Habíamos completado con éxito la vuelta a Islandia en coche, recorriendo más de 2.000 kilómetros por carreteras de grava y asfalto. Por eso reservamos el último día para visitar la Laguna Azul, un premio más que merecido tras tantos kilómetros de viaje.

Exterior de la laguna. Campo de lava
Desde el aparcamiento, incluso antes de acceder al recinto, ya pudimos apreciar el intenso color azul de sus aguas. Al fondo se alzaban muchas fumarolas, alimentadas por el calor geotérmico, que conferían al paisaje un aspecto casi irreal. Parecía un lugar de otro planeta.

Exterior de la laguna. Campo de lava
La Laguna Azul no es una formación natural, sino un "accidente" de 1976. Se alimenta del agua sobrante de la vecina planta geotérmica de Svartsengi. El agua se renueva completamente cada 40 horas.

Exterior de la laguna. Campo de lava
A través de unas pasarelas de madera pudimos apreciar las tonalidades azules del agua destacando entre grandes bloques de piedras negruzcas. Por cierto, en junio de 2007, coincidiendo con nuestra visita a Islandia, las aguas de la Laguna Azul habían adquirido un tono verdoso.

Exterior de la laguna. Campo de lava
Acceso a la Laguna Azul
El sendero que conducía a la recepción del complejo discurría encajonado entre paredes de lava de más de tres metros de altura. Aquel recorrido fue sólo un anticipo de lo que nos esperaba en el interior.

Acceso al complejo termal
Laguna Azul
Tras la ducha de rigor, mi mujer y yo nos reunimos en el exterior. A pesar del frío, permanecimos unos instantes contemplando la hermosa laguna de aguas azul intenso y el singular paisaje volcánico que la rodeaba.

Laguna Azul
Segundos después nos sumamos al sinfín de cabezas que asomaban sobre la superficie. El agua, a 37 ºC, invitaba a permanecer allí durante horas.

Laguna Azul
Pasamos más de una hora disfrutando de la laguna y explorando sus distintos rincones. En un punto determinado llegamos a una zona donde el agua estaba mucho más caliente. Una valla impedía continuar, pues al otro lado el agua emergía a una temperatura extremadamente elevada.

Laguna Azul
También probamos el producto estrella de la laguna: una mascarilla blanca, rica en sílice, a la que se atribuyen propiedades beneficiosas para la piel. La sustancia se encontraba en unos pequeños barriles de madera, de donde había que extraerla con un cucharón para extenderla después por la cara y el cuello.

Laguna Azul
Sandfellshæð
Aún teníamos unas horas antes de volar a Barcelona, y no quisimos desperdiciarlas. Desde la Laguna Azul nos dirigimos hacia el pequeño núcleo de Grindavik, donde tomamos la carretera de la costa en dirección al aeropuerto de Keflavik.
Contemplábamos el bello paisaje islandés a través de la ventanilla del coche (como habíamos hecho con anterioridad), hasta que alcanzamos la pequeña playa de Sandvik.
Estacionamos el coche cerca de la playa, para poder caminar sobre el "Puente Entre dos Continentes" o Sandfellshæð, llamado así porque une la placa tectónica norteamericana y la europea. Se supone que a este puente metálico le tienen que añadir piezas cada ciertos años, pues la corteza terrestre se abre a sus pies.

Puente Entre dos Continentes. Sandvik
Consejos e información útil
- La Lagua Azul está muy cerca del Aeropuerto Internacional de Keflavík y a unos 40-50 minutos en coche de Reykiavik.
- Por ello, la mayoría de los viajeros la visitan nada más aterrizar o justo antes de tomar su vuelo de regreso.
- Es imprescindible reservar la entrada por Internet con semanas de antelación.
- El precio varía según el día de la semana, la temporada y la hora seleccionada (las horas centrales son más caras, mientras que el amanecer y el anochecer son más baratos).
- Entrada Comfort (Desde ~59 € - 85 €): Incluye la entrada general, una mascarilla de barro de sílice en el bar de lodo, el uso de toalla y una bebida gratis de tu elección en el bar flotante.
- Los niños de 2 a 13 años entran gratis acompañados de un adulto.
- Está prohibido el acceso a menores de 2 años por la alta concentración de minerales.
- El lodo de sílice blanca que hay en la laguna limpia y exfolia profundamente la piel, siendo muy beneficioso para tratar afecciones cutáneas como la psoriasis.
Península de Reykjanes
La península de Reykjanes es una región geológicamente fascinante ubicada en el suroeste de Islandia, famosa por sus campos de lava, su extrema actividad volcánica y sus balnearios geotermales. Abarca el tramo entre Reykiavik y el Aeropuerto Internacional de Keflavík, por lo que es la primera toma de contacto de muchos viajeros con el país.

Península de Reykjanes
A tener en cuenta en Islandia
- Se puede recorrer Islandia por la carretera circular de dos maneras: en el sentido de las agujas del reloj o en el sentido inverso, que fue la opción que elegimos nosotros. El medio de transporte fue un sencillo vehículo, aunque quizá habría sido buena idea alquilar un 4x4.
- ¿Y qué se puede ver durante una semana en el país de los volcanes y el hielo? Pues eso, volcanes activos, zonas geotermales, las cataratas más grandes de Europa, el glaciar más grande de Europa, campos de lava, géiseres, lagos con témpanos de hielo, fiordos, acantilados, ríos de aguas cristalinas, fauna autóctona y, sobre todo, paisajes de infarto.
- Si viajáis en junio tendréis la isla a vuestra entera disposición, sin apenas turistas. ¡Ojo!, para lo bueno y lo malo.
- Portad vituallas para las tres comidas del día. Por varios motivos:
- Porque hay muchas zonas rurales que carecen de restaurantes.
- Porque los horarios de las tiendas difieren de los de España.
- Para disfrutar de los muchos merenderos con que cuenta el país.
- Si pretendéis alojaros en albergues de juventud (IH), llevad sábanas para las camas. Os ahorraréis una pasta.
- Conviene llegar pronto a los albergues de juventud, porque se suelen llenar.
- Si recorréis la isla en junio, como fue mi caso, os aconsejo que llevéis un antifaz para dormir. Los albergues carecen de persianas y, según la época, tendréis casi 24h de luz solar.
- Las piscinas son muy baratas e incluyen jacuzzis. Si tenéis tiempo relajaos en alguna.
- La tarjeta de crédito/débito se usa para todo, hasta para comprar un paquete de chicles.
En cuanto al coche
- En la medida de lo posible, viajad siempre con el depósito lleno. No conviene quedarse tirado en según qué zonas del país por falta de gasolina.
- Algunas carreteras que atraviesan el centro de la isla sólo son aptas para 4x4.
- Algunos tramos de carretera están sin asfaltar, aunque el firme es bueno. Avanzar lentamente os servirá para disfrutar mejor del paisaje.
- Los lavacoches a pistola de algunas gasolineras son gratuitos. No incluyen jabón, pero al menos eliminaréis del vehículo todo el barro acumulado.
Mi ruta islandesa
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