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Ronda y Sierra de las Nieves. Málaga   Enero 2020
ETAPA 3: Ardales I Ronda I Sierra de las Nieves I Casarabona

Esta ruta discurre por el centro de la provincia de Málaga, entre la capital y Ronda, una de las ciudades más antiguas de España. De regreso a Málaga procedentes de Ronda, pasamos por la agreste sierra de las Nieves, un sorprendente paraje de alta montaña que esconde pueblos de gran belleza y curiosos nombres de origen euskérico.


ronda ronda
Puente Nuevo de Ronda


Consejos e información útil

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El Torcal de Antequera
  • Trayectos:
    1/ De Málaga a Ardales.
    2/ De Ardales a Ronda.
    3/ Sierra de las Nieves.
    4/ Casarabona y regreso a Málaga.
  • Alojamiento: Hotel Ibis Centro Málaga.
  • Almuerzo: Restaurante La Taberna, en la plaza del Socorro de Ronda. Raciones exquisitas.
  • Lo mejor:
    - El alcalde de Ardales me recibió en el Ayuntamiento.
    - El centro histórico de Ronda.
    - El mirador del Guarda Forestal, en la sierra de las Nieves.
  • Lo peor:
    - En Ronda, el camino del Albacar estaba cortado por obras. Tuvimos que descender a la Hoya del Tajo en coche.



Ardales

Esta ruta comienza en Málaga, desplazándonos hacia el oeste por la autovía A-357, en busca del cauce del Guadalhorce. Para evitar la abrupta sierra de las Nieves y avanzar a buen ritmo, elegimos llegar a Ronda vía Ardales, pueblo serrano asentado bajo una descomunal roca.

TOPÓNIMO: En la web de Javier Goitia leí un interesante artículo sobre Ardales de Málaga, cuyo topónimo se atribuye inicialmente al árabe ard allah: "jardín de Dios", y que él relaciona con la primitiva lengua euskérica que se hablaba en la península Ibérica hace miles de años. Ardales vendría de:
AR = "piedra, peñasco" + DA/TA(L) = "modelado por corte" + EIS = "promontorio".
ARTALEIS > ARDALEIS > ARDALES
sería "el cerro de la piedra cortada".
En España existen nombres similares, la mayor parte de ellos son terrenos cercanos a peñascos. Incluso el prefijo ARTA (como en Artajona, Navarra), estaría emparentado con esta voz.

Había extraído de la web el artículo que escribió Goitia sobre Ardales, y al llegar al municipio me dirigí al Ayuntamiento. La empleada que me atendió, en cuanto la puse al corriente del motivo de mi visita, avisó de inmediato a Juan Alberto, el alcalde, con el que a continuación mantuve una interesante charla sobre el topónimo de Ardales.


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Ardales y su cerro
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Ayuntamiento de Ardales


Ronda

Ronda es una de las ciudades más antiguas de España, así reza el folleto que tomé en la oficina de Turismo de la Junta de Andalucía en Málaga. Por ella han pasado muchos pueblos que han dejado su huella, como romanos, árabes y celtas. Sí, sí, aunque suene a risa, el folleto nos explica que los celtas la bautizaron como Arunda. Y yo les recuerdo a los mandamases de la Junta que los celtas pasaron de puntillas por el norte de la península, que apenas realizaron incursiones más al sur de la Meseta y que, por tanto, no fueron ellos quienes dieron nombre a Ronda.

TOPÓNIMO: El pueblo prerromano que habitaba la península Ibérica hace miles de años sí que dio nombre a la ciudad, y me atrevo a descifrar dicha voz:
AR = "piedra" + OND = "profundo, fondo" + A = "artículo euskérico".
ARONDA > RONDA
sería sencillamente "la piedra profunda", en alusión a la garganta de la Hoya del Tajo, excavada durante miles de años por el río Guadalevín. La voz OND ha dado origen en castellano a FONDO y HONDO, con una idea de profundidad.
El nombre de Ronda apenas ha cambiado en milenios, y en España se repite en lugares tan dispares como Arriondas (Asturias), pueblo ubicado junto a un desfiladero del río Sella. Estoy de acuerdo en que es una voz muy antigua, se la dieron los mismos pueblos que bautizaron Ardales, Antequera, Arriate (Arri=piedra + ate=desfiladero) o la sierra de Alcaparain (al norte de Casarabona).


1. Zona nueva y miradores

Aparcamos el coche en las inmediaciones de la estación de Renfe, y nos movimos a pie por la peatonal carrera Espinel, una zona comercial de primer orden. Pasamos por las plazas de Carmen Abela, del Socorro y de la Merced. Desde esta última, por la ajardinada alameda del Tajo, nos asomamos al mirador de los Reyes Católicos, atalaya ubicada en lo más alto del gigantesco cerro que dio nombre a la ciudad.

Recorrimos a pie la frontera que separa Ronda del abismo, asomándonos a miradores, descubriendo la plaza de toros, el paseo Blas Infante y, tras rodear el Parador Nacional, admirando el descomunal Puente Nuevo, de 100 metros de altura, con sus robustos arcos clavados en lo más profundo del angosto desfiladero, excavado por el río Guadalevín.





