La entrada a Herculano es un regalo para la vista. Esta primera impresión y la posterior ruta por las Ínsulas II y III son fundamentales para comprender cómo vivían los habitantes antes de la erupción del 79 d.C. del Monte Vesubio.
La Vía IV de Novembre une la estación de tren con las excavaciones de Herculano. Si no os entrenéis por el camino (no fue nuestro caso), emplearéis unos 15 minutos en llegar.

Entrada a Herculano. Vía IV de Novembre
Un arco, precedido por una larga rampa en descenso, marca la entrada a Herculano. La rampa es el mejor mirador de la antigua ciudad, con las casas y las calles a vuestros pies.

Herculano desde la rampa

Herculano desde la rampa
Antiquarium (Museo)
En la parte superior del yacimiento se encuntra la billetería. Una vez paséis por los tornos veréis el Antiquarium o Museo del sitio arqueológico. Aquí hay una pequeña contextualización de la ciudad y se exponen algunos de los objetos que se han ido encontrando a lo largo de los años en las excavaciones.

Objetos del Antiquarium
Si tenéis unos minutos, vale la pena que asoméis el hocico por el Pabellón de la Barca. En 1982, durante las excavaciones en la zona de la antigua playa cerca de las Termas Suburbanas, se encontraron los restos carbonizados de un barco romano de más de 9 metros de eslora.

Barca romana
La barca fue encontrada volcada por la fuerza de la erupción del Vesubio en el año 79 d.C., reposando sobre una capa de material volcánico que incluía vigas y materiales de construcción arrastrados desde la ciudad.

Barca romana
Punto panorámico
A partir del Antiquarium os adentraréis en las ruinas propiamente dichas (Vía del Cardo III). Bueno, antes de acometer esta calle, conviene asomarse al punto panorámico. Disfrutaréis con las ruinas y el lecho de la antigua playa a vista de pájaro.

Herculano desde el punto panorámico
El Cardo III
La Vía del Cardo III combina viviendas privadas y pequeños comercios. Es un buen ejemplo de barrio residencial de clase media-alta, con casas que disponen de atrios y peristilos.

Inicio del Cardo III
En esta vía se observa claramente cómo muchas viviendas tenían tiendas abiertas a la calle en la planta baja (tabernae y termopolios). Y lo que no se observa es porque aún no se ha excavado.

Termopolio en la Ínsula II. Cardo III
Casa de Arístides
La primera vivienda que podéis contemplar en la Ínsula II es la Casa de Arístides, que contaba con una planta baja utilizada probablemente como despensa o almacén y un nivel superior que aprovechaba el borde del promontorio hacia el mar mediante un muro monumental.

Casa de Arístides
Aunque se encuentra en un estado de conservación más deteriorado en comparación con otras casas debido a las técnicas de las primeras excavaciones, aún conserva restos de su decoración y su imponente patio rectangular rodeado de columnas.

Patio de la Casa de Arístides
Casa de Argos
A través del pórtico de la Casa de Arístides accederemos a la vecina Casa de Argos, que recibe su nombre de un fresco (actualmente perdido) que representaba al gigante de cien ojos, Argos, custodiando a la ninfa Ío.

Casa de Argos
Casa del Albergue
En la Ínsula III, frente a las casas de Arístides y Argos, se localiza la Casa del Albergue, la residencia más grande descubierta en Herculano hasta la fecha, con una superficie de aproximadamente 2.150 metros cuadrados.

Casa del Albergue desde el Cardo III
Su denominación se debe a una identificación errónea inicial; su gran tamaño y la presencia de termas privadas hicieron pensar a los primeros excavadores que se trataba de un hotel público, aunque en realidad era una lujosa vivienda aristocrática. Fue construida originalmente en la época augustea (27 a.C. – 14 d.C.)

Casa del Albergue desde el Cardo IV
La casa se eleva sobre estructuras abovedadas que daban directamente hacia la antigua línea de costa, ofreciendo vistas privilegiadas al mar. El interior cuenta con un enorme peristilo (jardín porticado) con columnas y pavimentos de mosaico. Conserva frescos del segundo estilo pompeyano en su sector termal y suelos de mosaico en blanco y negro.

Peristilo. Casa del Albergue
Casa del Esqueleto
Entre los edificios más sobresalientes de la Ínsula III se encuentra la Casa del Esqueleto, llamada así por el hallazgo de un esqueleto humano en una habitación de la planta superior durante las excavaciones de 1831.

Casa del Esqueleto
A diferencia de la mayoría de las domus romanas, esta casa no cuenta con el tradicional estanque central para recoger agua de lluvia en el atrio.

Santuario. Casa del Esqueleto
Esta vivienda destaca por sus magníficas pinturas y un altar bien conservado. Al fondo del atrio se encuentran dos santuarios (ninfas) dedicados a las ninfas.

