Solothurn es la ciudad barroca más bella de Suiza, famosa por su arquitectura, su vibrante vida cultural a orillas del río Aare y su misteriosa obsesión con el número 11. Ubicada al pie de la cordillera del Jura, es la capital del cantón homónimo y combina a la perfección la elegancia italiana con el encanto francés.
Para pasar la noche, decidimos abandonar la capital suiza y marchar 60 kilómetros al norte, a Solothurn. A las afueras de Berna vimos curiosas casas de arquitectura típica suiza. La carretera se convirtió en un exclusivo mirador.

Casa típica entre Berna y Solothurn
Me gusta Suiza por las numerosas líneas ferroviarias que la atraviesan. Por eso no me importó esperar varios minutos ante una barrera automática mientras pasaba uno de los muchos trenes que unen Solothurn con Berna.

Esperando en la barrera del tren
Solothurn
Solothurn también está bañada por el río Aare. Nos hospedamos en el albergue de juventud, levantado junto al río, y con la fresca marchamos a descubrir esta bucólica y tranquila urbe de aire afrancesado.
En la plaza Amthaus contemplamos la Buristurm, una torre histórica construida en 1543 que formaba parte de las fortificaciones originales de Solothurn. A pocos metros, se halla la Bieltor, una imponente torre y entrada fortificada del siglo XIII que marca el límite occidental del casco antiguo.

Plaza Amthaus: Buristurm y Puerta Bieltor
En el núcleo antiguo contemplamos una parte de las murallas, diversas fuentes de agua que parecían sacadas de las Fallas valencianas y estatuas de personajes ilustres.
No vimos turistas que se movieran por sus prístinas calles, lo que nos permitió admirar con toda la tranquilidad del mundo la sobria Catedral y la fabulosa Zeitglockenturm (o Torre del Reloj), construida a principios del siglo XIII. Es el edificio más antiguo de la ciudad, alberga un complejo reloj astronómico del año 1545 y un conjunto de autómatas que escenifican las horas.

EsEn la barrera del tren
Consejos e información útil
- Solothurn está a 60 km de Berna, unos 45 minutos en coche.
- El acceso en coche al centro histórico está prohibido a los no residentes.
- la Torre Buristurm se ha transformado en el Kulturm, un vibrante espacio cultural de cuatro niveles que acoge teatro, cabaret y conciertos.
- La Bieltor es una de las tres únicas puertas medievales que aún se conservan en pie de las once que protegían la ciudad.
- El albergue juvenil estaba muy lleno. Casi nos quedamos sin plazas por no haber reservado previamente.
Noroeste de Suiza
El noroeste de Suiza, formado por cantones de habla germana, tiene como principal atractivo el lago de Neuchatel. En cuanto a poblaciones, Fribourg y la capital del país, Berna, son las dos urbes que ningún viajero debería perderse. En mi ruta también visité Solothurn, a orillas del río Aare.

Noroeste de Suiza
A tener en cuenta en Suiza
- Suiza es el país más montañoso de Europa, un filón de oro para los amantes de la naturaleza y los paisajes extremos.
- Un vehículo de alquiler es la mejor propuesta para moverte a tu aire, en nuestro caso, en el sentido de las agujas del reloj, con punto de partida y llegada en la elegante Ginebra.
- Por lo general, dormir y comer en Suiza es tremendamente caro. Echad mano de los albergues de juventud y de la fiambrera cuando vayáis a la montaña.
- Si vais a dormir en albergues de juventud, portad el carné de alberguista. Os saldrá más barato.
- Cuando os entreguen el coche de alquiler, aseguraos de que han colocado en el vidrio la "Vignette", una pegatina que os permitirá circular por las autopistas del país sin pagar peaje.
- Cuando aparquéis el coche, vigilad los bordillos. Yo reventé una rueda en Ginebra al rozar la rueda con un bloque de puro granito.
- Aparcar el coche en Suiza es complicado. Casi siempre hay que pagar, salvo los domingos, como nos ocurrió en Lausana.
- El hecho de haber pinchado una rueda al poco de iniciar el viaje, se tradujo en que tuve la oportunidad de conducir dos vehículos grandotes: un Ford Focus familiar y Opel Vectra familiar.
- Por cierto, si, como me ocurrió a mí, pincháis una rueda y semanas más tarde, una vez concluido el viaje, recibís un e-mail en el que se os pide que abonéis el precio de la rueda, ni se os ocurra pagar. "Para eso están las aseguradoras", les respondí. Menudos caraduras. Tratándose de Suiza, uno de los países más ricos del mundo, el envío de esta misiva me decepcionó bastante. Fue lo peor del viaje.
- No olvidéis llevar calzado de montaña, chubasquero o paraguas, gafas de sol y ropa de abrigo. En la alta montaña hace frío.
Mi ruta por Suiza y Alta Saboya
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