carretera.
  • Llevad cuidado con los cruces sin semáforo. El primero que llega pasa.
  • Si encontráis caravana en una atopista de dos carriles y los coches la ocupan de forma que se convierta en una vía de cuatro o cinco carriles, no os preocupéis, es norma de la casa.
  • En algunas zonas arqueológicas encontraréis "gorrillas" que os pedirán dinero por vigilaros el coche. Aunque paguéis, no dejéis nada de valor en el interior del vehículo. A nosotros nos birlaron dos fundas de cámara en Taormina.
  • Las autopistas A29 y A29D (occidente de Sicilia) son gratuitas.
  • Si vais en verano, olvidaros de conseguir hielo junto a la carretera. No tienen ni en las gasolineras.

Y al margen del coche:

  • Si hay conciertos en Catania, evitad dormir en el albergue juvenil Agorá. Suelen tocar en la plaza que hay frente al edificio. Y además, dormiréis junto a las vías del tren.
  • Los sicilianos son muy amables y serviciales. Si os habéis perdido no dudéis en preguntarles.
  • Los billetes de autobús salen más baratos si los compráis fuera del vehículo. En Pozzallo los adquirimos en un bar.
  • En la costa jónica, entre Taormina y Mesina, es complicado encontrar alojamiento en temporada alta, o sea, en verano.
  • Con los carnés de alberguista y de estudiante conseguiréis descuentos en recintos arqueológicos.
  • En Sicilia es costumbre pedir botellas de litro o litro y medio para almorzar o cenar.
  • No os vayáis de Sicilia sin probar las pizzas, el licor de chocolate y las empanadas rellenas de queso fresco.
  • Si os acercáis al sur de la isla y disponéis de tiempo, os aconsejo que paséis una par de días en MALTA. Yo embarqué desde Pozzallo. Tened en cuenta que el puerto está a tres kilómetros del municipio.


Mapa completo de la ruta





Etapas de la ruta



costa jónica Ruta 1: Costa jónica

Catania, Monte Etna, Giardini, Taormina, Alessio-Sículo y Mesina
Del primer al tercer día

    La costa jónica de Sicilia cuenta con hermosas playas y con tres grandes ciudades: Mesina, Catania y Siracusa. Aquí se encuentra el techo de la isla, el monte Etna, de 3.329 metros, que alberga el volcán más activo de Europa.


    costa jonica etna
    Monte Etna


    Ruta

    • Trayectos:
      - Avión Barcelona-Catania.
      - Autobús (i/v) a la "Playa" de Catania.
      1/ De Catania al monte Etna (coche).
      2/ Del monte Etna a Giardini-Naxos y Taormina (coche).
      3/ De Taormina a Alessio Sículo (coche).
      4/ De Alessio a Mesina (coche).
    • Alojamientos:
      - Albergue juvenil Agorá de Catania.
      - Hotel Villamare de Alessio Sículo.
    • Lo mejor:
      - El mercado de Catania.
      - Piano Provenzano, a los pies del volcán Etna.
      - La playa Giardini-Naxos. ¡Qué aguas!
      - La villa de Taormina.
    • Lo peor:
      - El albergue juvenil Agorá. No pegamos ojo por culpa del ruido.
      - Plaga de moscas en el merendero del Etna (Pineta Ragabo).
      - No encontramos hielo ni en las gasolineras.
      - El "gorrilla" de Taormina. Nos cobró 5€ por "vigilar" el coche.
      - Nos costó encontrar alojamiento al norte de Taormina.

    Primer día: Catania

    Aterrizamos en el aeropuerto Fontanarossa de Catania a las cuatro de la madrugada, milagrosamente para nosotros, con dos horas de retraso sobre el horario previsto, aunque no pegamos ojo. Una hora más tarde tomamos el primer autobús que unía el aeropuerto con Catania. Desayunamos en la estación de tren y a continuación, en pleno casco viejo, reservamos tres camas en el albergue juvenil Agorá. Esa mañana paseamos por el casco viejo de la ciudad. Vimos el animado mercado, el Duomo y entramos en el teatro Romano.

    Por la tarde, tomamos el autobús y marchamos a relajarnos a la Playa (literalmente) de Catania, repleta de casetas privadas y de acceso complicado, aunque nosotros conseguimos alcanzar la arena sin problemas. De regreso al albergue, comprobamos con horror que esa noche la plaza acogía un concierto de rock. Entre la música y las vías del tren, apenas pegué ojo.




    2º día: Monte Etna

    El segundo día, tras montar en el coche de alquiler que habíamos reservado por cinco días (un Lancia Ipsilon), enfilamos raudos hacia el norte de la isla por la costa jónica (ctra. S-114). Nuestro objetivo era el monte Etna. En la ofinica turística de Linguaglossa, conseguimos información sobre el parque del Etna. Iniciamos el ascenso al monte Etna por la cara norte, por la carretera que serpenteaba entre la espesa pineda Ragoba. En la cota 1.800 alcanzamos la parte inferior de la estación de esquí de Piano Provenzano, que había sido asolada por una colada de lava. Desde allí, el humeante cráter del volcán estaba a tiro de piedra. Durante el descenso paramos en un merendero de la pineda Ragoba y nos zampamos unos bocatas en compañía de un enjambre de odiosas moscas.

    Después del almuerzo y del descenso del Etna, alcanzamos la carretera de la costa. En Giardini-Naxos, hicimos un alto para bañarnos en una estupenda playa de guijarros y unos kilómetros después llegamos a Taormina, villa medieval fundada por los griegos y conquistada por los romanos siglos después. A visitar: el teatro Griego del siglo III a.C., el corso Umberto I, la plaza del Duomo, la villa Comunale y, por supuesto, los miradores que apuntan al Etna y a la costa. Taormina es una de las ciudades más hermosas de la isla y alojarse en ella resultaba muy caro; por eso, al caer la noche, partimos hacia el norte por la carretera del litoral. En el paseo marítimo o lungomare de Alessio-Sículo encontramos camas libres en el hotel Villamare. Desde la playa pudimos divisar la punta de la bota italiana, en Calabria.




    Tercer día: Mesina

    Después de desayunar, iniciamos la tercera jornada desplazándonos hacia el norte. Atravesamos multitud de poblaciones sin apenas intervalo entre ellas, con la consiguiente pérdida de tiempo. A las once de la mañana llegamos a Mesina. Estacionamos en la plaza de la Unión Europea y acto seguido nos desplazamos a pie hasta el puerto, frente a la columna Votiva. A continuación nos adentramos por las calles del centro. Vimos la fuente de Orione y visitamos el interior del Duomo, de estilo normando, una de las catedrales más bonitas de Sicilia, que destaca por la preciosa torre del Reloj.

    mesina
    Columna Votiva
    mesina
    Torre del Reloj. Duomo
    mesina
    Torre del Reloj. Duomo


    Cerrar Ruta 1


costa tirrena Ruta 2: Costa tirrena

Gioiosa Marea, Cefalú y Palermo
Tercer y cuarto día

    La costa tirrena abarca desde el norte de Mesina, en el extremo oriental de Sicilia, hasta el cabo de San Vito (extremo occidental), puntos que nosotros visitamos. La costa oriental es más abrupta y a partir de Cefalú aparecen grandes bahías, como la de Palermo y Castellammare.


    costa tirrena Palermo
    Duomo de Palermo


    Ruta

    • Trayectos:
      1/ De Mesina a Gioiosa Marea.
      2/ De Gioiosa Marea a Cefalú.
      3/ De Cefalú a Palermo.
    • Alojamiento: Albergue juvenil de Palermo.
    • Lo mejor:
      - El restaurante "La Piazzetta", en Marea Gioiosa. Buen trato y excelente comida. Una joven comensal se acercó a la mesa para preguntarnos en castellano si necesitábamos ayuda.
      - El palacio de los Normandos de Palermo.
      - La catedral de Cefalú.
    • Lo peor:
      - El albergue juvenil de Palermo era en realidad un Bed & Breakfast. No admitía descuentos con el carné alberguista.

    Tercer día: Costa tirrena

    Esa mañana habíamos partido de Alessio-Sículo y visitado Mesina (Ver Ruta 1).

    A las doce y media nos incorporamos a la S-113, carretera que dicurre por todo el litoral tirreno. La orografía era mucho más abrupta que en la costa este; la vía trazaba muchas curvas para sortear continuos cabos y ensenadas. Anhelábamos bañarnos en alguna cala, pero no íbamos bien de tiempo.

    Pasamos por Barcellona y a partir del Cabo Calavá la carretera se estrechó mucho, con tramos que se asomaban a vertiginosos acantilados. A lo lejos avistamos las islas Eolias. Poco después, a las 14:30, paramos a comer en Gioiosa Marea. Localizamos el restaurante La Piazzetta, de excelente relación calidad/precio. Al abonar la cuenta nos invitaron a licor de chocolate. Incluso una comensal se ofreció a ayudarnos en cualquier cosa que necesitáramos. Qué detalle.

    A las cinco y media, dos horas después de haber partido de Gioiosa, llegamos a Cefalú, popular villa turística que combina playa con extraordinarios atractivos culturales. Uno de ellos es el magnífico Duomo (siglo XII), una de las joyas de la arquitectura arábigo-normanda de Sicilia. Otro atractivo lo constituye, sin lugar a dudas, las calles, plazas e iglesias de esta idílica ciudad de origen medieval. Recorrimos el casco viejo hasta el puerto y una parte de su larga playa de arena. Nos habríamos dado un baño si las aguas no hubieran estado tan revueltas. Fue una pena.


    cefalu
    Playa de Cefalú
    cefalu
    Duomo de Cefalú

    Poco antes de las siete nos incorporamos a la carretera S-113 en dirección oeste. Una hora y pico más tarde llegamos al área metropolitana de Palermo, repleta de extensas poblaciones. Tardamos una eternidad en cruzarlas. Finalmente, a las nueve de la noche, penetramos en la caótica Palermo. Preguntamos un par de veces antes de localizar, cerca de la plaza de la Independencia, un supuesto albergue juvenil que resultó ser un Bed & Breakfast. El precio era caro, 85€ por habitación triple, pero decidimos quedarnos. Estábamos muy cansados para buscar otro alojamiento.


    Cuarto día: Palermo

    A la mañana siguiente, tras tomar el desayuno en el hotel, partimos a pie hacia el centro de Palermo. La ciudad cuenta con interesantes edificios y monumentos y el primero que visitamos, en la plaza de la Independencia, es el Palacio de los Normandos, sede del parlamento siciliano. En la antigüedad fue castillo bizantino y morada de los reyes de Aragón. En su interior contemplamos la Capilla Palatina (del año 1140), de estilo árabe-normando, decorada con mosaicos de mármol con incrustaciones en oro. El escudo aragonés también estaba presente. A continuación visitamos la catedral o Duomo (año 1184), que alberga tumbas de reyes sicilianos y la diadema imperial de Constanza de Aragón (del siglo XII). Poco después, marchamos por el Corso Vittorio Emanuele en dirección al puerto. Vimos la famosa esquina de los Cuatro Cantos (tiene la figura de un rey aragonés en cada esquina), la Fontana Pretoria y las iglesias de San Cataldo y La Martorana.





    Cerrar Ruta 2


segesta Ruta 3: Noroeste de Sicilia

Segesta, Érice, Trápani y San Vito lo Capo
Cuarto y quinto día

    Esta etapa transcurre por el noroeste de Sicilia, un territorio cuajado de interesantes localizaciones: las ruinas de Segesta, la ciudad fantasma de Érice y la exquisita playa de San Vito lo Capo, que se asoma a los mares Tirreno y Mediterráneo.


    segesta segesta
    Segesta


    Ruta

    • Trayectos:
      1/ De Palermo a Segesta.
      2/ De Segesta a Érice y Trápani.
      3/ De Trápani a San Vito.
    • Alojamiento: Hotel Aosta de Trápani.
    • Lo mejor:
      - Las ruinas griegas de Segesta.
      - La playa de San Vito.
      - El hotel Aosta. Excelente relación calidad/precio.
    • Lo peor:
      - Una niebla espesa cubría Érice.

    4º día: Segesta y Érice

    La mañana de la cuarta jornada la habíamos dedicado a descubrir Palermo, la ciudad más grande de Sicilia. (Ver Ruta 2)

    Poco antes de las dos de la tarde, tras recuperar las mochilas del hotel, partimos de Palermo hacia el oeste por las autopistas A-29 y A-29D (gratuitas). Sesenta kilómetros nos separaban de nuestra siguiente visita, Segesta, uno de los recintos arqueológicos de origen griego más famosos de la isla. Aquí, bajo un acusado calor, descubrimos un templo dórico del s. V a.C. que se conservaba en perfecto estado y, encaramado en lo alto de una colina, un teatro griego del siglo III a.C.

    La autopista A-29D nos condujo hasta las afueras de Trápani, la ciudad más grande de la parte occidental de la isla. Pero antes de visitarla, nos propusimos localizar un albergue juvenil que nos indicaba la guía. Durante la infructuosa búsqueda acabamos encaramados en una empinada calle sin salida, a los pies de una montaña. El lugar resultó ideal para realizar un almuerzo tardío. Poco después, al descubrir que el albergue había echado el cierre, ascendimos por una tortuosa carretera hasta Érice, población de origen medieval, del siglo XIV, asentada en lo alto de un peñasco, a más de 800 metros de altitud. El municipio estaba cubierto por una espesa y húmeda niebla, lo que le daba un aspecto de ciudad fantasma. Recorrimos sus empedradas calles peatonales hasta la iglesia Matrice y el castillo Normando, que parecía surgir de las tinieblas.

    A última hora de la tarde, localizamos en las afueras de Trápani el sencillo hotel Aosta, de dos estrellas. Una vez nos instalamos en él, cogimos el coche y marchamos al centro de la ciudad. Cenamos unas pizzas en un restaurante de una animada plaza del casco viejo, entre alegres comensales que se expresaban a gritos.



    5º día: San Vito

    El quinto día, tras desayunar en la habitación del hotel, nos apresuramos en ponernos en ruta. Partimos de Trápani hacia el norte por la carretera de la costa. Una hora y 40 kilómetros después alcanzamos San Vito lo Capo, playa que nos recomendaron el día anterior. Ante nosotros apareció una hermosa cala de aguas limpias y cristalinas, cubierta de arena fina y blanca. Pasamos toda la mañana en esta estupenda playa y a la hora de comer marchamos hacia nuestro siguiente destino en el sur de la isla: Selinunte (Ver Ruta 4). Al llegar al cruce de la carretera que une Trápani con Castellammare (SS-187), nos detuvimos en un merendero para almorzar. Poco después enfilamos hacia la autopista A-29 vía Castellammare, población que cuenta con un imponente castillo.


    sanvito
    San Vito lo Capo
    sanvito
    San Vito lo Capo


    Cerrar Ruta 3


agrigento Ruta 4: Costa mediterránea

Selinunte, Agrigento, Marina de Ragusa, Ragusa y Pozzallo
Del quinto al séptimo día

    El suroeste de Sicilia, bañado por el mar Mediterráneo, guarda exquisitas ruinas de origen griego. Selinunte y Agrigento son los dos recintos arqueológicos más importantes y su visita es más que aconsejable. El circuito concluye en Ragusa y Pozzallo, en el sur de Sicilia, ciudades donde respectivamente devolvimos el coche y embarcamos a Malta.


    agrigento agrigento
    Templo de la Concordia. Agrigento


    Ruta

    • Trayectos:
      1/ De Castellammare a Selinunte.
      2/ De Selinunte a Agrigento.
      3/ De Agrigento a Ragusa.
      4/ De Ragusa a Pozzallo (tren).
      5/ De Pozzallo a La Valeta, Malta (barco).
    • Alojamientos:
      - Hotel Pirandello Mare de Agrigento.
      - Hotel Jonio de Ragusa.
    • Lo mejor:
      - Las ruinas de Selinunte.
      - El valle de los Templos (Agrigento).
      - La playa de Marina de Ragusa.
      - Los empleados de la oficina Europcar de Ragusa. Nos buscaron un hotel económico y nos condujeron hasta él en coche.
      - Los habitantes de Pozzallo. Gente supermaja.
    • Lo peor:
      - El "gorrilla" que vigilaba el aparcamiento en el Valle de los Templos.
      - La playa de Licata. Agua muy sucia.
      - En Pozzallo, casi perdemos el ferry a Malta.

