Croacia se desplegó ante mí entre trenes, autobuses y barcos, desde la vitalidad de Zágreb hasta la costa luminosa del Adriático. Entre las calles históricas de Split, la calma de Korčula y las murallas de Dubrovnik, cada etapa fue un viaje entre mar e historia, un recorrido donde cada puerto y cada ciudad dejaron huella de un Adriático inolvidable.