2. Centro histórico y Jardines de Cuenca

La segunda parte de la visita a Ronda transcurrió por el apretado centro histórico, delimitado por los barrancos, el río Guadalevín y la muralla. Iniciamos el recorrido por la calle Armiñán, principal eje vertebrador, y por la calle Tenorio, de fachadas blancas y floridas ventanas. Vimos iglesias, la casa de San Juan Bosco y la plaza María Auxiliadora, que cuenta con un mirador y con un camino (estaba cortado por obras) que descendía hasta el Arco del Cristo (espléndido mirador del puente Nuevo).

El centro histórico nos deparó gratas sorpresas: plaza Pedro P. Clotet; plaza Mondragón, que acoge el palacio homónimo; plaza Duquesa Parcent, donde se alza el Ayuntamiento, la iglesia de Sta. María la Mayor y el convento de Santa Isabel... En la parte baja recorrimos varios tramos de la vieja muralla, en la intermedia nos acercamos hasta la Casa del Gigante, nazarí del siglo XIV, y de vuelta al río, admiramos el palacio de los Marqueses de Salvatierra y la puerta de Felipe V.

Cruzamos el río Guadalevín por el puente Nuevo, que nos brindó nuevas vistas del puente de San Miguel (situado a un nivel más bajo) y de los baños árabes. A partir de aquí iniciamos el ascenso por las escaleras de los Jardines de Cuenca, que de tanto en tanto, nos regalaban hermosas vistas del puente Nuevo y del Tajo. Llegados a la parte nueva de Ronda, almorzamos a base de excelentes raciones en el restaurante La Taberna, sito en la plaza del Socorro.





3. Hoya del Tajo y Acueducto Romano

El camino que conduce al mirador del Arco del Cristo estaba cerrado por obras, así que después de almorzar subimos al coche y descendimos a la Hoya del Tajo por un estrecho camino empedrado que partía de la plaza Ruedo Alameda, en el casco viejo. El camino era de ida y vuelta y en la mayoría de los tramos sólo cabía un coche.

Llegados al aparcamiento ascendimos a pie por una senda, hasta un improvisado mirador que nos brindó esa imagen idílica del Puente Nuevo y de la pared rocosa, la que aparece en todas las fotos y postales como carta de presentación de Ronda.

De regreso a la plaza Ruedo Alameda, contemplamos la parte que nos quedaba de la muralla, la que acoge la monumental puerta de Carlos V y la iglesia del Espíritu Santo. Cruzamos Ronda de punta a punta y llegados a las afueras (avenida de Málaga), tomamos la carretera A-366 en dirección a El Burgo. A los pocos kilómetros nos detuvimos en la cuneta para admirar los restos del Acueducto Romano, construcción que hace dos mil años llevaba agua fresca a la ciudad.





Sierra de las Nieves

La comarca de la Sierra de las Nieves, compuesta por nueve municipios, se inscribe dentro del Parque Natural del mismo nombre, declarado Reserva de la Biosfera. La carretera A-366 recorre la comarca, en nuestro caso de oeste a oeste.


1. Mirador del Guarda Forestal

La primera parada en la ruta fue en el puerto del Viento, a 1.190 metros de altitud. El descenso del puerto nos permitió observar el paisaje cambiante de la sierra, desforestado en los primeros kilómetros y poblado de impenetrables bosques de pinos posteriormente.

Fue en la zona forestal, Reserva Natural, cuando alcanzamos el aparcamiento del mirador del Guarda Forestal. Un camino bien señalizado, empedrado y de forma circular, recorría el peñasco-mirador. En la parte más alta se podía ver el manto forestal que cubría las cimas del Parque Natural Sierra de las Nieves, que, pese a hallarnos a primeros de enero, no estaban cubiertas de nieve. A la izquierda avistamos también El Burgo, uno de los pueblos blancos de la ruta.





2. Casarabona

Las distancias entre los pueblos de la sierra ronda los 10 kilómetros: El Burgo->Yunquera->Alozaina->Casarabona. El hecho de circular por una carretera de montaña, con puertos y muchas curvas, ralentizó nuestra llegada al último de ellos, Casarabona. Desparramado a los pies de la sierra Alcaparáin (de ejemplar topónimo euskérico), gracias a su brillante arquitectura de fachadas blancas y calle empedradas, está catalogado como uno de los más bonitos de la sierra.

Estacionamos el vehículo a la derecha de la carretera (impensable aparcarlo en las estrechas y empinadas callejuelas) e iniciamos la visita a pie, que nos llevó poco más de media hora. En ese tiempo recorrimos bonitas calles adornadas con flores, vimos la ermita de la Vera Cruz; la plaza Mayor o de Casarabona, con sus caños y su iglesia; y el Ayuntamiento, ubicado junto a un mirador. Fue un placer callejear por el pueblo al ocaso. Porque en Málaga, a principios de enero, debemos tener en cuenta que anochece sobre las seis de la tarde. Llegamos a la capital siendo noche cerrada.




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