    5º día: Selinunte

    La mañana de la quinta jornada del viaje la habíamos dedicado a bañarnos en la hermosa playa de San Vito lo Capo (Ver Ruta 3).

    Después de almorzar tomamos la A-29 en dirección sur y a las cuatro de la tarde arribamos a Selinunte (el complejo cerraba a las siete), uno de los sitios arqueológicos más impresionantes de Sicilia y de la Grecia antigua. La ciudad fue fundada por los griegos en el año 651 a.C. y actualmente, para recorrerla más cómodamente existe la opción de alquilar bicicletas o cochecitos eléctricos. Nosotros nos movimos a pie por el extenso recinto. Vimos templos caídos, grandes columnas y también enormes lagartijas.
    El recinto está dividido en dos partes. Al otro lado del río Cottone, en lo alto de una loma, se encuentra la Acrópolis. Un empleado nos dijo que podíamos llegar hasta ella en nuestro coche por una carretera (strada dei templi). Y eso fue lo que hicimos. El yacimiento de la Acrópolis está próximo al mar, alberga edificios en ruinas, murallas y el único templo que se encuentra en pie. La visita valió la pena.

    Partimos de Selinunte a las seis de la tarde. Nos incorporamos a la carretera de la costa mediterránea (S-115), y una hora y media más tarde (mucho antes de lo que yo me imaginaba), alcanzamos Agrigento. La ciudad está encaramada en lo alto de una montaña, a unos cinco o seis kilómetros del mar y, como pudimos comprobar una vez alcanzamos el casco viejo, desde allí arriba existían unas vistas espléndidas del mar Mediterráneo y de los templos griegos (Valle de los Templos). Localizamos el hotel Pirandello Mare, de tres estrellas, y nos hospedamos en él. A continuación paseamos por la calle mayor del municipio. Vimos la catedral y desfilamos frente a la plaza de la estación de tren, repleta de subsaharianos que dormían en barracas. Con esta triste visión regresamos al hotel.




    6º día: Agrigento y Ragusa

    La sexta jornada comenzó muy pronto. Tomamos el capuchino de turno en el hotel y a las nueve nos presentamos en el Valle de los Templos, el recinto arqueológico de Agrigento, el más popular de Sicilia. En el aparcamiento nos espera el "gorrilla" de turno para pedirnos 2€. Discutí con él y conseguí que nos rebajara la tarifa a 1€. En fin. La carretera divide en dos el yacimiento de la vieja Akragas griega (fundada en el 581 a.C.). En la parte occidental admiramos el templo de Cástor y Pólux, del s. V a.C, y en la parte oriental, más extensa, vimos las tumbas paleocristianas y los dos templos más famosos: el templo de Hera y el templo de la Concordia (ambos del siglo V a.C.). Por último, junto a la carretera, contemplamos el viejo templo de Heracles (s. VI a.C.).



    A las once de la mañana nos pusimos en ruta por la S-115. Una hora más tarde alcanzamos Licata, población costera donde habíamos determinado darnos un baño. Atravesamos el pueblo por estrechas callejuelas hasta localizar la playa, pero estaba muy sucia, con aguas revueltas. Decidimos proseguir hacia el este y probar suerte en Marina de Ragusa. En esta población sí encontramos algunas playas interesantes y dimos buena cuenta de ellas. Poco nos importó que las aguas estuvieran un poco agitadas. Después de almorzar en el paseo marítimo, catamos otra playa del municipio y a las 17:45 partimos hacia el norte de la isla con la intención de devolver el coche.

    Tardamos quince minutos en alcanzar Ragusa, población ubicada a 600 metros de altitud, en un entorno muy montañoso. Devolvimos el coche con el depósito lleno y en la misma oficina nos procuraron un hotel económico, el Jonio. Otro empleado se ofreció a llevarnos hasta él en coche. Qué detalle. Por el camino paramos en dos estaciones, la de bus y la de tren, pues al día siguiente debíamos llegar a Pozzallo en uno de estos medios. El tren se ajustaba más a nuestros horarios.
    Una vez nos instalamos en el hotel, salimos a cenar. En un restaurante próximo a la catedral de San Giovanni pedimos pizzas, hamburguesas y la "bomba", una especialidad de la casa. Fuera llovía a raudales pero no cuando regresamos al hotel.


    ragusa
    Puente Capuchinos. Ragusa

    7º día: Pozzallo

    Al día siguiente, nos pegamos el madrugón del quince para tomar el tren de las 6:05. Una hora más tarde, después de habernos detenido en Módica y Scicli, arribamos a Pozzallo, la ciudad portuaria desde la que debíamos zarpar hacia Malta. En la calle que salía de la estación fuimos recogidos por un desinteresado lugareño que decidió acercarnos en coche hasta el centro. Qué amable. Una vez en la calle principal, descubrimos que el puerto se hallaba a tres kilómetros de distancia. Una florista se ofreció a llevarnos en su coche hasta las taquillas de Virtu Ferries. No aceptó dinero pero sí nuestro agradecimiento. Qué gente más amable.


    pozzallo
    Puerto de Pozzallo

    A las nueve de la mañana, con puntualidad, partimos hacia La Valeta, capital de Malta. Esta etapa del viaje la podéis seguir clicando en Ruta 5.



    Cerrar Ruta 4


malta Ruta 5: Malta

Pozzallo (Sicilia) y La Valeta (Malta)
Séptimo y octavo día

siracusa Ruta 6: Sureste de Sicilia

Pozzallo, Siracusa y aeropuerto de Catania
Octavo y noveno día

    Esta etapa, la última de nuestra circunvalación a la isla, nos trae de vuelta a Sicilia provenientes de Malta. Pasamos la noche en Pozzallo y al día siguiente, de regreso al aeroperto de Catania, hacemos un alto en Siracusa, en el litoral del mar Jónico.


    siracusa siracusa
    Teatro Griego de Siracusa


    Ruta

    • Trayectos:
      1/ De Pozzallo a Siracusa (bus)
      2/ De Siracusa al aeropuerto de Fontanarossa (Catania) (bus).
      - Avión Catania-Barcelona.
    • Alojamiento: Bed & Breakfast Garden House, en Pozzallo.
    • Lo mejor:
      - La zona arqueológica de Siracusa.
    • Lo peor:
      - En Pozzallo, casi perdemos el autobús a Siracusa.

    Un nuevo ferry nos trajo de vuelta a Pozzallo al final de la octava jornada, después de nuestra feliz estancia en Malta. Eran las 20:30 horas y ya había anochecido. En el puerto, un tipo nos ofreció un Bed & Breakfast (Garden House) en el centro de la ciudad y se ofreció a llevarnos en su coche sin compromiso. El precio (75€) y la casa nos convencieron. Nos instalamos en ella y luego salimos a cenar. Era nuestra última noche en Sicilia y elegimos un buen restaurante.

    La décima y última jornada comenzó en Pozzallo, subiendo al autobús in extremis. Partimos a las 9:50, con diez minutos de adelanto. A las dos horas justas de viaje llegamos a Siracusa, ciudad fundada en el 734 a.C. por colonos griegos que aún conserva maravillosos recintos arqueológicos. En Ortigia admiramos el templo de Apolo (s. VI a.C.), el edificio dórico más antiguo de Sicilia, y en Neápolis vimos las Latomías (cantera greco-romana), la cantera Oreja de Dionisio, el Teatro griego clásico más grande del mundo, un Anfiteatro romano y otras fastuosas ruinas.



    A las 18:05, con puntualidad, partimos hacia el aeropuerto de Fontanarossa, en Catania. El bus iba hasta la bandera, no obstante, ocupamos las primeras filas de asientos, lo que nos permitió contemplar el dantesco espectáculo en que se conviertió la carretera S-114 (dos accidentes, adelantamientos en línea continua...). Llegamos al aeropuerto de Fontanarossa a las 19:30 y a medianoche, con más de dos horas de retraso, volamos hacia Barcelona.



    Cerrar Ruta 5










Una semana por Europa



Rusia

Realizar un viaje a la gélida Rusia a finales de un mes de marzo puede ser una idea descaballeda. La Semana Santa de 2002 cayó precisamente en marzo y, ni corto ni perezoso, me decidí a contratar una sencilla estancia. Nueve días debían ser suficientes para visitar Moscú y San Petersburgo en un paquete que incluía traslado en avión desde Barcelona, tren nocturno y dos visitas panorámicas a ambas ciudades. Afortunadamente, el frío y la nieve no revistieron ningún obstáculo.


Moscú
Plaza Roja (Moscú)
San Petersburgo
Igle. Resurrección (S. Petersburgo)

Consejos e información útil

Cómo sobrevivir en Moscú y San Petersburgo:

  • Una buena opción para visitar estas ciudades es contratar un paquete cerrado que incluya los traslados y el alojamiento, con dos trenes nocturnos incluidos.
  • No os coléis en el metro. Las puertas de acceso se suelen cerrar súbitamente atrapandoos dentro.
  • En San Petersburgo existen furgonetas blancas que funcionan como pequeños minibuses. Son baratas y os llevarán a los principales puntos de interés turísiticos.
  • La policía rusa suele acosar a los extranjeros para sacarles un dinero. Son muy pesados. Si queréis escaquearos de ellos podeís seguir algunas de estas pautas:
    • No habráis la boca cuando paséis a su vera. Evitaréis que os oigan y os identifiquen como extranjeros.
    • Si os paran en la plaza Roja, señalad con el dedo a algún grupo de turistas haciéndoles ver que formáis parte de él. De esta forma os dejarán tranquilos.
    • Portad en la mochila un par de cervezas (pibo, en ruso). Os verán como tipos enrollados amantes de la birra y os dejaran en paz.
  • En el interior de museos y palacios no está permitido tomar fotos ni portar mochilas. Es obligatorio dejarlas en las consignas.
  • Antes de iniciar el viaje, familiarizaos un poco con el alfabeto cirílico. Os vendrá muy bien para identificar calles y no perderos en el metro.


Mapa completo de la ruta






Etapas de la ruta



moscu Etapa 1: Moscú

Plaza Roja, Kremlin, Universidad Lomonosov, Arbat...
Primer segundo día

    Moscú, la brillante capital rusa, debía ser territorio hostil a finales de marzo. Había nieve en zonas sombrías y tramos del río Moscova congelados, pero las temperaturas no fueron tan bajas y la visita a los principales monumentos transcurrió mejor de lo que yo imaginaba.


    moscu moscu
    Cañón del Zar (Kremlin)


    Ruta

    • Trayectos:
      - Avión Barcelona-Moscú (i/v).
      - Autobús aeropuerto Sheremetievo-Hotel Izmailovo (i/v).
      - Visita panorámica en autobús y metro.
    • Alojamiento: Hotel Izmailovo Beta.
    • Lo mejor:
      - La plaza Roja.
      - El interior del Kremlin.
      - El cambio de guardia, en la tumba al soldado desconocido.
    • Lo peor:
      - Los policías rusos; son muy pesados pidiendo documentos en la calle.
      - El hotel Izmailovo, hay muchos edificios y todos son iguales.
      - Orientarse en el metro (el alfabeto cirílico no ayuda).

    Aterrizamos en el aeropuerto Sheremetievo de Moscú a última hora de la tarde. Un autobús nos recoge a todos y nos deja, una hora más tarde, en el hotel Izmailovo Beta, en las afueras de la capital. Los empleados tardan una eternidad en asignarnos habitación. Menuda diplomacia rusa.

    El primer día en la capital rusa comienza muy de mañana. El autobús de la mayorista nos recoge y nos traslada a todos hasta la Plaza Roja, en el corazón de Moscú. Aquí da comienzo nuestra visita panorámica a la ciudad con un guía de habla castellana. Visitamos los almacenes GUM, contemplamos las murallas del Kremlin, el museo de Historia y la bella iglesia de San Basilio, con sus típicas cúpulas con forma de bulbos. Es una de las plazas más bellas del mundo.
    A continuación nos desplazamos hacia el sur de la ciudad. Pasamos junto a la catedral del Cristo Salvador, de nueva factura, y nos detenemos momentáneamente junto al río Moscova para admirar el curioso monumento con forma de falla dedicado a Pedro I el Grande. Minutos más tarde llegamos a la universidad de Lomonosov, presidida por uno de los siete edificios de estilo gótico estalinista que posee la ciudad. Aquí se encuentra uno de los miradores más sobresalientes de Moscú. Con la visita a un par de estaciones de metro y un prescindible almuerzo en un restaurante, damos por concluida la visita panorámica.
    Mi colega Carlos y yo pasamos la tarde recorriendo los alrededores de la Plaza Roja. Vemos por nuestra cuenta el prestigioso teatro Bolshoi, el solemne cambio de guardia frente a la tumba al soldado desconocido y la iglesia del Cristo Salvador. Concluimos la jornada regresando al hotel en metro.

    El segundo día comienza a lo grande, visitando por nuestra cuenta el interior del Kremlin, recinto que suma dos kilómetros de murallas de los que emergen veinte torres. Intramuros nos aguardan gratas sorpresas. Visitamos las catedrales de la Asunción, del Arcángel San Miguel, de los Doce Apóstoles y de la Anunciación, y bajo un frío glacial admiramos el cañón del Zar (año 1586) y la descomunal campana de la Zarina, fundida en 1735, que nunca pudo repicar.
    Después de almorzar visitamos el museo de Historia, emplazado en el corazón de la ciudad, y por la tarde estuvimos de compras en la peatonal y concurrida calle Arbat, por cierto, acosados cada cien metros por tercos policías rusos que nos pedían una y otra vez los pasaportes (nos pararon cinco veces).




    Cerrar Etapa 1


kolomenskoe Etapa 2: Excursiones por Moscú

Izmailov, Kolomenskoe y Novodevichi
Tercer día

    Al extrarradio de Moscú se puede llegar perfectamente en metro. Sólo hace falta saber orientarse para no perderse, como fue mi caso, y alcanzar así dos estupendos enclaves turísticos: el parque Kolomenskoe y el monasterio Novodevichi. Un día es suficiente para visitar ambos complejos.


    kolomenskoe kolomenskoe
    Kolomenskoe


    Ruta

    • Trayectos:
      1/ De Izmailovo a Kolomenskoe (metro).
      2/ De Kolomenskoe a Novodevichi (metro).
      3/ Tren nocturno de Moscú a San Petersburgo.
    • Alojamiento: Hotel Izmailovo Beta.
    • Lo mejor:
      - La iglesia blanca de Kolomenskoe.
      - Las iglesias de Novodevichi.
      - El tren nocturno.
    • Lo peor:
      - El restaurante donde almorzamos no tenía cartas en inglés. Menudo follón para elegir un plato.

