Grundarfjörður es un tranquilo pueblo pesquero de unos 900 habitantes situado en el norte de la península de Snæfellsnes. Destaca mundialmente por albergar el imponente monte Kirkjufell, conocido por ser uno de los entornos naturales más fotogénicos del país.
En la hora escasa que duró el trayecto entre Stykkishólmur y Grundarfjöröur vimos nuevos paisajes que nos sorprendieron gratamente.
Atravesamos campos de lava cubiertos de musgo rojo, rodeamos montañas de origen volcánico de tierra roja, así como lagos y entrantes de mar, además del Kolagrafafjöröur, famoso por su puente sobre el agua.

Kolagrafafjöröur
Fiordo de Grundar
Avanzando unos kilómetros al oeste dimos con la orilla oriental del fiordo de Grundar. En la margen opuesta, a los pies de una cordillera nevada, avistamos Grundarfjörður, la población donde pretendíamos pasar la noche.

Grundarfjörður desde la carretera
Rodeando el fiordo por la carretera avistamos la Grundarfoss, una de las cascadas más altas y ocultas de la zona. Intentamos llegar hasta ella, pero no pudimos sortear algunas zanjas anegadas de agua.

Cascada Grundarfoss
Grundarfjörður
Llegados al centro de Grundarfjörður, localizamos nuestro albergue juvenil, una acogedora casa de madera, pintada de rojo y blanco, situada muy cerca de la piscina, la iglesia y el puerto. Todo quedaba a menos de cinco minutos a pie; una ubicación inmejorable.

Albergue juvenil
La dueña del albergue juvenil nos obsequió con varios mapas y a continuación nos explicó qué debíamos ve en el pueblo: "visitad el puerto y la iglesia", nos aconsejó. Y eso hicimos. Junto a la iglesia vimos una escultura relacionada con la comunidad pesquera de la villa.

La iglesia y la escultura
Nos encantó recorrer las calles de aquel pueblo, enclavado a los pies de una cordillera nevada. Durante el paseo no nos cruzamos ni con turistas ni con habitantes locales, lo que acentuaba aún más su aire de pueblo fantasma.

Las calles del pueblo

Las calles del pueblo
Vista la localidad, acudimos a nuestra cita con la piscina municipal, que contaba con una piscina mediana, de unos 20x10 metros, con agua a 30 ºC que llegaba hasta la cintura, y dos jacuzzis llamados hot pots con el agua a 40 ºC.
Estuvimos cerca de 45 minutos relajándonos y disfrutando de lo lindo. Esos reconfortantes baños al aire libre y rodeados de montañas nevadas, además de económicos, nos dejaron el cuerpo como nuevo.

Salimos de la piscina
Consejos e información útil
- El municipio sirve como base excelente para explorar los paisajes volcánicos y glaciares del oeste islandés.
- Dispone de cafeterías locales, supermercado, gasolinera y pequeños hoteles.
- Es un pueblo muy tranquilo donde pasar la noche, al margen de las rutas turísticas masificadas.
- En los albergues juveniles os proporcionarán información de la zona.
- Nosotros fuimos los únicos huéspedes del albergue esa noche. Por la mañana, al partir, descubrimos que la puerta había estado abierta. Menos mal que estábamos en Islandia.
- La piscina está climatizada, da igual el frío que haga en el exterior. Y el precio es muy económico.
Península de Snæfellsnes
La península de Snæfellsnes, de unos 100 kilómetros de longitud, está dominada por el majestuoso glaciar Snæfellsjökull, inmortalizado por Julio Verne como la puerta de entrada a las profundidades de la Tierra en su novela Viaje al centro de la Tierra. Este fascinante territorio también destaca por sus playas de arena negra, sus espectaculares acantilados y pintorescas localidades como Stykkishólmur.

Península de Snæfellsnes
A tener en cuenta en Islandia
- Se puede recorrer Islandia por la carretera circular de dos maneras: en el sentido de las agujas del reloj o en el sentido inverso, que fue la opción que elegimos nosotros. El medio de transporte fue un sencillo vehículo, aunque quizá habría sido buena idea alquilar un 4x4.
- ¿Y qué se puede ver durante una semana en el país de los volcanes y el hielo? Pues eso, volcanes activos, zonas geotermales, las cataratas más grandes de Europa, el glaciar más grande de Europa, campos de lava, géiseres, lagos con témpanos de hielo, fiordos, acantilados, ríos de aguas cristalinas, fauna autóctona y, sobre todo, paisajes de infarto.
- Si viajáis en junio tendréis la isla a vuestra entera disposición, sin apenas turistas. ¡Ojo!, para lo bueno y lo malo.
- Portad vituallas para las tres comidas del día. Por varios motivos:
- Porque hay muchas zonas rurales que carecen de restaurantes.
- Porque los horarios de las tiendas difieren de los de España.
- Para disfrutar de los muchos merenderos con que cuenta el país.
- Si pretendéis alojaros en albergues de juventud (IH), llevad sábanas para las camas. Os ahorraréis una pasta.
- Conviene llegar pronto a los albergues de juventud, porque se suelen llenar.
- Si recorréis la isla en junio, como fue mi caso, os aconsejo que llevéis un antifaz para dormir. Los albergues carecen de persianas y, según la época, tendréis casi 24h de luz solar.
- Las piscinas son muy baratas e incluyen jacuzzis. Si tenéis tiempo relajaos en alguna.
- La tarjeta de crédito/débito se usa para todo, hasta para comprar un paquete de chicles.
En cuanto al coche
- En la medida de lo posible, viajad siempre con el depósito lleno. No conviene quedarse tirado en según qué zonas del país por falta de gasolina.
- Algunas carreteras que atraviesan el centro de la isla sólo son aptas para 4x4.
- Algunos tramos de carretera están sin asfaltar, aunque el firme es bueno. Avanzar lentamente os servirá para disfrutar mejor del paisaje.
- Los lavacoches a pistola de algunas gasolineras son gratuitos. No incluyen jabón, pero al menos eliminaréis del vehículo todo el barro acumulado.
Mi ruta islandesa
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