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Diccionario etimológico y toponímico
Sur de Sicilia. Italia   Julio 2004
ETAPA 3: Selinunte I Agrigento I Marina de Ragusa I Ragusa
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El sur de Sicilia, bañado por el mar Mediterráneo, guarda exquisitas ruinas de origen griego. Selinunte y Agrigento son los dos recintos arqueológicos más importantes y su visita es más que aconsejable. El circuito concluye en Ragusa, ciudad donde devolvimos el coche de alquiler.

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Templo de la Concordia. Agrigento


Consejos e información útil

Referente al coche de alquiler:
  • Los sicilianos son unos locos al volante. Adelantan en línea continua, por lo que debéis prestar mucha atención a la carretera.
  • Llevad cuidado con los cruces sin semáforo. El primero que llega pasa.
  • Si encontráis caravana en una atopista de dos carriles y los coches la ocupan de forma que se convierta en una vía de cuatro o cinco carriles, no os preocupéis, es norma de la casa.
  • En algunas zonas arqueológicas encontraréis "gorrillas" que os pedirán dinero por vigilaros el coche. Aunque paguéis, no dejéis nada de valor en el interior del vehículo. A nosotros nos birlaron dos fundas de cámara en Taormina.
  • Las autopistas A29 y A29D (occidente de Sicilia) son gratuitas.
  • Si vais en verano, olvidaros de conseguir hielo junto a la carretera. No tienen ni en las gasolineras.

Y en cuanto a esta etapa:
  • Los lugares que no debéis perderos en la costa mediterránea de Sicilia son las ruinas griegas de Selinunte y Agrigento.
  • En Marina de Ragusa podréis daros un buen baño en su playa de arena fina.
  • Los sicilianos son muy amables y serviciales. Si os habéis perdido no dudéis en preguntarles.
  • Con los carnés de alberguista y de estudiante conseguiréis descuentos en recintos arqueológicos.
  • En Sicilia es costumbre pedir botellas de refresco de litro o litro y medio para almorzar o cenar.
  • No os vayáis de Sicilia sin probar las pizzas, el licor de chocolate y las empanadas rellenas de queso fresco.

  • Trayectos:
    1/ De Castellammare a Selinunte.
    2/ De Selinunte a Agrigento.
    3/ De Agrigento a Marina de Ragusa.
    4/ De Marina de Ragusa a Ragusa.
    5/ De Ragusa a Pozzallo (tren).
  • Alojamientos:
    - Hotel Pirandello Mare de Agrigento.
    - Hotel Jonio de Ragusa.
  • Lo mejor:
    - Las ruinas de Selinunte.
    - El valle de los Templos (Agrigento).
    - La playa de Marina de Ragusa.
    - Los empleados de la oficina Europcar de Ragusa. Nos buscaron un hotel económico y nos condujeron hasta él en coche.
  • Lo peor:
    - El "gorrilla" que vigilaba el aparcamiento en el Valle de los Templos.
    - La playa de Licata. Agua muy sucia.
    - En Pozzallo casi perdemos el ferry a Malta.



Selinunte

Después de almorzar, tomamos la A-29 en dirección sur y a las cuatro de la tarde arribamos a Selinunte (el complejo cerraba a las siete), uno de los sitios arqueológicos más impresionantes de Sicilia y de la Grecia Antigua. La ciudad fue fundada por los griegos en el año 651 a.C. y actualmente, para recorrerla más cómodamente existe la opción de alquilar bicicletas o cochecitos eléctricos. Nosotros nos movimos a pie por el extenso recinto. Vimos templos caídos, grandes columnas y también enormes lagartijas.

Selinunte está dividido en dos partes. Al otro lado del río Cottone, en lo alto de una loma, se encuentra la Acrópolis. Un empleado nos dijo que podíamos llegar hasta ella en nuestro coche por una carretera (strada dei templi). Y eso fue lo que hicimos. El yacimiento de la Acrópolis está próximo al mar, alberga edificios en ruinas, murallas y el único templo que se encuentra en pie. La visita valió la pena.





Agrigento

Partimos de Selinunte a las seis de la tarde. Nos incorporamos a la carretera de la costa mediterránea (S-115), y una hora y media más tarde (mucho antes de lo que yo me imaginaba), alcanzamos Agrigento. La ciudad está encaramada en lo alto de una montaña, a unos cinco o seis kilómetros del mar y, como pudimos comprobar una vez alcanzamos el casco viejo, desde allí arriba existían unas vistas espléndidas del mar Mediterráneo y de los templos griegos (Valle de los Templos). Localizamos el hotel Pirandello Mare, de tres estrellas, y nos hospedamos en él. A continuación paseamos por la calle mayor del municipio. Vimos la catedral y desfilamos frente a la plaza de la estación de tren, repleta de subsaharianos que dormían en barracas. Con esta triste visión regresamos al hotel.

La sexta jornada comenzó muy pronto. Tomamos el capuchino de turno en el hotel y a las nueve nos presentamos en el Valle de los Templos, el recinto arqueológico de Agrigento, el más popular de Sicilia. En el aparcamiento nos espera el "gorrilla" de turno para pedirnos 2€. Discutí con él y conseguí que nos rebajara la tarifa a 1€. En fin. La carretera divide en dos el yacimiento de la vieja Akragas griega (fundada en el 581 a.C.). En la parte occidental admiramos el templo de Cástor y Pólux, del s. V a.C, y en la parte oriental, más extensa, vimos las tumbas paleocristianas y los dos templos más famosos: el templo de Hera y el templo de la Concordia (ambos del siglo V a.C.). Por último, junto a la carretera, contemplamos el viejo templo de Heracles (s. VI a.C.).





Marina de Ragusa

A las once de la mañana nos pusimos en ruta por la S-115. Una hora más tarde alcanzamos Licata, población costera donde habíamos determinado darnos un baño. Atravesamos el pueblo por estrechas callejuelas hasta localizar la playa, pero estaba muy sucia, con aguas revueltas. Decidimos proseguir hacia el este y probar suerte en Marina de Ragusa. En esta población sí encontramos algunas playas interesantes y dimos buena cuenta de ellas. Poco nos importó que las aguas estuvieran un poco agitadas. Después de almorzar en el paseo marítimo, catamos otra playa del municipio y a las 17,45 partimos hacia el norte de la isla con la intención de devolver el coche.


Ragusa

Tardamos quince minutos en alcanzar Ragusa, población ubicada a 600 metros de altitud, en un entorno muy montañoso. Devolvimos el coche con el depósito lleno y en la misma oficina nos procuraron un hotel económico, el Jonio. Otro empleado se ofreció a llevarnos hasta él en coche. Qué detalle. Por el camino paramos en dos estaciones, la de bus y la de tren, pues al día siguiente debíamos llegar a Pozzallo en uno de estos medios. El tren se ajustaba más a nuestros horarios.

Una vez nos instalamos en el hotel, salimos a cenar por Ragusa. En un restaurante próximo a la catedral de San Giovanni tomamos pizzas, hamburguesas y la "bomba", una especialidad de la casa. Fuera llovía a raudales pero no cuando regresamos al hotel.


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Puente Capuchinos. Ragusa


Pozzallo

Al día siguiente, nos pegamos el madrugón del quince para tomar el tren de las 6:05. Una hora más tarde, después de habernos detenido en Módica y Scicli, arribamos a Pozzallo, la ciudad portuaria desde la que debíamos zarpar hacia Malta. En la calle que salía de la estación fuimos recogidos por un desinteresado lugareño que decidió acercarnos en coche hasta el centro. Qué amable. Una vez en la calle principal, descubrimos que el puerto se hallaba a tres kilómetros de distancia. Una florista se ofreció a llevarnos en su coche hasta las taquillas de Virtu Ferries. No aceptó dinero pero sí nuestro agradecimiento. Qué gente más amable.


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Puerto de Pozzallo

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