    La tercera jornada comienza con mucho frío. Es un día soleado que invita a caminar, y eso es precisamente lo que hacemos, cubrir a pie un tramo de la avenida Semenovskaya, el que separa la estación de metro homónima de Izmailovsky Park. En Semenosvkaya cogemos el metro y nos desplazamos 18 kilómetros al sur de Moscú, para visitar un fantástico lugar conocido como Kolomenskoe.

    El complejo Kolomenskoe, declarado patimonio de la Humanidad de la Unesco, se encuentra junto a un meandro del río Moskova. Alberga un par de iglesias interesantes: iglesia de la Ascensión (año 1532), de madera blanca y forma piramidal (una de las más antiguas de Rusia), y la iglesia de Nuestra Señora de Kazán, de 1660, con las típicas cúpulas de bulbo en color azul. Junto a las iglesias también podréis ver una serie de casas de madera de los siglos XVI y XVII que fueron trasladadas al parque procedentes de diferentes lugares de Rusia.

    Almorzamos cerca del complejo, en un restaurante nada turístico que tenía la carta únicamente escrita en ruso (alfabeto cirílico). Menos mal que los empleados se esmeraron en descifrarnos los distintos platos. Cogimos el metro en Kolomenskaya y tras realizar dos infructuosos transbordos alcanzamos de una pieza la parada de Sportivnaya. Muy cerca, junto a otro meandro del río Moskova, dimos con el pequeño y congelado lago de los Cisnes, inmortalizado por Chaikovski. En la orilla vimos mucha suciedad y ni rastro de cisnes o patos. A la vera del lago se alza el monasterio de Novodevichi, un conjunto amurallado formado por varias iglesias rematadas por la tradicionales cúpulas de bulbo, donde abundan el pan de oro y el blanco de las paredes. Es un lugar muy acogedor, por el que merece la pena caminar tranquilamente.

    Al caer la noche regresamos al hotel Izmailovo Beta. Allí nos aguardaba el autobús que debía llevarnos a la estación de Leningrado. Cuando llegó el momento partimos en un exclusivo tren nocturno hacia nuestro siguiente objetivo del viaje: San Petersburgo.




    Cerrar Etapa 2


sanpetersburgo Etapa 3: San Petersburgo

Fortaleza Pedro y Pablo, Museo Ermitage, Av. Nevski...
Cuarto y quinto día

    San Petersburgo fue fundada en 1703 por el zar Pedro I el Grande en la desembocadura del río Neva. En un afán por conseguir que la ciudad se convirtiera en la más europea de toda Rusia, el zar contrató a varios arquitectos de la Europa occidental para que levantaran bellos edificios. Y el resultado fue maravilloso, una urbe a orillas del Báltico surcada por canales que, ciertamente, le otorgan un aire muy europeo.


    sanpetersburgo sanpetersburgo
    Museo Ermitage


    Ruta

    • Trayectos:
      1/ Fortaleza Pedro y Pablo.
      2/ Museo Ermitage.
    • Alojamiento: Hotel Okhtinskaya
    • Lo mejor:
      - La colección del museo Ermitage.
      - La iglesia de la Resurreción.
      - Pasear junto a los canales helados.
    • Lo peor:
      - El agua del hotel, salía turbia.

    El tren procedente de Moscú llega a San Petersburgo a las siete de la mañana. Sin tiempo siquiera para tomar el desayuno, un autobús nos recoge a todos para iniciar la visita panorámica. El frío es intenso, el día amanece nublado y los canales están congelados; menudo panorama. La primera parada, de pocos minutos, nos conduce hasta la iglesia de la Resurrección, la más bonita de la ciudad. En la segunda parada, más fructífera, penetramos en una pequeña isla del río Neva que acoge la fortaleza de Pedro y Pablo, primer asentamiento ruso en la zona. Intramuros, vemos la estatua a tamaño real de Pedro I el Grande y junto al río Neva y las murallas contemplamos varios bloques de hielo. A continuación regresamos a la avenida Nevsky, la principal arteria comercial de San Petersburgo. Vemos la catedral de San Isaac, la entrada principal al museo Ermitage y a mediodía partimos hacia el hotel Okhtinskaya, nuestra residencia para los siguientes tres días.

    Por la tarde iniciamos la visita a la ciudad por nuestra cuenta. Nos desplazamos a la avenida Nevski en pequeñas furgonetas que funcionan como taxis. Recorremos a pie la kilométrica avenida, hasta el canal Gribodeyob, en cuyo extremo se levanta la maravillosa iglesia de la Resurrección (año 1907), con sus cúpulas con forma de bulbos multicolores. Admiramos también el canal Moika, de aguas heladas, jalonado de bellos edificios.

    El segundo día también lo dedicamos a recorrer el centro de San Petersburgo. Empleamos toda la mañana en visitar el Ermitage, uno de los museos más importantes del mundo. Admirar la extensa colección de cuadros y la sección dedicada a Egipto nos lleva cuatro horas. Por la tarde, después de almorzar, nos dedicamos a pasear por la animada avenida Nevski, que concentra los principales monumentos de la ciudad.




    Cerrar Etapa 3


peterhof Etapa 4: Peterhof

Petrodvorek, palacio Peterhof y mar Báltico
Sexto día

    El ferrocarril ruso del mar Báltico une San Petersburgo con varias ciudades del sur del golfo de Finlandia. Petrodvorek, a 29 kilómetros de San Petersburgo, es una de estas urbes en donde se detiene el tren. Aquí se encuentra el fastuoso Palacio de Invierno del zar Pedro I, conocido comúnmente como Peterhof.


    peterhof peterhof
    Palacio Peterhof


    Ruta

    • Trayectos en tren:
      1/ De San Petersburgo a Petrodvorek.
      2/ De Petrodvorek a San Petersburgo.
      3/ Tren nocturno entre San Petersburgo y Moscú.
    • Alojamiento: Hotel Okhtinskaya de San Petersburgo.
    • Lo mejor:
      - Caminar sobre el mar helado, en Peterhof.
      - El interior del Palacio de Invierno (Peterhof).
    • Lo peor:
      - Vagones masificados en el tren de Petrodvorek.
      - Vigilantes muy plastas en el palacio. No dejaban tomar fotos.

    La excursión que realicé en tren al Palacio de Invierno también fue de lo mejorcito del viaje. Todo comienza en el hotel, tomando el taxi-furgoneta hasta la estación de ferrocarril de Moscú. Allí, montamos en el metro y nos desplazamos hasta la estación de Baltijskaya. En la taquilla, con grandes esfuerzos a causa de la barrera idiomática, conseguimos adquirir dos billetes ida y vuelta a Petrodvorek. A mediodía partimos en un vetusto tren que iba hasta la bandera. Las paradas se suceden por el extrarradio de San Petersburgo y esto nos despista bastante. Varios pasajeros nos advierten de la llegada de nuestra estación, que lleva por nombre Novyj Petergof.

    La estación se encuentra en mitad de un bosque surcado por pequeños canales helados. Menos mal que luce el sol y la temperatura no es excesivamente baja. Este hecho nos alienta a caminar por una senda de tierra que lleva hasta el centro de Petrodvorek. Sólo hemos tenido que seguir a varios partisanos. Sin mapa alguno que nos guíe, conseguimos acceder al enorme parque que acoge el Palacio de Invierno (Peterhof). Primeramente nos desplazamos hasta la orilla del mar Báltico para ver y pisar la plataforma de hielo que cubre toda la bahía. Es la primera vez en mi vida que camino sobre el mar helado y la experiencia es sobrecogedora. Poco después accedemos al interior del suntuoso palacio Peterhof, del año 1723, reconvertido en museo. Vale la pena contemplar el sistema de fuentes del parque; eso sí, en verano porque en invierno todas las salidas de agua y el canal que comunica el palacio con el Báltico están totalmente congelados. De camino a la estación de tren contemplamos la hermosa catedral de Pedro y Pablo, con las típicas cúpulas con forma de cebolla.