Altar. Casa del Esqueleto
Esta vivienda destaca por sus elegantes frescos, por su patio porticado y por su excelente estado de conservación.

Santuario. Casa del Esqueleto
Casa del Tabique de Madera
Otra vivienda interesante de esta ínsula es la Casa del Tabique de Madera (Tramezzo), que presenta un segundo piso conservado en su totalidad, mobiliario carbonizado y una decoración refinada.

Casa del Tabique de Madera (derecha) desde el Decumano Inferior

Casa del Tabique de Madera desde el Cardo IV
Esta casa es una de las más famosas de Herculano porque conserva un tabique de madera corredizo original, algo excepcional en el mundo romano. Conserva sus tiradores de bronce y, técnicamente, sus paneles aún podrían deslizarse por sus guías originales.

Puerta Corrediza. Casa del Tabique de Madera
La casa tenía originalmente dos pisos. Aún se pueden ver vigas de madera en el exterior que sostenían un balcón en la planta superior. El atrio presenta un suelo de mosaico blanco y negro y un impluvium (estanque para agua de lluvia) revestido de mármol. Las paredes conservan frescos de tercer estilo pompeyano con escenas teatrales y motivos geométricos.

Atrio. Casa del Tabique de Madera
Casa a Graticcio
En el Cardo IV inferior (Ínsula III) hay una vivienda que llama la atención por su buen estado de conservación, se trata de la Casa a Graticcio o del Armazón de Madera. La casa presetna una notable técnica constructiva de opus craticium (entramado de madera relleno de piedras y arcilla).

Casa a Graticcio (del Armazón de Madera)
Por qué visitar Herculano
Casi todo el mundo conoce el destino de Pompeya cuando el Vesubio entró en erupción en el año 79 d.C. y devastó la ciudad en uno de los desastres volcánicos más célebres de la Antigüedad. Sin embargo, no tantos saben que no fue la única víctima: Herculano también sufrió las consecuencias del volcán.
Más pequeña y menos famosa que Pompeya, Herculano se encontraba aún más cerca del cráter. Por ello quedó completamente enterrada bajo densas coladas y materiales volcánicos que alcanzaron más de veinte metros de altura. Paradójicamente, esa misma capa que la sepultó la protegió, conservándola en un estado excepcional durante más de dieciséis siglos.
Precisamente porque parece detenida en el tiempo, recorrer Herculano es una visita imprescindible para quienes viajan a Nápoles o a la Costa Amalfitana.

Mapa del yacimiento
Orientarse en Herculano
Las ínsulas de Herculano son las manzanas o bloques de edificios en los que se dividía la ciudad romana. A diferencia de las ínsulas de Roma, que solían ser bloques de pisos de alquiler para clases bajas, en Herculano el término define el trazado urbano de cuadrícula donde se mezclaban lujosas domus (casas unifamiliares) y establecimientos comerciales.

Placa de una ínsula
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Placa de una domus
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La ciudad estaba organizada por Cardos (calles de norte a sur) y Decumanos (calles de este a oeste), que delimitaban cada ínsula.

Cardo IV inferior
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Cardo V inferior
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Cómo llegar a Herculano
La ciudad de Herculano se encuentra a tan sólo 12 kilómetros de Nápoles. La mejor forma de llegar desde allí es en tren, por medio del ferrocarril Transvesuviano. Los trenes salen con muchísima frecuencia desde la estación de Napoli Garibaldi. Y en apenas 20 minutos recorren el trayecto hasta Ercolano.

Estación Garibaldi. Nápoles
El restaurante
En la calle que une la estación de tren y la entrada al yacimiento de Herculano (Vía IV de Novembre) encontraréis restaurantes de pasta (como no podía ser de otra manera), además de pastelerías y supermercados.
Cerca de esta vía, en el Corso Italia, dimos con el Bistrot Italia, un elegante restaurante especializado en pasta elaborada: macarrones, lasañas, espaguetis... A todos nos encantó el servicio y los platos.

Bistrot Italia. Corso Italia
Consejos e información útil
- La Vía del Cardo III divide las Ínsulas II y III, y las VI y VII.
- En las Ínsulas II y III vivían familias acomodadas, comerciantes y artesanos.
- Las casas muestran una clara jerarquía social, desde viviendas lujosas hasta apartamentos más modestos.
- En la antigua Herculano, una ínsula era una manzana urbana delimitada por calles.
- La planta baja de la Casa de Esqueleto muestra detalles de opus reticulatum y frisos decorativos.
- En invierno, Herculano abre de 9:00 a 17:00. Los megáfonos avisan 45 minutos antes del cierre.
- No es necesario que compréis la entrada por Internet. La podéis adquirir en la billetería en un santiamén.
- La tienda del museo suele cerrar muchos minutos antes de que lo haga el recinto.
- Llevad calzado cómodo y prestad atención a los bloques de piedra de la calzada. Es fácil tropezar.
Rutas por la Campania
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