Sorrento es una ciudad costera situada al sur de Golfo de Nápoles. Está construida sobre altos acantilados que ofrecen espectaculares vistas al mar y al Monte Vesubio. La villa perfuma el aire con su oro colgante, convirtiendo sus campos de limones en el aroma eterno del verano italiano.
Sorrento tiene orígenes muy antiguos. En la Antigüedad fue habitada por poblaciones griegas y posteriormente se convirtió en una colonia romana, apreciada por su clima y su paisaje.

Estación de tren de Sorrento
Durante la Edad Media fue un importante puerto comercial y tuvo que defenderse de ataques piratas. A lo largo de los siglos, la ciudad se transformó en un centro cultural y turístico, especialmente desde el siglo XIX.

Vía Correale
Plaza Tasso
Tras tomar un suculento desayuno en una cafetería de la plaza Angelina Lauro, iniciamos la visita al centro histórico desplazándonos a la plaza Tasso, la principal de la ciudad, dedicada al poeta Torquato Tasso, nacido en Sorrento.

Plaza Tasso
Rodeada de cafeterías y restaurantes, en esta plaza destaca el Santuario de la Virgen del Carmen. De estilo barroco, fue reconstruido en el siglo XVIII sobre una iglesia anterior medieval.

Santuario de la Virgen del Carmen. Plaza Tasso
Desde un balcón de la plaza Tasso que mira hacia el mar (norte), veréis un estrecho barranco de paredes verticales por cuyo fondo discurre una calle súper encajonada.

El barranco desde la plaza Tasso
Al sur de la plaza Tasso, por medio de un nuevo balcón, podréis admirar una pequeña cascada en el Valle de los Molinos, llamado así por la presencia de un molino utilizado para moler trigo.

Valle de los Molinos
Callejuelas del centro
Las calles estrechas que caracterizan al centro histórico de Sorrento comienzan en la plaza Tasso. La ruta que elegimos pasaba por la Vía de San Cesareo, repleta de comercios de todo tipo.

Vía de San Cesareo
El centro histórico es un laberinto de calles estrechas con edificios antiguos, iglesias barrocas y tiendas de artesanía. Estas callejuelas no son peatonales. Motos y diminutos coches transitan por ellas como Pedro por su casa.

Palacio Montefusto. Vía Cesareo
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Vía de los Arcos
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En la intersección de la Vía Cesareo y Reginaldo Giuliani se encuentra el Sedil o Asiento Dominova, una antigua sede de reunión de la nobleza local, construida en la segunda mitad del siglo XIV.

Asiento Dominova. Vía de San Cesareo
Los pilares y los arcos poliestilos de piperno (lava) son de estilo medieval. La cúpula, del siglo XVII, está formada por azulejos de mayólica siguiendo el estilo de las cúpulas de las iglesias. Las paredes interiores están decoradas con frescos de arquitectura en perspectiva y las puertas dominantes se remontan al siglo XVIII.

Asiento Dominova
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Asiento Dominova
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Mirador de la Villa Comunale
Queríamos ver el golfo de Nápoles desde Sorrento, y nuestro instinto (además de Google Maps), nos ayudó a localizar la Villa Comunale, un bonito parque rodeado de hoteles de lujo.

Mirador de Villa Comunale
Villa Comunale, como quedó patente ese día, brinda una de las mejores vistas del golfo de Nápoles, desde donde se pueden ver el Vesubio y el mar Tirreno.

Mirador de Villa Comunale

Mirador de Villa Comunale. Al fondo el Vesubio
Corso Italia
La siguiente parada en Sorrento tuvo lugar en el Corso Italia, la arteria principal y más vibrante de la villa, famosa por ser un eje comercial lleno de tiendas, cafés y restaurantes.

Corso Italia

Corso Italia
En el Corso Italia se halla el Palacio Arzobispal (siglo XVII) y la Catedral de Sorrento, dedicada a los santos Felipe y Santiago. Es el principal edificio religioso de la ciudad; su fachada es neogótica y su interior barroco ricamente decorado.

Palacio Arzobispal
La Catedral fue construida originalmente en el siglo XI sobre restos de un templo pagano, aunque fue reconstruida tras una invasión turca en 1558 y reformada profundamente en los siglos XVIII y XX.

Catedral de Sorrento
De planta de cruz latina con tres naves, el Duomo alberga frescos de artistas italianos, un trono episcopal de mármol (1573) y un coro con incrustaciones de madera, una artesanía típica de Sorrento.

Frescos de la Catedral

Trono episcopal de la Catedral
Situado a pocos metros de la Catedral, el campanario destaca por sus columnas romanas en la base y un reloj de mayólica del siglo XVIII.

Campanario de la Catedral
Calle Pietà
La ruta circular que habíamos planificado, con origen y final en la plaza Tasso, nos permitió descubrir la calle Pietà, trazada en paralelo al Corso Italia.

Calle Pietà
La Via Pietà es una de las calles históricas más importantes y encantadoras del centro histórico; conserva gran parte del encanto medieval y antiguo de la ciudad. En Vico Bagnagatte, un pequeño callejón sin salida adyacente, se encuentra una logia del siglo XV.

Callejón Vico Bagnagatte
Durante la época romana y hasta finales del siglo XIX, la Via Pietà era una de las vías principales, funcionando como el decumanus minore que conectaba el área del Castello con la Catedral.

Casa Grande Correale
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Iglesia de la Pietà
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Al pasear por ella, se pueden admirar varios de los palacios más hermosos de Sorrento, algunos datan del siglo XII. El Palazzo Veniero, de arquitectura bizantina-árabe de los siglos XIII y XIV, y el Palazzo Correale (escuela catalana de los siglos XV-XVI), conocido por sus ventanas ajimezadas, son dos excelentes ejemplos.

Palacio Veniero
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Palacio Correale
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Trayecto en tren
El día anterior, en el tren transvesuviano, fuimos como sardinas en lata a Pompeya. Por eso, esa mañana con destino a Sorrento, decidimos partir antes. Y evitamos la muchedumbre.

Estación de Sorrento
Pasada la estación de Pompei Scavi, fuimos más cómodos y las ventanas del vagón se convirtieron en el mejor mirador del golfo de Nápoles. Sorrento es famosa por sus limones gigantes, utilizados para elaborar el limoncello, un licor típico de la región. Los limoneros se cultivan en terrazas protegidas por estructuras de madera.

Montañas de Sorrento desde el tren
Consejos e información útil
- El tren transvesuviano une Sorrento y Nápoles en algo más de una hora. Es la forma más económica de llegar.
- Sorrento es un punto de partida ideal para visitar lugares como Capri, Pompeya o la Costa Amalfitana.
- Si viajáis a esta villa en febrero, no encontraréis embarcaciones que os lleven a Capri o a la Costa Amalfitana.
- A la Costa Amalfitana tendréis que ir en taxi (muy caro) o en autobús (pocos servicios al día).
- La villa presume de ser un lugar exclusivo. Daos el capricho de desayunar en alguna de sus muchas cafeterías.
- Toda la zona se caracteriza por el cultivo de limones. Aquí elaboran un delicioso limoncello.
- La visita al centro histórico os llevará unas dos horas, y debe incluir el mirador de los acantilados.
- Esa tarde, completamos la jornada visitando el yacimiento arqueológico de Herculano.
Rutas por la Campania
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