    Un tren nos trae de vuelta a San Petersburgo y al caer la noche, bajo las órdenes del guía de la mayorista, tomamos el expreso nocturno que debe conducirnos a la capital rusa. Esa mañana, antes coger el avión y regresar a Barcelona, aún tenemos tiempo de pisar por última vez la Plaza Roja.




    Cerrar Etapa 4










Una semana por Europa



Irlanda (en bus y tren)

En mi primer viaje a Irlanda, a bordo de autobuses y trenes, sucumbí a los placeres de la cerveza, al verdor del paisaje y a la presencia de mucha agua, siempre presente en estas latitudes. Siete días en pleno mes de julio me bastaron para comprender la idiosincrasia del pueblo irlandés y admirar su hermosa geografía.


autobús
Bus Eireann. Galway
tren
Estación de Athlone

Consejos e información útil

Estos son algunos consejos que os doy para hacer más llevadero el viaje:

  • Irlanda cuenta con una buena red de albergues juveniles de la cadena International Hostelling. Los precios son económicos, incluyen sábanas, habitaciones individuales o compartidas, y en algunos el desayuno está incluido.
  • Si disponéis del carné internacional de estudiante, os aconsejo que paséis por la agencia de viajes Usit y adquiráis un bono especial con el que obtener un 20% de descuento cada vez que montéis en un autobús de la compañía Bus Eireann.
  • Con el carné internacional de estudiante también obtendréis buenos descuentos en museos y castillos.
  • En muchos pubs, aparte de exquisita cerveza, sirven buenos platos de comida local.
  • No os vayáis de Irlanda sin probar el Irish Breakfast (desayuno irlandés).
  • Llevaos un paraguas. En Irlanda es imprescindible.

Mapa completo de la ruta





Etapas del circuito



dublin Dublín

Río Liffey, Temple Bar, Parque St. Stephen
Primer día

    Mi primera vuelta alrededor de Irlanda en el sentido de las agujas del reloj comienza en Dublín, la capital del país. El casco antiguo, asentado junto a la desembocadura del río Liffey, concentra los principales monumentos, que me dispuse a descubrir por duplicado, en el primer y último días de viaje.


    dublin dublin
    Christ Church


    Ruta

    • Trayectos:
      - Avión Barcelona-Londres-Dublín.
      - Autobús aeropuerto-Dublín.
    • Alojamiento:
      - Hostel Avalon House de Dublín.
    • Lo mejor:
      - Llegué a tiempo de conseguir el bono especial para autobuses.
      - El casco viejo y el barrio del Temple Bar.
    • Lo peor:
      - Me costó encontrar alojamiento.

    Aterricé en Irlanda después de haber hecho escala en el aeropuerto londinense de Heathrow. Sin tiempo que perder, tomé un autobús hasta el centro de Dublín. A las tres de la tarde, en la calle Aston Quay, localicé la agencia de viajes Usit y pude adquirir el bono especial con el que obtener un 20% de descuento cada vez que montara en un autobús de medio y largo recorrido. Mi primer cometido ya estaba hecho. El segundo, encontrar alojamiento, me costó más tiempo del que yo había previsto (inconvenientes de viajar a la aventura). Algo retirado del centro, hallé cama en el hostel Avalon House y a continuación, una vez me hube instalado, me dispuse a visitar la ciudad. De camino al río Liffey realicé una reserva en el hostel Jacobs Inn, para cuando regresara a la capital una semana más tarde.

    He aquí lo que dio de sí una tarde en Dublín. Primeramente crucé el puente Half Penny, que salva el río Liffey y que debe su nombre al medio penique que había que abonar antiguamente para atravesarlo. Penetré en el barrio del Temple Bar, inundado de pubs y bares al más puro estilo irlandés, del que sobresale el pub que da nombre al barrio, el Temple bar, erigido en el siglo XVIII, y que se ha convertido en el más famoso de Dublín. Luego paseé alegremente por el centro de la ciudad, visitando iglesias y catedrales, como Christ Church y la catedral de San Patricio. Recorrí también el parque de Saint Stephen’s Green y Grafton Street, una de las principales calles comerciales de la ciudad.

    A última hora de la tarde entré en un pub del Temple Bar, pedí una pinta de cerveza rubia y vi el partido de fútbol que enfrentaba a Croacia y Alemania, correspondiente a los cuartos de final del mundial de Francia. Venció Croacia por tres a cero y pasó a semifinales, donde se enfrentaría a Francia, la anfitriona. Pasadas las diez de la noche regresé a Avalon House, el primero de los siete youth hostel que utilicé en mi ruta, y cené un tentempié que llevaba en la mochila.




    Cerrar Dublín


este Ruta 1: Legado vikingo

Kilkenny y Waterford
Segundo día

    Esta ruta discurre por el sureste de Irlanda, un territorio que antaño estuvo asediado por los vikingos, pueblo que llegó a instalarse y formar algunos núcleos amurallados a lo largo y ancho de la isla, caso de Dublín y Waterford.


    waterford kilkenny
    Castillo de Kilkenny


    Ruta

    • Trayectos:
      1/ De Dublín a Kilkenny (autobús).
      2/ De Kilkenny a Waterford (tren).
    • Alojamiento: Youth Hostel Viking House de Waterford.
    • Lo mejor:
      - El castillo de Kilkenny.
      - Las murallas vikingas de Waterford.

    1/ Kilkenny

    Partí de Dublín de buena mañana en un autobús de la línea Bus Eirean. Dos horas más tarde me apeé en Kilkenny, mi primer destino del día. Primeramente realicé una incursión guiada (en inglés) al castillo de Kilkenny, construido en el siglo XII, considerado como uno de los más bonitos de Irlanda. Gracias al carné de estudiante me ahorré una pasta.

    Tras un breve almuerzo con algo de comida que aún portaba en la mochila, me dispuse a recorrer el casco viejo de la ciudad, trazado en torno las calles High y Parliament. Visité la abadía Negra (Black Abbey) y las catedrales de Saint Mary y Canice. Esta última destaca por una curiosa torre cilíndrica y un cementerio poblado de cruces celtas. A media tarde tomé el tren hacia Waterford, ciudad situada junto al mar de Irlanda, a 160 kilómetros al sur de Dublín.



    2/ Waterford

    Las estaciones de tren y autobús estaban juntas, al otro lado del río Suir, algo retiradas del centro de Waterford. Tras veinte minutos de caminata, localicé el albergue de juventud Viking House, un moderno y acogedor hostel situado en el casco viejo de la ciudad. Me instalé en él y luego salí a dar un garbeo. Me impresionó mucho contemplar la muralla vikinga, que antaño rodeaba uno de los primeros asentamientos que hicieron los vikingos en Irlanda.


    waterford
    Waterford desde la bahía
    waterford
    Muralla vikinga


    Cerrar Ruta 1


cork Ruta 2: Castillos

Cashel, Cahir y Cork
Tercer día

    Esta ruta, que debería denominarse "de las 3 Ces" (Cashel, Cahir y Cork), transcurre por el sureste de Irlanda. Las dos primeras poblaciones albergan dos de los castillos más representativos del país y en Cork, urbe muy cosmopolita, me alojé en Isaac's, un excelente albergue de juventud.


    waterford cork
    Catedral y río Lee. Cork


    Ruta

    • Trayectos:
      1/ De Waterford a Cashel.
      2/ De Cashel a Cahir.
      3/ De Cahir a Cork.
    • Alojamiento: Hostel Isaac's, en Cork.
    • Lo mejor:
      - El castillo de Rock of Cashel.
      - El castillo de Cahir.
    • Lo peor:
      - En Cork escuchaba hablar en castellano por todas partes. No parecía que estuviera en Irlanda.

    De buena mañana, después de tomar el desayuno continental en el albergue Viking House, agarré mi mochila, crucé el río Suir por uno de sus grandes puentes y marché a la estación de autobuses de Waterford.

