Djúpivogur es un encantador y remoto pueblo pesquero situado en la entrada del Berufjördur, en la región de Austurland, famoso por ser la única localidad del país perteneciente al movimiento internacional Cittaslow (ciudades lentas).
Esa mañana, tras visitar la playa negra de Stokknes, nos incorporamos a la carretera circular y avanzamos a buen ritmo en dirección este, al encuentro de los fiordos del este. De camino atravesamos las marismas de Lon, con la presencia de algunos árboles junto a la carretera.

Marismas de Lón
Las marismas de Lón o laguna de Lón (conocidas en islandés como Lónsfjörður) son un área protegida de 320 km² de extensión y un refugio de vida silvestre.

Marismas de Lón
En los meses de verano, los humedales atraen a una gran variedad de aves migratorias, incluyendo el charrán ártico, el ansar piquicorto y el cisne cantor.

Marismas de Lón
El sol brillaba y todo parecía estar en calma esa mañana; sin embargo, un fuerte viento nos sorprendía cada vez que nos apeábamos del coche. En una de esas ocasiones perdimos un mapa. Corrí tras él, pero fue en vano. El dichoso papel se fue por la cuneta a una velocidad de vértigo.

Fuerte viento en las marismas de Lón
Cuando digo azote de viento es literal; casi salimos volando. En las fotos aparece la carretera circular sin asfaltar (hoy día ya está cubierta por una capa de alquitrán).

Costa de las marismas de Lón
Djúpavogshreppur
Unos kilómetros más adelante, por pista de tierra (hoy asfaltada), sorteamos una zona de altos acantilados conocida como Djúpavogshreppur. Mereció la pena aparcar en la cuneta para contemplarlos desde cierta altura.

Acantilados de Djúpavogshreppur
Bragdavellir
A continuación acometimos un par de pequeños fiordos. En el segundo, a la altura de Bragdavellir (una posada junto a la carretera), divisamos la Snaedalsfoss, una hermosa y poco conocida cascada de unos 37 metros de altura.

Bragdavellir. Cascada Snaedalsfoss al fondo
Conducir por aquella zona desolada del país requería de toda nuestra atención. Podías desviar la mirada hacia estilizadas cascadas mientras tratabas de esquivar a las impasibles ovejas que invadían el asfalto.

Ovejas cerca de Bragdavellir

Ovejas cerca de Bragdavellir
Djúpivogur
La siguiente parada en la ruta fue en Djúpivogur, un asentamiento de pescadores ubicado en la entrada del Berufjördur, uno de los grandes fiordos de la costa oriental.

Djúpivogur
Con una población de unos 500 habitantes, este pintoresco rincón invita a los viajeros a reducir la velocidad, disfrutar del arte local, observar aves marinas y sumergirse en un entorno natural rodeado de majestuosos fiordos y montañas escarpadas.

Djúpivogur
Atravesamos el pequeño núcleo de casas diseminadas y solitarias, yendo a aparcar a la oficina postal. Tras contemplar el puerto pesquero y el hotel Framtíd, entramos en la única tienda que vimos abierta. Compramos un par de yogures skyr y una botella de agua de litro y medio.

Hotel Framtíd. Djúpivogur
Langabúð es el edificio más antiguo del pueblo (construido en 1790). Actualmente alberga un centro cultural con un museo dedicado al pasado comercial de la zona y una cafetería idónea para probar tartas caseras.

Puerto de Djúpivogur
Berufjördur
Xavier Moret relata, en su libro sobre Islandia, su paso por esta parte de la isla junto a su amigo Einar cuando corría el mes de junio del año 2001. Habían venido hasta Djúpivogur en coche para que Einar atendiese unos negocios acerca de instalar unas piscifactorías de salmones en el vecino fiordo de Berufjiördur.

Berufjördur
Me hizo gracia saber que estuvieron alojados en el hotel Framtíd de Djúpivogur y que Xavier se aburrió como una ostra durante los dos días que permaneció en esa solitaria población.

Berufjördur
Esa mañana, tras entrar en el citado Berufjördur por la carretera circular, pudimos comprobar in situ el resultado de aquella negociación. A nuestra derecha, en la orilla del fiordo, flotaban cual si se tratasen de enormes anillos olímpicos, decenas de piscifactorías. Nos reconfortó saber que el bueno de Einar había conseguido su propósito.

