Ólafsvík es un encantador y pintoresco pueblo pesquero de unos 1.000 habitantes situado en la costa norte de la península de Snæfellsnes. Es famoso por ser uno de los mejores lugares del país para el avistamiento de cetáceos (especialmente orcas y cachalotes) y por servir como puerta de entrada al espectacular Parque Nacional de Snæfellsjökull.
En el sexto día de viaje por Islandia nos habíamos propuesto rodear el volcán Snæfellsjökull y su parque nacional, y para ello, desde Grundarfjörður avanzamos en dirección oeste, hacia Ólafsvik. En algunos tramos de la carretera pudimos observar la cara norte del volcán de Julio Verne, el Snæfellsjökull, con su glaciar rodeado de nubes.

El macizo del Snæfellsjökull
Catarata Bugsfoss
Llegando a Ólafsvík, hicimos una parada en la cuneta para admirar la Bugsfoss, una cascada de doble nivel considerada una joya oculta de Islandia. La cascada cae con gracia desde un alto acantilado rocoso rodeado de exuberante vegetación y un denso manto de musgo verde.

Catarata Bugsfoss
Ólafsvík
No eran ni las nueve de la mañana y las calles de Ólafsvík estaban completamente desiertas. Tan solo vimos un par de autocaravanas con matrícula francesa desplazándose junto al río que divide el pueblo en dos.

Centro de Ólafsvik
Desde el centro del pueblo admiramos la Bæjarfoss, una hermosa cascada que puso el toque exótico a la desangelada visita. Se puede llegar hasta ella a pie siguiendo un sendero corto y fácil que parte de la iglesia local.

Catarata Bæjarfoss desde Ólafsvik
El avistamiento de ballenas, delfines y orcas es el principal atractivo turístico de Ólafsvík. Desde su puerto zarpan excursiones (operadas por agencias locales como Laki Tours) entre marzo y octubre.

Puerto de Ólafsvik
Playa de Skarðsvík
La dueña del albergue juvenil de Grundarfjörður nos señaló con boli en un mapa varios lugares interesantes que no debíamos perdernos en la península de Snæfellsnes. Uno de ellos era la playa de Skarðsvík, en el extremo occidental de Snæfellsnes, un punto panorámico para avistar ballenas. Pero no vimos ninguna durante los minutos que estuvimos allí.

Parados frente a la playa de Skarðsvík
Consejos e información útil
- Ólafsvik está a 25 kilómetros de Grundarfjörður por las carreteras 54 y 574 (unos 23 minutos si no os detenéis por el camino).
- La villa es el punto de origen de excursiones en barco para avistar ballenas.
- También es el origen de múltiples excursiones al volcán Snæfellsjökull. Nosotros nos conformamos con verlo desde abajo.
- La iglesia local es de arquitectura vanguardista y moderna cuya estructura imita la forma de un barco de vela o un pez.
- El Museo Regional Pakkhúsið se halla en un antiguo almacén comercial de madera construido en 1844 que hoy funciona como museo marítimo, tienda de artesanía local y centro de información.
- La playa de Skarðsvík es un inusual arenal de arena dorada situado en la península de Snæfellsnes.
- Es un punto habitual desde el que contemplar ballenas. O eso dicen. Nosotros no vimos ninguna.
Península de Snæfellsnes
La península de Snæfellsnes, de unos 100 kilómetros de longitud, está dominada por el majestuoso glaciar Snæfellsjökull, inmortalizado por Julio Verne como la puerta de entrada a las profundidades de la Tierra en su novela Viaje al centro de la Tierra. Este fascinante territorio también destaca por sus playas de arena negra, sus espectaculares acantilados y pintorescas localidades como Stykkishólmur.

Península de Snæfellsnes
A tener en cuenta en Islandia
- Se puede recorrer Islandia por la carretera circular de dos maneras: en el sentido de las agujas del reloj o en el sentido inverso, que fue la opción que elegimos nosotros. El medio de transporte fue un sencillo vehículo, aunque quizá habría sido buena idea alquilar un 4x4.
- ¿Y qué se puede ver durante una semana en el país de los volcanes y el hielo? Pues eso, volcanes activos, zonas geotermales, las cataratas más grandes de Europa, el glaciar más grande de Europa, campos de lava, géiseres, lagos con témpanos de hielo, fiordos, acantilados, ríos de aguas cristalinas, fauna autóctona y, sobre todo, paisajes de infarto.
- Si viajáis en junio tendréis la isla a vuestra entera disposición, sin apenas turistas. ¡Ojo!, para lo bueno y lo malo.
- Portad vituallas para las tres comidas del día. Por varios motivos:
- Porque hay muchas zonas rurales que carecen de restaurantes.
- Porque los horarios de las tiendas difieren de los de España.
- Para disfrutar de los muchos merenderos con que cuenta el país.
- Si pretendéis alojaros en albergues de juventud (IH), llevad sábanas para las camas. Os ahorraréis una pasta.
- Conviene llegar pronto a los albergues de juventud, porque se suelen llenar.
- Si recorréis la isla en junio, como fue mi caso, os aconsejo que llevéis un antifaz para dormir. Los albergues carecen de persianas y, según la época, tendréis casi 24h de luz solar.
- Las piscinas son muy baratas e incluyen jacuzzis. Si tenéis tiempo relajaos en alguna.
- La tarjeta de crédito/débito se usa para todo, hasta para comprar un paquete de chicles.
En cuanto al coche
- En la medida de lo posible, viajad siempre con el depósito lleno. No conviene quedarse tirado en según qué zonas del país por falta de gasolina.
- Algunas carreteras que atraviesan el centro de la isla sólo son aptas para 4x4.
- Algunos tramos de carretera están sin asfaltar, aunque el firme es bueno. Avanzar lentamente os servirá para disfrutar mejor del paisaje.
- Los lavacoches a pistola de algunas gasolineras son gratuitos. No incluyen jabón, pero al menos eliminaréis del vehículo todo el barro acumulado.
Mi ruta islandesa
Comentarios: