El interior de la Cité o Ciudadela es un laberinto de callejuelas empedradas, plazas pequeñas y pasajes que conservan el trazado urbano de la Edad Media. Todo está construido en piedra y madera, con casas bajas y fachadas tradicionales restauradas.
El hecho de haber recorrido el tramo situado entre las murallas, nos obligó a acceder al interior de la Cité por la Puerta de Aude, menos vistosa que la Puerta de Narbona.

Calle Aude

Calle Aude. Puerta de Aude al fondo
Lo normal cuando entras en la Cité de Carcasona es caminar sin rumbo fijo por sus callejuelas. Y eso hicimos, deambular observando las fachadas y los escaparates de las tiendas.

Calle Aude
PLAZA DEL CASTILLO
Cualquier paseo que realicéis por la CIté debe incluir la plaza del Castillo, siempre atiborrada de gente con la mirada perdida en los pequeños comercios tradicionales.

Plaza del Castillo
En el centro de la plaza podréis ver el monumento dedicado a Jean-Pierre Cros-Mayrevieille, edil del consistorio de la ciudad, historiador y arqueólogo, que jugó un importante papel en la conservación de la Cité.

Plaza del Castillo
PLAZA MARCOU
En la plaza del Castillo hay varios restaurantes, y en la cercana plaza Marcou veréis muchos más. A según qué horas, el centro de la ciudad olerá a "cassoulet", el plato estrella de la villa.

Plaza Marcou
Más allá de las terrazas y del busto de la plaza Marcou, pegada a la muralla interior oriental y a la Puerta de Narbona, podréis ver un gran crucero de hierro. Acercarse a él se convertirá en una válvula de escape a la marabunta que recorre las calles.

Crucero de la plaza Marcou
CALLES DEL CENTRO
En las estrechas y sinuosas calles de la Cité encontraréis tiendas artesanales, tabernas y restaurantes medievales, patios interiores escondidos y edificios con entramado de madera.

Calle Cros Mayrevielle

Calle Cros Mayrevielle
Si no fuera por la vestimenta, el pavimento y el alumbrado público, diríase que pasear por la Cité es como entrar de pleno en el siglo XIII. Bueno, cuando hay ferias medievales, el personal se viste con el traje tradicional.

Calle Saint Sernin

Calle Saint Louis
Lo que no me gustó tanto de la Cité fue la marabunta que recorría el centro histórico de buena mañana. Es lo que tiene visitarla un sábado. Tomar fotos se convirtió en una odisea.

Plaza Pont

Calle del Gran Pozo
Dentro de las murallas de la ciudad se encuentra Le Grand Puits (el Gran Pozo), uno de los pozos más antiguos de la zona, un lugar de encuentro y reunión muy popular.

Le Grand Puits (El Gran Pozo)

Plaza del Gran Pozo
BASÍLICA DE SAN NAZARIO
El principal templo dentro de la Cité es la basílica de San Nazario, construida en el siglo XII en etilo románico y gótico. Tiene una fachada adornada con un rosetón de colores vivos.

Basílica de San Nazario

Basílica de San Nazario
La entrada al templo es gratuita. Eso sí, tened en cuenta que suele cerrar a las 17h. En su interior merece la pena contemplar las vidrieras de vivos colores y el órgano.

Basílica de San Nazario. Nave central

Basílica de San Nazario. El órgano
Las vidrieras se construyeron en el siglo XIII; son la joya de la basílica y están consideradas como unas de las más bellas del sur de Francia. Del conjunto destacan los ventanales del coro, con escenas bíblicas y motivos geométricos, y el rosetón sur, con una composición radiante espectacular.

Basílica de San Nazario. Las vidrieras

Basílica de San Nazario. El rosetón
El restaurante
Nos fijamos en el precio a la hora de elegir restaurante en la Cité. La mayoría de los menús rondaba los 20€, bebida aparte, y, como éramos diez comensales, reservamos con antelación en el restaurante Le Crénau de la plaza Saint Jean.

Restaurante Le Crénau. Plaza Saint Jean
Tardaron un poco en servirnos —el restaurante estaba a tope—; esta fue la única pega. La comida estuvo exquisita: sopas, cremas, cassoulet de pato..., así como los postres y el vino.

La cassoulet. Restaurante Le Crénau
Consejos e información útil
- La entrada de pago más importante de la Cité corresponde al Castillo Condal (13€). Los niños entran gratis.
- El acceso a la basílica de San Nazario es gratuito. Merece la pena ver sus vidrieras.
- Aparte de tiendas, en la Cité abundan los buenos restaurantes. El precio del menú es a partir de 20€.
- Si vais a Carcasona en un fin de semana, se recomienda reservar mesa en un restaurante lo antes posible.
- Las cartas de los menús, a diferencia de años anteriores, están escritas en castellano.
- En algunos restaurantes os atenderán en castellano, pero no es lo normal. Tenedlo en cuenta.
- El plato estrella de Carcasona es la "cassoulet", realizado a base de alubias, pato confitado y panceta o butifarra.
- Los aparcamientos que rodean la Ciudadela son de pago, y no son baratos.
- Si llegáis pronto a Carcasona, podréis estacionar gratis en algunas calles de la ciudad baja.
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