Esta ruta por los Fiordos del Este transcurre entre Breiðdalsvík y Fáskrúðsfjörður, dos pueblos que reflejan la vida pausada de las aldeas pesqueras tradicionales y que destacan por su espectacular entorno natural de montañas erosionadas, playas de arena negra y profundas raíces culturales.
Dejamos atrás el Berufjördur para abordar la península de Streitishvarf, presidida por un faro. La costa que rodea al faro está compuesta por impresionantes formaciones de basalto y diques volcánicos característicos de la región de Austurland.

Península de Streitishvarf

Península de Streitishvarf
Breidalsvik
A continuación abordamos una ensenada de arenas negras, conocida como playa de Meleyri, que nos dejó muy impresionados por su belleza. Las nubes aportaron el toque exótico al lugar.

playa de Meleyri. Breidalsvik
Más allá de la playa se halla Breiðdalsvík, un remoto pueblo pesquero de unos 140 habitantes, situado justo a lo largo de la icónica carretera circular. Pero a nosotros no gustó más caminar por la extensa playa negra.

playa de Meleyri. Breidalsvik
Rodeado por majestuosas montañas que superan los 1.000 metros de altura, este oasis de tranquilidad combina espectaculares playas de arena negra, acantilados marinos y el acceso al impresionante valle de Breiðdalur.

Acantilados de Breidalsvik
Stöðvarfjörður
Avanzamos nuevamente por la carretera circular, hasta rodear la península que separa Breidalsvik de Stodvarfjördur. Este fiordo es famoso por sus impresionantes paisajes montañosos y su encantador pueblo pesquero de apenas 200 habitantes.

Fiordo de Stodvar
Rodeado por las majestuosas montañas Súlur y Steðji, Stodvarfjördur destaca por fusionar una naturaleza imponente con una vibrante comunidad artística.

Stöðvarfjörður
La Factoría de Pescado (Here Creative Centre) es una antigua fábrica de congelado de pescado reconvertida en un centro creativo internacional que alberga estudios de artistas, talleres y un avanzado estudio de grabación musical.

Stöðvarfjörður
Cerca del puerto vimos una casa museo hecha con conchas de mar y también disfrutamos de unas magníficas vistas del fiordo y del torrente que cruzaba el pueblo. Todo estaba limpio, muy verde y muy florido. Eso sí, no vimos un alma por ningún lado.

Stöðvarfjörður
Fáskrúðsfjörður
La carretera circular sigue el trazado de la recortada costa. A través de ella, tras abordar una nueva península rocosa, llegamos al siguiente fiordo, el Fáskrúdsfjördur.

Fiordo de Fáskrúðsfjörður
Este fiordo tiene una historia única: fue el puerto principal de los pescadores franceses que faenaban en Islandia desde el siglo XIX hasta principios del XX. El legado es tan fuerte que los carteles de las calles están escritos en islandés y francés.

Fáskrúðsfjörður
La última media hora habíamos tratado de localizar un merendero para comer, y dimos con él cuando entramos en Fáskrúdsfjördur. El lugar nos encantó, cerca del fiordo, junto a un barquito y una extraña escultura.

Almorzando en Fáskrúðsfjörður

Almorzando en Fáskrúðsfjörður
Tras el almuerzo degustamos unos horrendos cafés en una taberna que había a escasos metros del merendero: cafetería Sumalina. Nos gustó más tomar el sol en la terraza del bar.

Cafetería Sumalina. Fáskrúðsfjörður
Durante nuestra visita al pueblo comprobamos la fuerte influencia francesa del lugar. Además de coincidir con varios turistas galos, descubrimos una arquitectura de aire afrancesado y calles con nombres en islandés y francés, reflejo del pasado francés del fiordo.

Iglesia de Fáskrúðsfjörður
Cada año, durante el último fin de semana de julio, el pueblo rinde homenaje a su pasado hermanado con la ciudad francesa de Gravelines mediante fiestas callejeras, gastronomía y eventos.

Riachuelo de la calle Vattarnes. Fáskrúðsfjörður
Reyðarfjörður
Para disfrutar de la mejor experiencia paisajística por los fiordos, desde Fáskrúðsfjörður podéis tomar la carretera escénica de la costa (Ruta 955) en lugar de acortar por los túneles interiores. Nosotros no lo hicimos, seguimos la Ruta 1 hasta Reyðarfjörður, un nuevo fiordo que nos deparó gratas sorpresas.

