Irlanda ha quedado en mi memoria tras recorrerla dos veces, entre ciudades históricas, costas salvajes y paisajes verdes sin fin, siempre con Dublín como punto de partida y regreso. De Kilkenny, Cashel y Cork al encanto de Killarney, Limerick, Bunratty, los acantilados de Moher, Galway y Athlone, cada ruta confirmó que el viaje siempre invita a volver.