Gracias a los cuatro viajes que he realizado con el billete Interrail he podido conocer casi todos los países de Europa. El primer Interrail me condujo al Círculo Polar Ártico, en Noruega; el segundo me trasladó a Estambul por Francia, Italia y Grecia; el tercero me permitió descubrir Finlandia, los grandes fiordos de Noruega y el lago Ness, en Escocia; y el último, entre otros, me llevó a Transilvania y a la península Balcánica.