Una cascada en Reyðarfjörður
Consejos e información útil
- La llaman playa de Meleyri, en Breidalsvik, pero en realidad es una marisma de fango negro.
- El Museo Breiðdalssetur es un espacio cultural ubicado en una antigua fábrica de pescado que muestra la geología de la región y un gran mapa en relieve de la isla.
- Stöðvarfjörður cuenta con una pequeña y tradicional piscina exterior climatizada que incluye un jacuzzi para relajarse con vistas al fiordo.
- La colección de Piedras de Petra (Casa de Steinasafn Petru, en Stöðvarfjörður) es la atracción más famosa del pueblo y una de las colecciones privadas de minerales más grandes del mundo.
- En Fáskrúðsfjörður podéis ver el Museo Francés, situado en el antiguo hospital francés restaurado, hoy convertido también en el pintoresco Fosshotel Eastfjords.
- La montaña Sandfell, en Fáskrúðsfjörður, es una cumbre de riolita de 743 metros de altura que ofrece una ruta de senderismo exigente pero con vistas panorámicas inolvidables del fiordo.
- La isla de Skrúður, en la entrada del Fáskrúðsfjörður, es una mole de roca visible desde la costa que alberga inmensas colonias de frailecillos.
- La cascada Gilsárfoss, en Fáskrúðsfjörður, cuenta con un sendero agradable que permite caminar detrás de la cortina de agua.
- Tened en cuenta que, aunque las vías principales están pavimentadas, algunos accesos secundarios en los Fiordos del Este son de gravilla suelta.
Fiordos del Este
La tercera etapa de este fenomenal viaje por tierras vikingas nos llevará a recorrer los más de 250 kilómetros que separan Höfn de Seydisfjördur. Veremos los Fiordos del Este, entre los que se localizan los más largos del país, y rodearemos el lago Lögurinn o Lagarfljót, en las inmediaciones de la ciudad de Egilsstadir.
Una de las zonas más remotas de Islandia se encuentra en el este. Esta parte de la isla está dominada por largos fiordos que, como si de los dedos de una mano se tratara, han penetrado en tierra firme para crear un paisaje sumamente bello. La carretera circular serpentea por entre una sucesión de ríos, lagos, fiordos y montañas cubiertas de nieve.

Fiordos del Este
A tener en cuenta en Islandia
- Se puede recorrer Islandia por la carretera circular de dos maneras: en el sentido de las agujas del reloj o en el sentido inverso, que fue la opción que elegimos nosotros. El medio de transporte fue un sencillo vehículo, aunque quizá habría sido buena idea alquilar un 4x4.
- ¿Y qué se puede ver durante una semana en el país de los volcanes y el hielo? Pues eso, volcanes activos, zonas geotermales, las cataratas más grandes de Europa, el glaciar más grande de Europa, campos de lava, géiseres, lagos con témpanos de hielo, fiordos, acantilados, ríos de aguas cristalinas, fauna autóctona y, sobre todo, paisajes de infarto.
- Si viajáis en junio tendréis la isla a vuestra entera disposición, sin apenas turistas. ¡Ojo!, para lo bueno y lo malo.
- Portad vituallas para las tres comidas del día. Por varios motivos:
- Porque hay muchas zonas rurales que carecen de restaurantes.
- Porque los horarios de las tiendas difieren de los de España.
- Para disfrutar de los muchos merenderos con que cuenta el país.
- Si pretendéis alojaros en albergues de juventud (IH), llevad sábanas para las camas. Os ahorraréis una pasta.
- Conviene llegar pronto a los albergues de juventud, porque se suelen llenar.
- Si recorréis la isla en junio, como fue mi caso, os aconsejo que llevéis un antifaz para dormir. Los albergues carecen de persianas y, según la época, tendréis casi 24h de luz solar.
- Las piscinas son muy baratas e incluyen jacuzzis. Si tenéis tiempo relajaos en alguna.
- La tarjeta de crédito/débito se usa para todo, hasta para comprar un paquete de chicles.
En cuanto al coche
- En la medida de lo posible, viajad siempre con el depósito lleno. No conviene quedarse tirado en según qué zonas del país por falta de gasolina.
- Algunas carreteras que atraviesan el centro de la isla sólo son aptas para 4x4.
- Algunos tramos de carretera están sin asfaltar, aunque el firme es bueno. Avanzar lentamente os servirá para disfrutar mejor del paisaje.
- Los lavacoches a pistola de algunas gasolineras son gratuitos. No incluyen jabón, pero al menos eliminaréis del vehículo todo el barro acumulado.
Mi ruta islandesa
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