    Monté en un bus que cubría la ruta Waterford-Limerick y un par de horas más tarde me apeé en la población de Cahir. Tras unos minutos de espera, tomé un nuevo autobús con dirección a Cashel. En esta población visité el famoso Rock of Cashel, una antigua fortaleza eclesiástica situada en lo alto de una colina que domina la ciudad y la verde campiña. Sus orígenes se remontan al siglo V y sirvió de morada a los reyes de Munster. Contemplé la torre circular, construida en el año 1100, de 28 metros de altura; la capilla Cormac, del año 1134 y la catedral, construida en el siglo XIII. También caminé por la campiña, bajo una fina lluvia, para ver una abadía que estaba medio en ruinas.

    A la hora de comer, cogí un nuevo autobús para desplazarme nuevamente a Cahir. Pasé las siguientes horas en esta bonita villa bañada por el río Suir. Comí en un pub, compré algunos souvenirs y por último visité el castillo de Cahir, construido en el año 1192, una de las fotalezas más formidables de Irlanda.

    Partí de Cahir a media tarde, en un autobús que iba bastante lleno. Una hora y pico después llegué a Cork, la segunda ciudad más grande de Irlanda, emplazada junto a la desembocadura del río Lee. A escasos metros de la estación de autobuses localicé el albergue Isaac’s, que disponía de habitaciones a buen precio e incluía el desayuno. Antes de que anocheciera recorrí a pie la ciudad. Crucé varios puentes sobre el río Lee, vi la catedral y también oí hablar en catalán y castellano a varios grupos de escolares que frecuentaban las principales calles comerciales.




    Cerrar Ruta 2


suroeste Ruta 3: Suroeste

Kinsale, Killarney y Parque Nacional de Killarney
Cuarto día

    El suroeste de Irlanda esconde rincones de singular belleza. En una jornada visité la bucólica Kinsale, situada al sur de Cork, y el Parque Nacional de Killarney, con los lagos Leane y Muckross, cuyas orillas recorrí en bicicleta.


    killarney killarney
    Lago Leane. P. Nac. Killarney


    Ruta

    • Trayectos:
      1/ De Cork a Kinsale (i/v).
      2/ De Cork a Killarney.
      3/ P. Nac. de Killarney (bicicleta).
    • Alojamiento: Hostel Neptune's de Killarney.
    • Lo mejor:
      - Recorrer en bicicleta el Parque Nacional de Killarney.
      - La villa marinera de Kinsale.
    • Lo peor:
      - En Cork, realicé cambio de autobús in extremis. Casi me quedo en tierra.

    1/ Kinsale

    La mañana del cuarto día, tomé un autobús en la estación de Cork y me dirigí al sur de la isla, a Kinsale, una de las ciudades más bonitas del país. A destacar: el viejo puerto y el centro histórico, edificado en torno a la coqueta plaza del Mercado (Market Street) y que aglutina el castillo Desmond, del año 1500, Main Street y la iglesia de Saint Multose.


    kinsale
    Plaza Market
    kinsale
    Calle Market
    kinsale3
    Castillo Desmond
    kinsale
    Main Street

    2/ P. Nac. de Killarney

    La siguiente etapa de mi ruta, tras realizar un cambio de autobús in extremis en Cork, me condujo a Killarney, ciudad que se ha hecho famosa por su Parque Nacional, uno de los parajes más bonitos de Irlanda, con altas montañas, ríos y tres magníficos lagos: Leane, Muckross y Superior. Me alojé en el albergue de juventud Neptune’s, en pleno centro de la villa y, sin tiempo que perder, alquilé una bicicleta y me dirigí hacia el parque nacional.

    Las tres siguientes horas fueron maravillosas, pedeleando alrededor de los lagos Leane y Muckross. En la ruta me acerqué hasta dos edificios singulares, las ruinas de la abadía de Muckross (fundada en 1448 e incendiada en 1653) y la peculiar Muckross House, del siglo XIX, que acoge la oficina de información del parque.

    Proseguí bordeando el lago Leane por la senda principal y me detuve en tres puntos de especial interés: el puente del Met Point (encuentro de los lagos Leane y Muckross), el puente Old Weir (entrada del río en el lago Muckross) y Dinis Cottage (una casa junto un pequeño embarcadero.

    De regreso a Killarney, crucé la carretera Exx, y estacioné la bici al inicio de la senda de la cascada de Torc. El sinuoso camino atravesaba una masa boscosa y en algunos claros pude divisar una maravillosa panorámica de los lagos Muckross y Leane. La ruta concluyó en la cascada de Torc, de 18 metros de altura, una de las más altas de Irlanda.



    3/ Killarney

    A última hora de la tarde, tras devolver la bicicleta en Killarney, cené un bocado en un pub de la ciudad mientras veía la primera semifinal del mundial de Francia. Brasil eliminó a Holanda en los penaltis tras empatar a uno en los 90 minutos reglamentarios. El encuentro futbolero fue la excusa perfecta para conocer a fondo los bares irlandeses, que por estos lares son toda una institución.


    killarney2
    High Street
    killarney3
    Hotel Internacional


    Cerrar Ruta 3


limerick Ruta 4: Estuario del Shannon

Limerick y Bunratty
Quinto día

    El Shannon es el río más largo de Irlanda. Nace muy cerca de Irlanda del Norte y, después de vertebrar media isla de norte a sur como si de una cremallera se tratase, desemboca en Limerick, formando un vasto estuario.


    limerick Limerick
    Limerick


    Ruta

    • Trayectos:
      1/ De killarney a Limerick.
      2/ De Limerick a Bunratty (i/v).
    • Alojamiento: Hostel Barringtons Lodge de Limerick.
    • Lo mejor:
      - El estuario del Shannon.
      - El castillo de Bunratty.
    • Lo peor:
      - Mucha mendicidad en Limerick.

    La jornada comenzó en Killarney. Tomé el desayuno en el albergue juvenil, subí a un autobús y me dirigí hacia el estuario del río Shannon. A mediodía llegué a Limerick, ciudad situada en la desembocadura del río más largo de Irlanda. Me hospedé en el albergue de juventud Barringtons Lodge, en el casco viejo. La habitación compartida que en un principio me había tocado en suerte, estaba ocupada por varios mendigos, por lo que preferí pagar un poco más para dormir en una habitación individual.

    Pasé las siguientes horas visitando los principales puntos de interés de la ciudad: la catedral de Santa María, el castillo del rey Juan, del siglo XIII, cuyas murallas se asoman al río Shannon, y el pequeño puente Thomond, construido en piedra sobre pilares que forman bonitos arcos.

    Por la tarde me dirigí a la estación de autobuses y cogí un autobús con destino al castillo de Bunratty, ubicado a unos 15 kilómetros al oeste de Limerick, en la orilla norte del estuario del Shannon. La fortaleza, construida en el año 1425, comparte recinto con el Folk Park, una especie de pueblo español a la irlandesa que recrea la vida del país en el siglo XIX. Me gustó mucho este parque temático.

    Regresé a Limerick y paseé por la parte más nueva de la ciudad, presidida por la calle O’Connell. Al caer la noche, tomé la cena en un típico pub mientras veía la segunda semifinal del mundial. Francia eliminó a Croacia por dos a uno y se enfrentaría a Brasil en la final del domingo.




    Cerrar Ruta 4


galway Ruta 5: Costa Oeste

Acantilados de Moher y Galway
Sexto día

    Esta etapa del viaje transcurre por la costa oeste de Irlanda, un territorio tradicional, rural y apenas poblado, con montañas peladas (Burren) y campos salpicados de muros bajos de piedra. Comienza en los acantilados de Moher, los más impresionantes de Europa, y concluye en Galway, ciudad de marcado ambiente estudiantil.


    moher moher
    Acantilados de Moher


    Ruta

    • Trayectos:
      1/ De Limerick a los acantilados de Moher.
      2/ De Moher a Galway.
    • Alojamiento: Albergue juvenil Quay Street House, en Galway.
    • Lo mejor:
      - Los acantilados de Moher.
      - El puerto de Galway.
    • Lo peor:
      - Me costó encontrar alojamiento en Galway (coincidí con un festival de música y no había camas).