Piscifactorías de Berufjördur
Rodear el largo y bello Berufjördur, de unos 30 kilómetros de longitud y de aguas cristalinas, nos llevó tiempo. Las montañas exhibían una buena capa de nieve, con decenas de pequeñas cascadas precipitándose al fiordo.

Berufjördur
Consejos e información útil
- En la costa de Lón es muy común avistar focas descansando en las orillas arenosas y bancos de arena de la costa.
- Djúpivogur es la puerta de entrada a los Fiordos del Este.
- La población cuenta con tiendas, hotel y una gasolinera.
- Las marismas y lagunas que rodean Djúpivogur son un paraíso idóneo para ornitólogos debido a la inmensa biodiversidad de especies que anidan allí.
- Según las leyendas locales, la montaña Búlandstindur (próxima a Djúpivogur) funciona como un "centro de energía" capaz de conceder deseos durante el solsticio de verano.
- La isla de Papey es una reserva natural situada frente a la costa a la que se puede acceder mediante excursiones en barco.
- Esta isla es el hogar de inmensas colonias de frailecillos atlánticos y focas, además de albergar la iglesia de madera más antigua de Islandia.
Fiordos del Este
La tercera etapa de este fenomenal viaje por tierras vikingas nos llevaría a recorrer los más de 250 kilómetros que separan Höfn de Seydisfjördur. Veremos los Fiordos del Este, entre los que se localizan los más largos del país, y rodearemos el lago Lögurinn o Lagarfljót, en las inmediaciones de la ciudad de Egilsstadir.
Una de las zonas más remotas de Islandia se encuentra en el este. Esta parte de la isla está dominada por largos fiordos que, como si de los dedos de una mano se tratara, han penetrado en tierra firme para crear un paisaje sumamente bello. La carretera circular serpentea por entre una sucesión de ríos, lagos, fiordos y montañas cubiertas de nieve.

Fiordos del Este
A tener en cuenta en Islandia
- Se puede recorrer Islandia por la carretera circular de dos maneras: en el sentido de las agujas del reloj o en el sentido inverso, que fue la opción que elegimos nosotros. El medio de transporte fue un sencillo vehículo, aunque quizá habría sido buena idea alquilar un 4x4.
- ¿Y qué se puede ver durante una semana en el país de los volcanes y el hielo? Pues eso, volcanes activos, zonas geotermales, las cataratas más grandes de Europa, el glaciar más grande de Europa, campos de lava, géiseres, lagos con témpanos de hielo, fiordos, acantilados, ríos de aguas cristalinas, fauna autóctona y, sobre todo, paisajes de infarto.
- Si viajáis en junio tendréis la isla a vuestra entera disposición, sin apenas turistas. ¡Ojo!, para lo bueno y lo malo.
- Portad vituallas para las tres comidas del día. Por varios motivos:
- Porque hay muchas zonas rurales que carecen de restaurantes.
- Porque los horarios de las tiendas difieren de los de España.
- Para disfrutar de los muchos merenderos con que cuenta el país.
- Si pretendéis alojaros en albergues de juventud (IH), llevad sábanas para las camas. Os ahorraréis una pasta.
- Conviene llegar pronto a los albergues de juventud, porque se suelen llenar.
- Si recorréis la isla en junio, como fue mi caso, os aconsejo que llevéis un antifaz para dormir. Los albergues carecen de persianas y, según la época, tendréis casi 24h de luz solar.
- Las piscinas son muy baratas e incluyen jacuzzis. Si tenéis tiempo relajaos en alguna.
- La tarjeta de crédito/débito se usa para todo, hasta para comprar un paquete de chicles.
En cuanto al coche
- En la medida de lo posible, viajad siempre con el depósito lleno. No conviene quedarse tirado en según qué zonas del país por falta de gasolina.
- Algunas carreteras que atraviesan el centro de la isla sólo son aptas para 4x4.
- Algunos tramos de carretera están sin asfaltar, aunque el firme es bueno. Avanzar lentamente os servirá para disfrutar mejor del paisaje.
- Los lavacoches a pistola de algunas gasolineras son gratuitos. No incluyen jabón, pero al menos eliminaréis del vehículo todo el barro acumulado.
Mi ruta islandesa
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