    El primer día de esta ruta por el oeste de Irlanda me llevó hasta uno de los parajes más impresionantes de la costa occidental, los acantilados de Moher, de ochos kilómetros de longitud y una altura máxima de 214 metros. Recorrí varias sendas, me asomé al precipicio tumbado en una roca y, emulando a varios alocados, salté a un promontorio rocoso que sobresalía de la pared, y todo por una buena foto. Pasé algún apuro que otro cuando tuve que abandonar la piedra tratando de no caer al abismo.

    A las cuatro de la tarde cogí el autobús que iba a Galway. Los 20 primeros kilómetros, hasta Ballivaughan, transcurrieron por la bella comarca del Burren, que se caracteriza por tener colinas plagadas de piedras lisas y alguna que otra cueva.

    Llegué a Galway a media tarde. En la estación de buses había mucha gente joven portando mochilas. "Mal augurio", pensé. Poco después averigüé que la ciudad estaba en fiestas esos días y que celebraba varios conciertos, lo que se tradujo en que los hoteles y albergues del centro estaban llenos. Hallé una cama cerca del puerto, en el albergue juvenil Quay Street House. Me salvé por la campana.

    Después de alojarme me dispuse a conocer la ciudad. En el puerto paseé por la Spanish Parade, o sea, la plaza de España de Galway. Aquí pude observar el llamado Arco Español, lugar donde atracaban los barcos españoles cargados de brandy y vino siglos atrás, de ahí el nombre. Por la noche, en compañía de tres estudiantes españoles (un chico cántabro y dos chicas vascas), sucumbí a los encantos de los pubs de Galway, con abundancia de cerveza y música en directo. Fue una noche muy movidita, con discoteca incluida.




    Cerrar Ruta 5


athlone Ruta 6: Centro y Dublín

Athlone y Dublín
Séptimo y octavo día

    La parte final de este viaje me lleva desde Galway hasta Dublín. A mitad de camino me detuve en Athlone, villa asentada en el centro de Irlanda, a orillas del río Shannon. En Dublín coincidí con el inicio del Tour de Francia.


    athlone tren
    Estación de Athlone


    Ruta

    • Trayectos:
      1/ De Galway a Athlone (bus).
      2/ De Athlone a Dublín (tren).
      - Avión Dublín-Barcelona.
    • Alojamiento: Albergue Jacob's Inn de Dublín.
    • Lo mejor:
      - El río Shannon a su paso por Athlone.
      - En Dublín, me uní a unas chicas inglesas que iban de despedida de soltera.
      - Estar presente en la primera etapa del Tour de Francia.
    • Lo peor:
      - Resaca galopante el último día en Dublín.

    Séptimo día: Athlone y Dublín

    El séptimo día, con la resaca propia del que ha abusado de la birra, tomé un autobús en Galway y partí hacia el centro de la isla. A orillas del río Shannon me aguardaba Athlone, la última ciudad que iba a visitar antes de regresar a Dublín.

    Primeramente me acerqué al río Shannon y obervé el fluir de sus aguas, limpias y cristalinas. Más tarde, de camino al castillo bajo una fina lluvia, rompí el paraguas, no resistió el fuerte viento que se había levantado. Lo curioso de ese paraguas made in China, es que lo compré en Andorra, lo utilicé en España y murió en Irlanda. Qué cosas. Desde el castillo de Athlone, construido en el siglo XIII, divisé una magnífica panorámica de la ciudad y el río Shannon.


    athlone1
    Río Shannon. Athlone
    athlone2
    Castillo de Athlone

    athlone
    Castillo de Athlone
    athlone
    Athlone desde el castillo

    Después de realizar un rápido almuerzo, di carpetazo a Athlone presentándome en la estación de tren. A primera hora de la tarde puse rumbo a la dublinesa estación de Heuston. Esa misma tarde, tras instalarme en el albergue juvenil Jacob's Inn, me dirigí al Trinity College de Dublín, una de las universidades más prestigiosas de Irlanda. Y al caer la noche, disfruté de lo lindo en Temple Bar uniéndome a un grupo de chicas inglesas que celebraban una despedida de soltera.


    trinity
    Trinity College. Dublín

    Octavo día: Dublín

    Al día siguiente, visiblemente afectado tras la ingesta de alcohol, me entretuve contemplando el inicio del Tour de Francia, la primera vez en la historia que se celebraba en Irlanda. A mediodía me dirigí al aeropuerto en autobús y volé directamente a Barcelona, dando así por concluido este frenético viaje.


    tour1
    Tour de Francia. Dublín
    tour2
    Tour de Francia. Dublín

    tour3
    Tour de Francia. Dublín

    Cerrar Ruta 6









Una semana por Europa



Países Bajos

El viaje de fin de curso que organizó mi instituto a los Países Bajos fue mi primera toma de contacto seria con el Viejo Continente. Ese pistoletazo de salida allanó el camino para descubrir años más tarde Europa y el resto del mundo. El circuito por Holanda, más una estancia en Brujas y París, junto a los que fueron mis compañeros de clase está relatado en la primera parte de mi libro "Raíles 1: Tulipanes y Vikingas".


heemskerk
Castillo-hotel Assumburg (Heemskerk)
barca
Canales de Ámsterdam

Consejos e información útil

Consejos para visitar Ámsterdam:

  • Si pensáis dormir en albergues juveniles en verano, es mejor que reservéis con antelación.
  • Os recomiendo encarecidamente que, al menos un día, alquiléis bicicletas para recorrer la ciudad.
  • El casco viejo está repleto de tranvías que os llevarán a todas partes.
  • Podéis navegar por los canales en barcazas turísticas o alquilando patines de pedales. Ambas opciones son ideales para pasar un buen rato.
  • Entre las ocho y las nueve de la noche podréis tomar dos copas al precio de una en muchos pubs. Es lo que se llama "hora feliz o happy hour".

Mapa de la ruta






Etapas de la ruta

  • Trayectos en autobús:
    1/ De Cornellà a Brujas.
    2/ De Brujas a Heemskerk.
    3/ El Gran Dique, Volendam y Ámsterdam.
    4/ De Ámsterdam a París y Cornellà.
  • Alojamiento:
    - Castillo Assumburg, en Heemskerk.
    - Albergue Vondelpark de Ámsterdam.
  • Lo mejor:
    - Los campos de tulipanes y Volendam.
    - Los dos alojamientos, Assumburg y Vondelpark, sencillamente geniales.
    - El gran dique en Holanda.
    - Brujas y París, aunque la estancia fuera corta.
  • Lo peor:
    - La paliza de autobús, tanto a la ida como a la vuelta.

La primera paliza dentro del autobús por territorio galo tuvo como recompensa una corta estancia en Brujas, una de las ciudades más hermosas de Bélgica.

La siguiente etapa, ya en territorio neerlandés u holandés, me llevó a Heemskerk, al oeste de Ámsterdam, y a su espectacular castillo. Campiña verde, campos de tulipanes, el Gran Dique y Volendam, encantador pueblo que se asoma al mar interior, fueron algunas excursiones que realizamos antes de marchar a Ámsterdam.

Ámsterdam, la capital económica del país, nos acogió con los brazos abiertos. La recorrí a pie, en barco de motor y en barca de patines, y siempre acabé sucumbiendo ante su singular belleza. Tanto me gustó que ya la he vuelto a visitar en dos ocasiones más y no descarto volver otra vez.

De regreso a España aún tuvimos tiempo para recorrer París en el año en que se cumplía el centenario de la construcción de la torre Eiffel. Además de la torre, también pisé el encantador barrio de Montmartre, consagrado a la basílica del Sacre Coeur y a los artistas.








© www.josecanovas.com